Revista unah Sociedad, n.º 10, 2025, pp. 151-160  
doi: https://doi.org/10.5377/rus.v7i10.21237  
Construyendo sobre polvos y ladrillos: un análisis sobre  
las representaciones y el discurso neoliberal en Argentina  
durante la época de Macri (2015-2019)  
Building on Dust and Bricks: An Analysis of Neoliberal Representations  
and Discourse in Argentina During the Macri Era (2015-2019)  
1
Evangelina Belén González Pratx  
Recibido: 29 de julio de 2025  
Aceptado: 11 de agosto de 2025  
1
Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Jujuy. Contacto: egonzalezpratx@fhycs.unju.edu.ar. orcid:  
https://orcid.org/0000-0003-1440-1414.  
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doi: https://doi.org/10.5377/rus.v7i10.21237  
Resumen  
Este trabajo analiza la representación de la memoria dictatorial en el discurso de la gestión de Mauricio  
Macri durante el periodo 2015 al 2019. El objetivo fue identificar los distintos modos a través de los  
cuales se hace presente esa memoria dictatorial y los sentidos que encierra. De esta manera, partimos  
de la premisa de que esa memoria funcionó como reguladora de la construcción de objetos de discurso  
como el de «enemigo interior».  
El propósito de esta exposición es contar la presencia de la memoria del discurso de la gestión mac-  
rista en convivencia con la conservadora. Este trabajo se sienta a esa presencia en una franja temática  
asiduamente abordada por esta enunciación, y los diferentes modos sobre los cuales se hace presente  
en dicha memoria. El gobierno macrista inicia en el país un proceso de profundización de reformas  
prototípicas del neoliberalismo, que ya se venían aplicando en gran parte de América Latina: redis-  
tribución de la riqueza a favor del capital concentrado trasnacional, flexibilización laboral, financiera  
y reforma previsional, etc. Esto implicó la reducción de derechos de todo tipo, aumento de la desocu-  
pación, aumento de la desigualdad económica y social, reducción de salarios y aumento de la pobreza.  
Como señalan Morresi (2016) y Vicente y Morresi (2019), las reformas emprendidas significaron un  
rediseño, una (re)ingeniería del Estado y de la sociedad, al servicio de la máxima comercialización  
de objetos, actores y espacios, que implicó un salto cualitativo en el espiral profundizador del modelo  
neoliberalista en la Argentina.  
Metodológicamente, trabajamos de manera mixta y tomamos enunciaciones diversas y aleatorias de  
distintos momentos de la gestión. Utilizamos la observación no participante y las fuentes de primera y  
segunda mano. Entre los datos recabados, observamos la memoria dictatorial que surge del discurso,  
como el protocolo de actuación. En la configuración de objetos de discurso, hemos destacado el de  
«orden público» y el de «enemigo interior». En el análisis, podemos mostrar la presencia de la memoria  
discursiva dictatorial en el discurso representativo de la gestión de gobierno de Mauricio Macri. Para  
concluir, a través de la puesta en perspectiva histórica reciente de esta construcción discursiva, pudimos  
investigar e incrementar la interpretación de su valor glotopolítico. El tema configura que la identidad  
enunciativa entre el discurso macrista y el dictatorial fundada por esta memoria ha apuntado a sostener  
dinámicas limitantes por los derechos de los ciudadanos.  
Palabras clave: glotopolítica, memoria, discurso, representaciones, enemigo interior  
Abstract  
is paper analyzes the representation of dictatorial memory in the management speech of Mauricio  
Macri during the period 2015 to 2019. e aim was to identify the different ways in which this dicta-  
torial memory is made present and the senses it contains. In this way, we start from the premise that  
this memory functioned as a regulator of the construction of speech objects such as ‘inner enemy’.  
e purpose of this exhibition is to count the presence of the in coexistence with the conservative.  
