Complejo de Esclerosis Tuberosa en Pediatría: Reporte de caso

Autores/as

  • Iliana Durón Tábora Especialidad de Neonatología, Hospital Universitario ¨Dr. José Eleuterio González¨ Monterrey, Nuevo León, México. https://orcid.org/0009-0002-6251-4026
  • María de los Ángeles Olivares Gutiérrez Departamento de Neurología, Hospital Universitario ¨Dr. José Eleuterio González¨ Monterrey, Nuevo León, México. https://orcid.org/0009-0008-9069-2536
  • Francisco Antonio Aguilar Pineda Departamento de Neurología, Hospital Universitario ¨Dr. José Eleuterio González¨ Monterrey, Nuevo León, México https://orcid.org/0009-0001-0398-9980
  • Adriana Carlota Cantú Salinas Departamento de Neurología, Hospital Universitario ¨Dr. José Eleuterio González¨ Monterrey, Nuevo León, México.
  • Adriana Nieto Sanjuanero Especialidad de Neonatología, Hospital Universitario ¨Dr. José Eleuterio González¨ Monterrey, Nuevo León, México https://orcid.org/0000-0003-3466-9020

Palabras clave:

Esclerosis, tuberosa, rabdomioma, cardiaco, epilepsia, inhibidores, mTOR, Neonatologia

Resumen

Introducción: El Complejo de Esclerosis Tuberosa (CET) es una enfermedad multisistémica caracterizada por la formación de tumores benignos en órganos como piel, cerebro, corazón, riñones y pulmones, con una prevalencia aproximada de 1 por cada 6,000 nacidos vivos. Las mutaciones en los genes TSC1 y TSC2, que codifican las proteínas hamartina y tuberina, generan disfunción del complejo TSC1/TSC2, provocando la activación de mTOR y la aparición de lesiones tumorales características del CET. Clínicamente, los pacientes presentan manifestaciones neurológicas, dermatológicas y cardíacas, incluyendo epilepsia refractaria, discapacidades neurocognitivas y rabdomiomas, los cuales pueden detectarse incluso de forma prenatal. La incorporación de inhibidores de mTOR, como sirolimus y everolimus, junto con terapias anticonvulsivas tempranas, ha mejorado significativamente el manejo de la enfermedad. Caso Clínico: recién nacido masculino con diagnóstico prenatal de rabdomioma cardíaco y múltiples tuberosidades cerebrales detectadas mediante ecocardiografía y resonancia magnética fetal. Se inició tratamiento prenatal con sirolimus. Al nacer a término, con antropometría adecuada y Apgar 9-10, los estudios postnatales confirmaron las lesiones cardíacas y cerebrales. Se continuó el tratamiento con sirolimus, posteriormente reemplazado por everolimus y vigabatrina, debido a sangrado digestivo alto. Hasta la fecha, el paciente no ha presentado crisis epilépticas ni alteraciones en el neurodesarrollo, y la evaluación oftalmológica fue normal.

Conclusión: Este caso destaca la importancia de la identificación y manejo temprano del CET mediante un enfoque multidisciplinario que incluya genetistas, neonatólogos, neurólogos pediátricos y especialistas en terapias moleculares. La intervención temprana con inhibidores de mTOR y anticonvulsivos puede reducir la morbilidad neurológica y optimizar la calidad de vida. Se requieren estudios adicionales para evaluar la eficacia del tratamiento prenatal y neonatal en cohortes más amplias, así como la estandarización de estrategias terapéuticas personalizadas para pacientes con CET.

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Publicado

2026-06-22

Cómo citar

Complejo de Esclerosis Tuberosa en Pediatría: Reporte de caso. (2026). Acta Pediátrica Hondureña, 13(2), 63-68. https://doi.org/10.5377/pediatrica.v13i2.23021

Cómo citar

Complejo de Esclerosis Tuberosa en Pediatría: Reporte de caso. (2026). Acta Pediátrica Hondureña, 13(2), 63-68. https://doi.org/10.5377/pediatrica.v13i2.23021