Revista unah Sociedad, n.º 10, 2025, pp. 67-85
doi: https://doi.org/10.5377/rus.v7i10.21231
Introducción
Honduras es un país ubicado en el centro de América, con una población aproximada de 9.7 millones
de habitantes (ine, 2023), de los cuales el 56 % vive en zonas urbanas y el 44 % vive en zonas rurales,
con una densidad poblacional de 86.6 habitantes por kilómetro cuadrado. El país está organizado polí-
ticamente en 18 departamentos y 298 municipios. En materia económica, Honduras tiene un producto
interno bruto per cápita de 3533.60 dólares, con una tasa de crecimiento del 3.6 % (ine, 2023), con una
inflación en 2024 del 4.6 % (Banco Mundial, 2024). La pobreza en el país es del 64.1 %, la pobreza
relativa es del 22.6 % y la pobreza extrema del 41.5 % (ine, 2023,) con un índice de desarrollo humano
registrado para el 2022 de 0.634, situándolo en la franja de naciones con desarrollo humano medio
(pnud, 2022). Estos datos evidencian las profundas brechas sociales y económicas estructurales.
En este panorama, la educación adquiere un carácter estratégico como motor de transformación so-
cial. La Constitución de la República, en el Artículo 151, establece que la educación es función esencial
del Estado para la conservación, el fomento y la difusión de la cultura; y en el Artículo 160 delega a la
unah la responsabilidad de organizar, dirigir y desarrollar la educación superior y profesional.
En el periodo comprendido entre 2001 y 2019 se registró un incremento de la tasa de ingreso al
sistema de educación superior, especialmente entre mujeres, en áreas urbanas y entre población con
mayor nivel de ingresos. En las zonas urbanas, esta tasa es 20 puntos mayor que en las zonas rurales.
El porcentaje de eficiencia terminal en el sistema de educación superior es ampliamente mayor en zo-
nas urbanas y entre la población de mayores ingresos y en ningún caso supera el 15 % (Unesco, 2025).
Estos datos evidencian que el acceso, permanencia y finalización en el nivel universitario continúan
siendo un desafío clave para el país.
En este contexto, y frente a los diversos y complejos desafíos del país, la educación debe ser un mo-
tor del desarrollo frente a los retos socioeconómicos del país. Las universidades, además de ser centros
de formación profesional y producción científica, están llamadas a fortalecer su relación con la sociedad
para incidir en las políticas públicas que orienten el desarrollo del país.
Según las cifras de la Dirección de Educación Superior (des), en Honduras funcionan veintidós
universidades, seis públicas y dieciséis privadas (des-unah, 2025). Entre estas seis universidades pú-
blicas destaca la unah, institución rectora de la educación superior en el país. La unah se caracteriza
por su relación permanente con la sociedad, misma que está orientada por sus funciones sustantivas:
vinculación universidad-sociedad, docencia y la investigación científica. En el primer periodo acadé-
mico 2025, la unah tuvo una matrícula de 68 204 estudiantes (Estadísticas unah, 2025). Tiene una
estructura académica de diez facultades y nueve campus universitarios ubicados en zonas estratégica
del país, procurando impulsar y facilitar el acceso a la educación superior.
Debido a los retos complejos que se presentan en el país, las universidades públicas en las décadas
recientes se han visto obligadas a repensar y cambiar su rol y participación en la sociedad, superando
su papel tradicional de transmisora de conocimientos para convertirse en actores fundamentales para
el desarrollo nacional.
En el caso particular de la unah, con la creación de la Ley Orgánica (2005) cambió su modelo
de relación con la sociedad, pasando del enfoque tradicional, donde la universidad es la poseedora del
conocimiento, con una relación vertical con la sociedad, a un modelo bidireccional, donde se fomenta el
diálogo de saberes, situación que se evidencia con la ejecución de proyectos de vinculación que apuntan
a impulsar el desarrollo del país.
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