is work sits at that presence in a thematic strip assiduously addressed by this enunciation, and the  
different ways in which it is presented in this report. e government of macrista starts a process of  
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deepening in the country of prototypical reforms of neoliberalism, which were already being applied  
in much of Latin America: redistribution of wealth in favour of concentrated transnational capital,  
labour flexibility, financial and welfare reform, etc. is involved the reduction of rights of all kinds,  
the increase of unemployment, the increase of economic and social inequality -wage reductions and  
accompanied by the increase in poverty. As Morresi (2016) and Vicente and Morresi (2019) point out,  
the reforms undertaken meant a redesign, a (re)engineering of the State and society, at the service of  
the maximum commercialization of objects, actors and spaces, which implied a qualitative leap in the  
deepening spiral of the neo-liberal model in Argentina.  
Methodologically, we work in a mixed way and take diverse and random statements of different  
moments of the management. We use non-participant observation and first- and second-hand sources.  
Among the collected data, we observe the dictatorial memory that emerges from the discursive as the pro-  
tocol of action, and in the configuration of speech objects, we have highlighted the ‘public order’ and the  
inner enemy’. In the analysis we can show the presence of dictatorial discursive memory in the representa-  
tive discourse of the government management of Mauricio Macri. To conclude, through the recent histo-  
rical perspective of this discursive construction, we were able to investigate and increase the interpretation  
of its glotopolitical value. e theme configures that the enunciative identity between the macrista and  
dictatorial discourse founded by this memory has aimed to sustain limiting dynamics for citizens’ rights.  
Keywords: glotopolitics, memory, discourse, representations, inner enemy  
Introducción  
El gobierno de Mauricio Macri inicia en Argentina un proceso de profundización de reformas pro-  
totípicas del neoliberalismo, que ya se venían aplicando en gran parte de América Latina: flexibilización  
laboral, reforma previsional, redistribución de la riqueza a favor del capital concentrado trasnacional y  
financiero, entre otras medidas, que implicaron centralmente el aumento de la desigualdad económica  
y social, reducción de salarios, aumento de la desocupación y la pobreza, así como reducción de dere-  
chos de todo tipo. Como señalan Morresi (2016) y Vicente y Morresi (2019), las reformas emprendidas  
significaron un rediseño, una reingeniería del Estado y de la sociedad toda al servicio de la máxima  
mercantilización de objetos, sujetos y espacios, lo que implicó un salto cualitativo en la profundización  
del modelo neoliberal en la Argentina.  
La gestión del gobierno de Macri, en paralelo, para acompañar esta reconfiguración desplegó una  
vasta discursividad que, entre otros sentidos, buscó instalar la idea de que este era un gobierno fundante  
de un nuevo país. De esta manera, sus discursos apuntaron, por un lado, a construir una representación  
de sí, del grupo gobernante, como legítimo y confiable para dirigir el país (ethos discursivo), y por otro, a  
instalar la representación de esa nueva Argentina que estaba naciendo con ellos; era necesario delinear-  
la, mostrar los rasgos que esta debía reunir y también sus límites. Este último aspecto es fundamental,  
como veremos, porque, como todo discurso que pretende ser fundante, también este fue explícito en  
indicar lo que tenía cabida y lo que no la tenía dentro del nuevo modelo.  
