Revista unah Sociedad, n.º 10, 2025, pp. 179-187
doi: https://doi.org/10.5377/rus.v7i10.21241
En Honduras, actualmente se lee poco y no hay acceso a la discusión; cuando los niños leen, lo
hacen por pura obligación, sin disfrutar el texto, porque no es un hábito aprendido desde casa: papá y
mamá no leen y se piensa que la lectura se debe hacer solo con fines escolares. En definitiva, no se le da
el valor recreativo y cultural que merece ese inagotable manantial de dicha al que aludía Borges.
Metodología de intervención educativa
En la experiencia vivida para acercar a los niños de 4.º, 5.º y 6.º grado de la Escuela San José al hábito
lector, en una de las primeras fases de la lectura de cuentos, llevamos a cabo una dinámica donde los
niños se prepararon a escribir todo aquel objeto que les señalaba un estudiante.
Posteriormente, se introdujo la palabra «leer»: leemos los mensajes del celular; leemos en el cielo
de la mañana si amaneció nublado o si brilla el sol, y decidimos, luego de esa lectura, cómo nos vamos
a vestir; leemos las expresiones de los rostros de las personas; leemos las luces del semáforo; leemos
los colores, sabores y aromas; leemos los sonidos. La lectura, de algún modo, se encuentra vinculada
a un modo de vida y con la naturaleza. ¿Qué es leer? Leer es comprender. Leer es interpretar. Leer
es descubrir. Leer es una aventura, una vivencia personal. La lectura puede modificar actitudes en los
niños, estimular el deseo a ser mejores personas. La lectura es una excelente vía para aprender a valorar
y respetar otras culturas, para entendernos y entender a los demás.
El uso de obras como El principito, así como de dramatizaciones, coplas, trabalenguas, cuentos populares,
elaboración de símbolos y plegados presentes en las historias, permitieron observar que los niños después de
cada taller salían felices, contentos y, antes de partir, siempre preguntaban cuándo nos volveríamos a ver.
Curiosamente, la maestra nos comentaba que las fechas calendarizadas del proyecto ellos las esperaban
con ansias, lo que hace deducir que eran felices en los talleres, y se olvidaban de la «normativa» de una
clase formal.
Para leer mejor y enseñarles a los niños y niñas a aprender a leer, se requiere de un entrenamiento que
permita el desarrollo de habilidades intelectuales de percepción y asociación de conceptos. Aquí entra la
estrategia utilizada, que fue participativa: ver cómo cada uno de los niños y niñas disfrutaban con atención
e interés en las actividades literarias, culturales y lúdicas del proyecto. Un aspecto de suma importancia
para la promoción de la lectura fue la voz fundamental para mantener la atención de ellos, la modulación,
pausas, silencios y mantener una actitud interactiva al hacer las interrogantes y estar atentos a la forma de
ver el mundo desde sus miradas. Como sostiene Colomer (2005): «el acto de leer debe presentarse como
una experiencia afectiva y significativa que involucre tanto lo cognitivo como lo emocional».
El proceso educativo utilizado en este proyecto se concibió desde una perspectiva dialógica y lúdica,
siguiendo los planteamientos de Bruner (1997), Ferreira (1999) y Kauffman (2007).
La metodología consistió en tres actividades clave:
• Antes de la lectura: Con los conocimientos previos, motivación y el anticipo de las ideas.
• Durante la lectura: Con el acompañamiento guiado, preguntas inferenciales, trabajo colabora-
tivo y la dramatización.
• Luego de la lectura: Cuando se da la reflexión crítica, producción escrita y expresión artística,
identificándose con un personaje dentro de la lectura.
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