Revista unah Sociedad, n.º 10, 2025, pp. 41-51  
doi: https://doi.org/10.5377/rus.v7i10.21230  
Hacer (en) comunidad: experiencias de integralidad  
universitaria con mujeres y disidencias  
Doing (in) Community: Experiences of University Integrality with Women  
and Dissi  
1
Lía Mabel Norverto  
2
Belén Alonso  
Recibido: 31 de julio de 2025  
Aceptado: 12 de agosto de 2025  
1
Instituto de Estudios Socio-Históricos, Facultad de Ciencias Humanas (fch), Universidad Nacional de La Pampa (unlpam)  
lia.norverto@humanas.unlpam.edu.ar. orcid: https://orcid.org/0000-0002-7123-0677  
2
Instituto de Estudios Socio-Históricos, Facultad de Ciencias Humanas (FCH), Universidad Nacional de La Pampa (unlpam).  
belenalonso@humanas.unlpam.edu.ar. orcid: https://orcid.org/0000-0003-3704-7673  
41  
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doi: https://doi.org/10.5377/rus.v7i10.21230  
Resumen  
La extensión universitaria, desde un enfoque crítico, nos impulsa a desarrollar prácticas de formación  
3
integrales que articulen con la enseñanza y la investigación. Este artículo reflexiona sobre distintas  
experiencias de trabajo con colectivos de mujeres y disidencias sexogenéricas, donde advertimos que la  
articulación entre la investigación y la extensión, junto a las metodologías participativas, son funda-  
mentales para desarrollar estrategias y dispositivos que tiendan a modificar condiciones y situaciones  
de desigualdad y opresión por razones de género.  
Presentaremos una cronología de distintos proyectos de investigación, extensión, experiencias de cáte-  
dras y prácticas sociocomunitarias inscriptos en nuestro quehacer universitario. En dichas iniciativas, a lo  
largo del tiempo, nos vinculamos con diversos tipos de organizaciones, donde mujeres y disidencias gene-  
rosamente abrieron sus puertas a la universidad, compartieron sus saberes, sus prácticas y su vida cotidiana.  
Recuperar y poner en diálogo este tipo de experiencias integrales de estudio-trabajo-incidencia  
nos permite identificar algunos rasgos interpretativos comunes. La fuerza de la grupalidad y el «hacer  
comunidad» delinea una trama compartida, emergen para fortalecer redes colectivas de aprendizajes,  
contención y resistencia que operan como trincheras para la organización, el empoderamiento y el de-  
sarrollo de autonomía.  
Palabras clave: integralidad universitaria, mujeres, disidencias sexogenéricas, extensión universitaria  
Abstract  
From a critical perspective, university outreach drives us to develop comprehensive educational practi-  
ces articulated with teaching and research. is article reflects on various experiences of working with  
women’s groups and sex-gender dissidences, highlighting how the articulation between research and  
outreach, together with participatory methodologies, is essential for developing strategies and tools  
aimed at transforming conditions of inequality and oppression based on gender.  
We present a chronology of different research and outreach projects, along with teaching expe-  
riences and socio-community practices embedded in our university work. roughout these initiatives,  
women and dissidences generously opened their doors to the university, sharing their knowledge,  
practices, and everyday lives.  
Recovering and placing these integral experiences of study-work-incidence into dialogue allows  
us to identify certain common interpretive traits. e strength of collectivity and the act of “doing  
community” shape a shared fabric, emerging to reinforce collective networks of learning, care, and re-  
sistance that function as trenches for organization, empowerment, and the development of autonomy.  
Keywords: university integrality, women, sex-gender dissidences, university outreach  
3
Una versión de este trabajo se presentó en las xvi Jornadas Nacionales de Historia de las Mujeres. xi Congreso Iberoamericano de  
Estudios de Género, julio 2025, Rosario, Argentina.  
42  
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Introducción  
El formato tradicional de la investigación en ciencias sociales delimita un objeto de estudio y establece  
la relación entre sujeto cognoscente y conocido, mediante procesos de separación, clasificación, análi-  
sis e interpretación. Para ello, las etapas del proceso científico determinan una planificación de pasos  
concatenados que articulan interrogantes problematizadores, enfoques teórico-metodológicos, objetivos,  
fuentes de información y búsqueda de resultados. En Argentina, este principio de separación también fue  
aplicado en las instituciones de nivel superior, donde históricamente se han compartimentalizado en sus  
organigramas las funciones de investigación, enseñanza y extensión. Al mismo tiempo, se ha sostenido la  
idea de que la producción de conocimientos se desarrolla solo en los espacios de la investigación.  