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Si en la representación del ethos del grupo aparecieron rasgos de lo pretendidamente nuevo en política,  
en la representación de la nueva Argentina emergieron claramente las memorias del orden conservador y  
del discurso dictatorial, que no solo no son novedosos, sino que nos retrotraen en la historia hacia otros  
discursos. Pero pese a estas memorias que activaron los discursos de esta gestión, en ciertos sectores primó  
la percepción sobre algo nuevo en política, en consonancia con la representación de sí que el mismo grupo  
fortaleció, como señala Canelo (2019) al analizar las palabras del jefe de gabinete de Macri, Marcos Peña,  
quien sostuvo sobre el grupo y el mundo político lo siguiente: «somos un animal nuevo en el zoológico»  
(Canelo, 2019). Cierta intelectualidad liberal criticó a Macri en lo económico, pero destacó su gestión  
2
política democrática, a la que se calificó de centro derecha . En ciertos sectores, incluso de la oposición,  
si bien se identificó la relación del grupo con el poder económico, se caracterizó a la gestión de Macri  
3
como la de una derecha «moderna», «democrática», «nueva» . Esta designación se naturalizó en gran  
parte de los medios masivos —en especial los hegemónicos, pero no solo en ellos— y también en estudios  
académicos que, incluso avanzada la gestión, caracterizaron al gobierno de Macri como de centroderecha  
(Vommaro & Gené, 2017). Es decir que, tanto desde las propias filas del macrismo como desde los me-  
dios aliados e incluso desde cierta oposición, la gestión de Macri fue representada como la de una derecha  
nueva y moderada dentro de la región. Este tipo de caracterización exhibió la dimensión conservadora del  
Gobierno, pero no así la dictatorial y represiva.  
La metodología que trabajamos fue cuantitativa y cualitativa, con una perspectiva interpretativa de los  
textos y discursos seleccionados aleatoriamente de distintos momentos de la gestión. Utilizamos la obser-  
vación no participante y las fuentes de primera y segunda mano. Entre los datos recabados, observamos  
la memoria dictatorial que surge del discursivo como el protocolo de actuación. En la configuración de  
objetos de discurso, hemos destacado el de «orden público», y el de «enemigo interior». En el análisis po-  
demos mostrar la presencia de la memoria discursiva dictatorial en el discurso representativo de la gestión  
de gobierno de Mauricio Macri. Para concluir, a través de la puesta en perspectiva histórica reciente de  
esta construcción discursiva, pudimos investigar e incrementar la interpretación de su valor glotopolítico.  
Lo importante de este trabajo es mostrar, desde un enfoque glotopolítico, la presencia de la me-  
moria dictatorial en el discurso de la gestión macrista, en convivencia con la conservadora. Específi-  
camente, el trabajo apunta a mostrar esa presencia en una zona temática frecuentemente abordada por  
esta enunciación, como es la llamada «seguridad interior», y los distintos modos a través de los cuales se  
hace presente esa memoria dictatorial. Podemos pensar que esta memoria es relevante, siendo que fun-  
cionó como reguladora de la construcción de objetos de discurso, como el de «enemigo interior». Este  
trabajo busca complejizar la caracterización de este grupo incorporando las reflexiones de Lazzarato  
(2019) sobre la necesidad de repensar el llamado neoliberalismo.  
Memoria discursiva, objetos de discurso y glotopolítica  
La presencia de memorias en los discursos que remiten a otros ya enunciados ha sido una temática  
relevante y de gran interés para explicar el funcionamiento del lenguaje a partir de su imbricación con  
2
Al respecto, tuvo bastante repercusión el artículo del periodista de medios opositores, Jacques Natanson, «El macrismo no es un golpe  
de suerte», publicado en el diario Página/12, el 17 de agosto de 2017. Allí utiliza estas categorías para analizar al macrismo.  
3
«Protocolo de actuación de las fuerzas de seguridad del Estado en manifestaciones públicas». Revista de Pensamiento Penal. http://www.  
pensamientopenal.com.ar/system/files/2016/02/legislacion42925.pdf  
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la configuración de ideologías y la praxis social. Los enunciados y las palabras impulsan una memoria  
de su intensa vida pasada, por haber estado asociados a espacios sociales y acontecimientos históricos,  
y esa memoria transgrede decisivamente en los sentidos que la palabra activa en contextos específicos.  
En cuanto a la musa foucaultiana, Arnoux (2019) señala en esta tradición «la identificación de un  
dominio de memoria en los enunciados, a los que entiende como producto de reglas propias de una  
formación discursiva» (Arnoux, 2019, p. 48). Ese dominio de memoria establece relaciones de con-  
tinuidad, de transformación o de discontinuidad entre los enunciados a partir de los cuales se originan  
diversos efectos en la memoria. En términos de Courtine (1981), para quien la memoria discursiva  
permite contemplar un enunciado en «el tiempo largo de la historia» (Courtine, 1981, p. 51), estas  
relaciones entre enunciados revelan que, así como las memorias retoman enunciaciones/formulaciones,  
reprimen u olvidan otras que pueden considerar inoportunas para los nuevos contextos enunciativos.  
Con respecto a los objetos de discurso, este concepto de Foucault (1970), indica que «los discursos no  
nombran un supuesto mundo objetivo, sino que construyen los objetos de los que hablan» (Foucault, 1970,  
pp. 73-81), fue retomado por Mondada y Dubois (1995) para explicar lo que eligen procesos de referencia-  
ción. Para los autores, en sus diversas prácticas discursivas, los actores sociales elaboran objetos de discurso  
que configuran versiones de mundo. Estos objetos, constitutivamente inestables, son a su vez objeto de  
prácticas estabilizadoras de la referencialidad, para lo cual suelen recuperarse estereotipos, que asocian  
el objeto a una memoria discursiva y con ella a una significación particular. Esta perspectiva nos permite  
comprender la necesidad de la gestión Macri de desplegar un esfuerzo discursivo para instalar su visión de  
mundo, la cual identifica al actor social de la enunciación la representación de que esa interposición sosteni-  
da sería necesaria, ya que atribuye a las otras miradas diferentes que habría que modificar. Así, como parte  
de la lucha política, se ha dado en este nivel de configuración de nuevos objetos de discurso, que a la vez  
que se presentan como nuevos, se busca estabilizar sus sentidos a partir de memorias discursivas del pasado.  
Para una mirada glotopolítica, interesada en identificar el valor político de las formas que adopta  
el uso del lenguaje en comunidades específicas, siguiendo la definición fundante de glotopolítica, «las  
memorias discursivas resultan huellas de gran interés, en la medida en que esas formas de hablar que se  
recuperan son también un indicio de posicionamientos y lugares sociales desde los que se enunció en el  
pasado» (Guespin & Marcellesi, 1986, p. 7), con los que las nuevas enunciaciones sostienen implícita-  
mente una continuidad identitaria.  
Análisis  
1. La memoria dictatorial en el discurso de la gestión Mauricio Macri  
Como ya anticipamos, la zona temática en la que emerge particularmente la memoria dictatorial en la  
enunciación de la gestión Macri está relacionada con las llamadas cuestiones de seguridad interior, en  
la que esa memoria actúa regulando la instalación y configuración de diversos objetos de discurso, entre  
los que nos interesa particularmente el de «enemigo interior». Muy anticipadamente, desde su llegada  
al Gobierno, esta enunciación comenzó a trabajar este último objeto, como parte de la fijación de los  
nuevos límites de la argentinidad. A lo largo de los cuatro os de gestión, la memoria dictatorial podrá  
quitar la máscara con el objeto de distintos rasgos y se hará presente a través de diferentes mecanismos.  
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1.1. Memoria: «Protocolo antipiquetes»  
A solo dos meses de haber asumido el Gobierno, el Ministerio de Seguridad firmó el Protocolo de  
Actuación de las Fuerzas de Seguridad en Manifestaciones Públicas, el 17 de febrero de 2016. El gé-  
nero cumplió una función importante en la construcción de los nuevos enemigos interiores de la nueva  
Argentina. En este primer protocolo se señalan como un problema para el orden público las manifesta-  
ciones callejeras, que son clasificadas en manifestaciones programadas y manifestaciones espontáneas.  
Ambas, y en especial las espontáneas, son representadas como un peligro social que requiere de la  
intervención de las Fuerzas de Seguridad (FF. SS.), cuyo accionar busca pautar el protocolo.  