La integralidad en la educación superior viene a cuestionar estos principios e invita a aprender,  
enseñar y producir conocimientos de otras maneras: de forma situada, colaborativa y dialógica, respe-  
tando diversidad de saberes y en distintas territorialidades. Este posicionamiento retira la exclusividad  
de la producción de conocimientos a la tarea investigativa y reconoce las múltiples instancias en que,  
desde la tarea extensionista, puede lograrse en procesos colaborativos con grupos extrauniversitarios.  
Con este encuadre, hemos apostado a diseñar y llevar adelante proyectos de investigación y extensión  
que potencien los diálogos, articulaciones e interrelaciones entre sí. También desde nuestra tarea de en-  
señanza propiciamos iniciativas en cátedras o espacios de prácticas sociocomunitarias que contribuyen  
en el mismo sentido: la construcción colectiva de conocimientos compartidos en el encuentro entre los  
quehaceres universitarios y la comunidad.  
4
A partir de lo antes dicho, el propósito de este artículo es favorecer una revisión epistemológica en  
las ciencias sociales en general, y en los estudios de género en particular, a partir de recuperar nuestras  
experiencias de trabajo situado con mujeres y disidencias sexogenéricas, donde evidenciamos que la  
articulación entre la investigación y la extensión, junto a las metodologías participativas, son funda-  
mentales para desarrollar estrategias y dispositivos cooperativos que tiendan a modificar condiciones  
de desigualdad y opresión por razones de género.  
A lo largo del texto presentamos una cronología de distintos proyectos de investigación, extensión,  
experiencias de cátedras y prácticas sociocomunitarias inscriptas en nuestras labores en la Universidad Na-  
cional de La Pampa (unlpam) en los últimos 25 años. En esas iniciativas nos vinculamos con variedad de  
organizaciones (organismos gubernamentales, cooperativas de trabajo, fundación de microcréditos, me-  
rendero, comisión vecinal, centro de salud, bibliotecas populares, unidad penitenciaria), donde mujeres y  
5
personas del colectivo lgtbiqnb+ generosamente abrieron sus puertas a la universidad, compartieron  
sus saberes, sus prácticas, su vida cotidiana y, en este encuentro, nos dimos procesos de aprendizaje mutuo.  
Sistematizar y poner en diálogo este tipo de experiencias integrales de estudio-trabajo-incidencia  
nos permite identificar algunos rasgos interpretativos comunes. Observar la fuerza de la grupalidad  
y el «hacer comunidad» a lo largo de los años, nos da la evidencia de que la trama compartida es un  
cimiento sólido para fortalecer redes colectivas de aprendizajes, contención y resistencia que operen  
como trincheras para la organización, el empoderamiento y el desarrollo que nos urge en estos tiempos.  
4
Lo que aquí sistematizamos y compartimos es parte de la trayectoria en la que se inscribe nuestro actual proyecto de investigación  
Trabajo, identidades y políticas contemporáneas. Abordajes interdisciplinarios en clave de género, aprobado por Resolución n.° 237/2023, del  
Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Humanas, para el período 2023-2026.  
5
Acrónimo correspondiente a Lesbianas, Gays, Transgéneros o Transexual, Travestis, Bisexuales, Intersexual, Queers, No binarias y más  
para incluir a toda otra identidad no explicitada.  
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Los puntos de partida  
El recorrido que nos ocupa lleva más de dos décadas, en las cuales las formas de relación con la co-  
munidad extrauniversitaria han variado, al tiempo que se profundizaron los estudios y debates acerca  
del vínculo universidad-sociedad (Tommasino & Cano, 2016). Las propuestas que diseñamos o in-  
tegramos se caracterizaron por desarrollarse en equipos interdisciplinarios y tuvieron como principal  
propósito configurar redes de construcción colectiva de conocimientos y aprendizajes con personas y  
grupalidades fuera del ámbito académico y universitario. Estos intercambios permitieron enriquecer  
nuestros abordajes e interpelaron en forma constante, aún hoy día, nuestras prácticas formativas, dibu-  
jando nuevas maneras de mirarnos (Norverto, 2011).  
De acuerdo con Bauman & May (2007), la mirada sociológica es una herramienta útil para ensan-  
char el espectro de nuestra comprensión, y visualizar aspectos de la vida humana y social que de otra  
manera pasarían desapercibidos.  