El protocolo de actuación de las fuerzas de seguridad es de por sí un género que remite a la cultura  
dictatorial. Si bien se trata de enunciados presentes en toda gestión gubernamental, en tanto señalan la  
secuencia que ha de tener un proceso de actuación en distintas áreas, el hecho de iniciar prácticamente  
la gestión con un protocolo de actuación de las fuerzas de seguridad del Estado en manifestaciones pú-  
blicas activó la memoria de la dictadura, no tanto porque se le dieran instrucciones a las fuerzas de segu-  
ridad del Estado, sino por el hecho de que el mismo título del protocolo problematiza una práctica que es  
un derecho ciudadano (las manifestaciones públicas), que en contexto democrático no requiere mayores  
regulaciones, pero sí fue objeto de limitaciones en etapas dictatoriales. Por otro lado, este protocolo fue  
profusamente difundido y explicado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en particular en los  
medios aliados al Gobierno, lo que llevó al género más allá del espacio previsto para su circulación, privi-  
legiando como destinatario tanto a las fuerzas de seguridad como, indirectamente, a los ciudadanos, para  
fortalecer las creencias de quienes comparten esta percepción del objeto y para advertir a los que podrían  
tener una representación de las manifestaciones públicas como derecho incuestionable.  
Otro aspecto para considerar en relación con esta amplia difusión del protocolo es la búsqueda de  
que esta legitime al género, lo saque de una esfera cerrada y, con ello, lo dote de legalidad. El discurso  
muestra un actor social (el que manifiesta en la vía pública) problemático, al que hay que separar, dete-  
ner, judicializar, procedimiento que, por el hecho mismo de ser anunciado, pretende alcanzar un esta-  
tuto legal. En este sentido, la memoria activada remite a la voz dictatorial, pero a su vez se diferencia  
de ella. Recordemos que los protocolos de actuación de las fuerzas de seguridad durante la dictadura no  
fueron públicos y nunca aparecieron, sino que se considera que son parte de la documentación destruida  
por los militares. Esos documentos han sido reconstruidos parcialmente, pero no encontrados, aunque  
todos los que testimoniaron en el juicio declararon haber recibido protocolos indicativos de cómo se  
debía actuar. Este ocultamiento y destrucción fue señalado en el juicio como una evidencia de la falta  
de legalidad de los protocolos militares para luchar contra la subversión.  
1.2. Memoria de objetos de discurso: «Orden público»  
Además del género, el protocolo trae la memoria de otro objeto de discurso propio del discurso dictato-  
rial, como el de orden público. En este caso, la memoria no solo recupera características del objeto, sino  
también cierto tipo de saberes y valoraciones sobre él, que se naturalizan como compartidos por todos:  
en primer lugar, se presupone su existencia, como también que hay que preservarlo, que las fuerzas de  
seguridad deben protegerlo, y que lo hacen en defensa de la libertad de todos. En los considerandos, el  
texto afirma:  
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• Que es deber del Estado asegurar el orden público, la armonía social, la seguridad jurídica y el bien-  
estar general, por ello, ante la alteración del ejercicio equilibrado de derechos, debe lograr su inme-  
diato restablecimiento a los fines de garantizar la libertad de todos; para ello debe brindar certezas  
respecto del accionar de las FF. SS. ante la situación de manifestaciones en la vía pública y garantizar  
que, ante tal situación, los derechos de la ciudadanía en general, (…) se encuentren protegidos por el  
Estado, preservando lo que pueda verse afectado con motivo u ocasión de la manifestación.  
• Que el Estado debe brindar la certeza de que todos los miembros de la sociedad pueden gozar de  
los mismos derechos; por ello, la libertad de un individuo o grupo termina donde comienza la del  
otro. Manifestar en la vía pública es una de las formas de expresión de derechos amparados consti-  
tucionalmente, tales como el derecho de peticionar a las autoridades, el de libertad de expresión, el  
derecho de reunión o el derecho de huelga; los que a su vez suponen que quienes no participan de  
una manifestación en la vía pública, no vean afectados sus derechos a circular libremente, a traba-  
jar, a comerciar, a educarse y demás derechos también amparados constitucionalmente.  
En cuanto a características del objeto orden público, que se construye asociado a valores como lo  
armónico (armonía social), lo seguro y lo justo (seguridad jurídica), lo equilibrado (ejercicio equilib-  
rado), la libertad y los derechos, valores que se aprecian positivamente en tanto serían generadores de  
bienestar general. Pero, además, se presupone como un saber compartido el hecho de que el ejercicio de  
los derechos podría desequilibrarse (la alteración del ejercicio equilibrado de derechos) y que las man-  
ifestaciones en la vía pública podrían resultar desequilibrantes («lo que pueda verse afectado con motivo  
u ocasión de la manifestación»). También, presupone que el orden debe ser reestablecido inmediatamente  
(se «debe lograr su inmediato restablecimiento») y que las fuerzas de seguridad son las que deben ac-  
tuar ante esta situación y que su accionar es protector y preservante. El texto naturaliza también un  
saber sobre el orden público que indica que hay ciudadanos que lo respetan y otros que lo afectan, y  
que mientras los primeros trabajan y estudian, los segundos realizan manifestaciones, lo cual, implíci-  
tamente, remite al mundo de las praxis políticas.  
En esta zona del discurso se fusionan la memoria dictatorial con la conservadora: en oposición al que  
rompe el orden público, se esboza una representación del «buen trabajador»: obediente al sistema, inte-  
grado al orden público y ajeno a la actividad política. En varias oportunidades, la enunciación macrista  
trabajó este tópico: la reforma laboral impulsada por el grupo requería instalar nuevas representaciones  
sobre el mundo de trabajo y los trabajadores (Di Stefano, 2017).  
1.3. Memoria del objeto: «Enemigo interior»  
El protocolo participa también de la construcción de otro objeto de discurso, el enemigo interior, en  
el que emerge también la memoria de la dictadura. El discurso dictatorial nombró al enemigo interior  
como «subversión marxista, comunista». En el protocolo son quienes manifiestan en la vía pública. La  
memoria no trae el modo de nombrar el objeto, pero sí algunas de sus características (cómo son los en-  
emigos) y algunos de los saberes que debemos tener sobre él, en particular en cuanto a cómo debemos  
posicionarnos y cómo debemos proceder ante él.  
Como vemos en los fragmentos que siguen del protocolo, los movilizados son representados como  
potenciales realizadores de un delito, de provocaciones y, también, de acciones violentas, ante los que  
cabe aplicar el código penal y el civil, es decir, hay que apartarlos:  
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• El personal de las FF. SS. no deberá reaccionar ante provocaciones verbales o gestuales de algu-  
nos manifestantes.  
• Se advertirá que, ante el incumplimiento de dicha instrucción, se encontrarán incursos en el artí-  
culo 194 del Código Penal…  
vi.- El uso de la fuerza debe respetar los principios de:  
Legalidad  
Oportunidad  
Último recurso frente a una resistencia o amenaza  
Gradualidad  
iii.- Si entre los manifestantes se encontraren personas y/o grupos de personas que inciten a  
la violencia y/o porten elementos contundentes y/o armas de cualquier tipo, o utilicen fuego,  
combustibles, elementos explosivos o inflamables, agentes químicos, pirotecnia, o cualquier otro  
artículo (…), las FF. SS. procederán a aislar e identificar a dichas personas, y tomar las medidas  
necesarias para prevenir la posible comisión de delitos.  
• Ante una manifestación pública, las FF. SS. procederán de acuerdo con las siguientes reglas: Comu-  
nicarán tal situación en forma inmediata al Ministerio de Seguridad de la Nación, o las autoridades  
competentes (…). Se establecerá un espacio de negociación para que cese el corte y se avisará a la jus-  
ticia. Resuelto positiva o negativamente la negociación, el jefe del Operativo de Seguridad impartirá  
la orden, a través de altoparlantes, megáfonos o a viva voz, que los manifestantes deben desistir de  
cortar las vías de circulación de tránsito, deberán retirarse y ubicarse en zona determinada.  