Estas incluyen una pluralidad de experiencias y formas de vida y cómo cada una exhibe y despliega sus  
formas de conocimiento, demostrando a la vez que no se puede ser una unidad autocontenida y auto-  
suficiente. Muy sencillamente, estamos ligados unos a los otros, aunque en formas diferentes. Este es  
el desafío, de pensar sociológicamente, porque no detiene, sino que facilita el flujo y el intercambio de  
experiencias. (p. 201)  
Veinte años atrás, las primeras iniciativas en las que participamos fueron articuladas con organismos  
gubernamentales, y el enfoque, propio del contexto epocal, fue transferencista. Mientras se forjaban lí-  
neas de indagación en centros e institutos de investigación especializados en las distintas universidades  
de nuestro país, por entonces nos interesaba sensibilizar y concientizar sobre la discriminación de gé-  
nero. En el seno de los debates académicos se evaluaba la necesidad de incidir y transformar los resortes  
patriarcales de la sociedad, y eso requería de un trabajo minucioso y gradual con distintas instituciones  
de la sociedad civil y política. Por ello, el proceso de consolidación de los espacios académicos de es-  
tudios de género mantuvo un diálogo cercano con las organizaciones y colectivas feministas. De allí  
que el intercambio de saberes y la construcción colaborativa sean parte de este campo de conocimiento.  
Una iniciativa que articuló Estado, universidad y sociedad fue promovida por el Programa Federal de  
la Mujer del Banco Interamericano de Desarrollo (bid), el Consejo Nacional de la Mujer (cnm) y el Ins-  
tituto Interdisciplinario de Estudios de la Mujer de la Facultad de Ciencias Humanas (iiem, fch-unl-  
6
7
pam) . El proyecto se denomiDerechos de mujer y trabajamos con metodología de taller en distintas  
localidades de nuestra provincia durante los años 2002, 2003 y 2004. Por entonces, enfatizamos en el re-  
conocimiento de políticas públicas, derechos, discriminación y estereotipos en el ámbito educativo, junto  
a estrategias de organización. Estos tópicos tuvieron como base las categorías de género y de ciudadanía,  
con lo cual se produjo un acercamiento a sus realidades socioculturales, representaciones y percepciones  
de mujeres de distintas pertenencias institucionales. Pudimos advertir que no había difusión ni conoci-  
miento de los derechos que atañen a las mujeres, que la legislación provincial carecía de anclaje en ellas,  
6
Hasta 2019 el Instituto mantuvo esa denominación, a partir de entonces, para ampliar su alcance a las diversidades sexo-genéricas, así  
como dar cuenta de su actualización, pasó a llamarse Instituto Interdisciplinario de Estudios de Géneros.  
7
o
Aprobado por Resolución n. 072-cd-06, de la Facultad de Ciencias Humanas.  
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y que esto mismo sucedía en las instituciones locales. Fue una experiencia que enriqueció y complejizó  
nuestros abordajes, también al movilizarnos por diferentes territorios del interior de La Pampa, amplió  
los horizontes de la universidad y ratificó la necesidad de avanzar en trabajos colaborativos localmente  
situados en/con la comunidad.  
El diagnóstico que realizamos en esa oportunidad nos condujo a dos iniciativas posteriores: la pri-  
8
mera, el curso de extensión La Problemática de Género en el Ámbito Legislativo , dictado en el 2006  
a legisladoras y legisladores junto al personal de la Cámara de la Provincia de La Pampa. Aquí traba-  
jamos el diseño de políticas públicas con perspectiva de género y el análisis de la legislación nacional y  
9
provincial. La segunda, en 2009, con el proyecto Ciudadanía y Derechos de las Mujeres Pampeanas ,  
que tuvo como objetivo trabajar junto con organizaciones de la sociedad civil vinculadas con mujeres  
para potenciar sus capacidades de participación política y ciudadana a través de talleres con módulos  
sensibilizadores y metodologías participativas.  
Investigación-extensión-investigación y más  
En el devenir, el trabajo extensionista se nutría de los avances de investigación, al mismo tiempo que  
robustecía miradas, perspectivas e interpretaciones del fructífero movimiento feminista. En este  
sentido, el proyecto de investigación Mujeres de La Pampa: ciudadanía, identidad y estrategias de vida  
10  
(Res. 150-cd-07, periodo 2007-2010) fue clave: nuestro interés rondaba sobre el trabajo de las mu-  
jeres, principalmente de sectores populares. Las trabajadoras, pequeñas cooperativas, una organiza-  
ción de microcréditos productivos fueron parte del inicio de numerosos y diversos espacios de inter-  
cambio con el particular universo de la gestión colectiva, popular, solidaria de la economía laboral y  
sus protagonistas.  
Desde ese entonces, aún antes de que las perspectivas críticas de la extensión interpelen posiciones  
transferencistas o difusionistas más tradicionales, en el contacto acuerpado con trabajadoras de diversos  
sectores, experimentamos que, sin procesos dialogados, sin la temporalidad extensiva y sensible del estar  
y compartir, sin metodologías participativas de aprendizajes mutuos no habría transformaciones posibles.  
En ese sentido, Irene Vasilachis (2006) interpela nuestras formas de conocer y de entender la re-  
lación sujeto-objeto, y su propuesta metodológica fortalece nuestras praxis extensionistas de la época.  