• Sin perjuicio de ello, se promoverá la acción civil contra el causante del do, la entidad con  
personería jurídica o gremial a la que pertenezca.  
La actitud ante el enemigo así descripto debe ser la de la sospecha, ya que ese manifestante, que al  
parecer solo ejerce su derecho, en realidad, puede ser un delincuente político-social. Este discurso que  
pone en primer plano a las fuerzas de seguridad defendiendo a la ciudadanía trabajadora del enemigo  
interior, «el manifestante en la vía pública», delictivo, vinculado a la praxis política, con la posibilidad  
de que esté armado, es un resurgir parcial del discurso dictatorial. Como decíamos, la memoria no  
recupera el modo de nombrar al objeto de discurso, pero sí sus características, su valor para la sociedad  
y el modo en que esta debe responder: estar alerta, sospechar, dejar que las fuerzas de seguridad actúen  
y judicializarlo, en lo penal y en lo civil, expulsarlo de los límites de legalidad.  
El modo de nombrar el objeto «enemigo interior» no es un detalle menor. En el caso de la dictadura  
encontramos una fórmula «subversión marxista/comunista», que tiende a funcionar en bloque. Como  
señala Krieg-Planque (2017) estas «existen en función de usos sociales que las identifican como tales y  
las repiten, pero que pueden presentarse fragmentariamente, aunque evocando la fórmula en su total-  
idad» (pp. 97-105). Esta fórmula posee un núcleo nominal (el subversivo) y dos calificativos (marxista/  
comunista) cuya presencia en el discurso dictatorial podía darse completa o alternar un calificativo u  
otro. También, podía aparecer solo el núcleo nominal. La característica de esta es que condena al ene-  
migo tanto por lo que hace como por lo que piensa. La idea de subversión contiene el rasgo violento y  
armado, pero también es el que piensa el mundo al revés, subvertido; y los calificativos marxistas y co-  
munista, al remitir claramente a ideologías, refuerzan el rechazo por lo que el otro piensa. La dictadura  
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argentina, en sintonía con el contexto internacional de la llamada Guerra Fría, construyó al enemigo  
interior como ejecutor de un delito (estar armado) pero también como el que tiene un pensamiento  
inadmisible, cuya expansión sería un peligro social que hay que evitar.  
El señalamiento del enemigo a partir de lo que piensa ha estado históricamente asociado a ethos dis-  
cursivos autoritarios. En la Argentina, esa construcción dictatorial del «enemigo interior» se transforma a  
partir de la postdictadura alfonsinista en la que aquella da paso a una construcción que va a condenar al  
enemigo por sus acciones. En esta construcción —que, por otro lado, tampoco es un fenómeno exclu-  
sivo de la Argentina, sino que responde a posicionamientos internacionales—, el terrorista es el enemi-  
go por excelencia y el que cierra el caso extremo de la serie de enemigos interiores caracterizados por su  
modo de actuar. Esta regulación de la construcción de enemigo interior se asocia a un ethos enunciativo  
pretendidamente moral, democrático, moderno: respeta la libertad de pensamiento, como proclamara  
la modernidad, pero no admite determinadas acciones en los actores sociales.  
La enunciación de la gestión Macri, en un comienzo activó la memoria dictatorial, proyectando  
sobre el que manifiesta rasgos de aquella fórmula con lo que, implícitamente, se puso en relación  
analógica los nombres de los objetos: el manifestante guardaría, entonces, aunque de modo aún lejano,  
una relación con el subversivo marxista/comunista de la dictadura. La relación es lejana en este discurso  
de inicio de gestión del macrismo; sin embargo, la discursividad del grupo, a lo largo de cuatro os,  
fue construyendo nuevos paralelismos, nuevas aproximaciones a ese objeto dictatorial, del que siempre  
conserva su lógica acerca de cómo hay que posicionarse ante el enemigo, y los rasgos caracterizadores  
que se activan dentro de un marco limitado de opciones.  
Coincidimos con Canelo (2019) cuando observa en esta gestión la profundización de las diferencias  
con los enemigos como una necesidad para la construcción de un orden económico que cada día empujaba  
a la pobreza a amplios sectores. La autora enumera al populismo, el kirchnerismo, parte del sindicalismo,  
movimientos sociales, organismos de derechos humanos, etc., como algunos de los que fueron colocados  
en una brecha profunda por politizar el nuevo orden que Macri prometió y pretendió carente de conflicto.  
La enunciación de la gestión Macri llega a recuperar la matriz dictatorial en su totalidad, en el señalamien-  
to del enemigo interior por lo que hace y por lo que piensa; así, la memoria de la fórmula completa es ac-  
tivada implícita o explícitamente en muchas enunciaciones del grupo. En este sentido, su discursividad es  
la prefundación alfonsinista y recuerda el ethos autoritario dictatorial, que fue, también, genocida.  
Conclusiones  
El análisis ha buscado mostrar la presencia de la memoria discursiva dictatorial en el discurso de la  
gestión de gobierno de Mauricio Macri. Esta memoria emerge a través de un género discursivo, como  
el protocolo de actuación de las fuerzas de seguridad, y en la configuración de objetos de discurso, entre  
los que hemos destacado el de orden público y especialmente el de «enemigo interior». En este último,  
la enunciación macrista recupera la característica de la fórmula dictatorial subversión marxista/comu-  
nista de acusar a su enemigo por las acciones que realiza y por su pensamiento político.  
La enunciación macrista configura una serie de enemigos por su forma de actuar, en los que se van  
acentuando con el paso temporal de la gestión, la pertenencia al ámbito político (que ya no se alude  
implícitamente, sino que es explícita) y su grado de violencia (que ya no es potencial sino evidente).  
Pero, en paralelo, va configurando también, y con más presencia hacia el fin del mandato, una serie de  
enemigos a los que señala por cómo piensan.  
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Si en el primer caso, la evocación de la fórmula dictatorial es más lejana, en el segundo es mucho  
más nítida. En todos los casos, al igual que en el discurso dictatorial, además de los rasgos específicos,  
al enemigo interior se le atribuye el ser de carácter delictual y el no revelarse abiertamente, por lo que se  
incentiva el estar alerta y la delación ante ellos, y la intervención del Estado (fuerzas de seguridad, juec-  
es) para apartarlos y excluirlos de la circulación social. El discurso revela una amplia gama de enemigos  
(el que manifiesta, el sindicalizado, los mapuches armados, el marxista, el comunista, el kirchnerista)  
que no tienen lugar en el nuevo modelo de país, a la vez que se aprecia al sumiso a un orden público en  
el que el trabajador es ajeno a la política y la delata.  
Para la puesta en perspectiva histórica de esta construcción discursiva, hemos buscado enriquecer  
la interpretación de su valor glotopolítico. En este sentido, el caso ilustra que la identidad enunciativa  
entre el discurso macrista y el dictatorial generada por esta memoria ha apuntado a sostener fuertes  
limitaciones de los derechos ciudadanos. En esa discursividad el grupo encuentra una legitimación para  
enfrentar los obstáculos que le presenta la legalidad republicana, en particular en torno a los derechos  
conquistados por los trabajadores. Pese a la promesa de un nuevo orden sin conflictos, este enunciador  
se ha revelado como altamente consciente de la conflictividad que generaría su política, por lo que  
emprendió tempranamente el esfuerzo discursivo de volver a nombrar lo necesario, aún antes de que la  
conflictividad social y callejera estallara.  
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