Reflexiona acerca de los vínculos e interacciones cognitivas con las y los otros, y sostiene que la cons-  
trucción cooperativa del conocimiento de las ciencias sociales se deriva de la idéntica capacidad de  
conocer de las y los distintos sujetos que participan.  
La epistemología del sujeto conocido viene a hablar allí donde la epistemología del sujeto cognoscente  
calla, mutila, limita, e intenta que la voz del sujeto conocido no desaparezca detrás de la del sujeto cog-  
noscente o sea tergiversada como consecuencia de la necesidad de traducirla de acuerdo con los códigos  
de las formas de conocer socialmente legitimadas. (p. 51)  
8
Aprobado por Resolución n.o 072-cd-06, de la Facultad de Ciencias Humanas.  
9
Seleccionado y financiado por la Secretaría de Políticas Universitarias (spu) en la convocatoria «Un puente entre la universidad y la  
o
sociedad». Programa de Promoción de la Universidad Argentina, n. del Proyecto: 0401-049.  
10  
Proyecto dirigido por María Herminia Di Liscia.  
45  
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Muchas críticas al trabajo académico plantean dinámicas de índole extractivista, y sostienen que los  
equipos de investigación recolectan información valiosa para sus proyectos, sin dejar nada a cambio a  
quienes, desde la comunidad, han sido parte del proceso. Desde un posicionamiento crítico, feminista,  
que atendiera esas demandas y, además, cumpliera con el propósito de generar intercambios de mayor  
incidencia en los colectivos laborales con los que interactuábamos, en el 2012 participamos de una  
convocatoria para proyectos de extensión en el módulo socioproductivo de la Secretaría de Políticas  
Universitarias (spu). Allí, presentamos y quedó seleccionado Lazos de trabajo, producción e inclusión so-  
11  
cial , proyecto que dio origen a otro de investigación denominado Trabajo informal, economía solidaria y  
autogestión. resistencia de trabajadores/as y cambios en las identidades en La Pampa contemporánea (Res.138-  
cd-15, periodo 2015-2018). Ambas iniciativas tuvieron continuidad con el Proyecto de Extensión  
Universitaria (peu) Trabajo cooperativo y producción como herramientas para la autonomía y la inclusión  
social (Res. 412-cs-12, periodo 2013-2015) y la investigación Trabajo, relaciones de género y gestión de la  
vida en la provincia de La Pampa, siglo xxi (Res. 220-cd-19, periodo 2019-2022). También, en el inte-  
rín, el claustro estudiantil gestó un proyecto de extensión denominado Comunicación para la articulación  
dentro de la economía popular (Res. 105-cs-17) para colaborar con las estrategias comunicacionales de  
trabajadoras y trabajadores que se encontraban dentro de la economía popular local.  
Las enseñanzas que nos dejaba el trabajo cooperativo y asociativo nos llevaron a una actividad sin-  
gular, destinada a mujeres privadas de la libertad residentes de la unidad penitenciaria local. En 2017  
llevamos adelante el taller Problemáticas de Género: Acceso al Trabajo y Derechos Humanos, con el  
objetivo de propiciar estrategias de generación de ingresos en forma autogestiva que, además, garan-  
ticen el derecho al trabajo, en consideración de las dificultades de reinserción laboral que padecen las  
personas luego de cumplir su condena.  
Fueron diez años ininterrumpidos de extensionar, investigar, co-construir con mujeres trabajado-  
ras, cooperativas de trabajo y organizaciones de microcréditos, en los cuales se impulsaron proyectos  
asociativos, federaciones cooperativistas, espacios de formación en temas administrativos, organizati-  
vos, legales, comunicacionales hasta vinculares relativos al mundo del trabajo y la economía asociativa  
con perspectiva de género. El abordaje interdisciplinario, interclaustros e interinstitucional fue la for-  
taleza de este equipo y el principal aprendizaje que fue plasmado en informes finales, tesis de grado,  
posgrado, junto a becas de investigación y extensión. La potencia del trabajo en red entre la universidad  
y la comunidad no dejó lugar a dudas de que este era el camino en la construcción creativa y colectiva  
12  
de conocimientos para el mutuo empoderamiento .  
En el mismo sentido de potenciar la triangulación de equipos, temas y agendas con apuestas in-  
tegrales e integradoras vinculadas al mundo del trabajo con perspectivas de géneros, en los últimos  
os investigamos en el encuadre del proyecto Trabajo, identidades y políticas contemporáneas. Abordajes  
interdisciplinarios en clave de género (Res. 237-cd-2023, periodo 2023-2026). En esta oportunidad,  
en sintonía con un contexto nacional y local de claro avance del colectivo lgbtiqnb+ en materia de  
11  
Dirigido por Lía Norverto. Proyecto de extensión realizado junto a la cooperativa de trabajo Textil Pampeana (conducida por mujeres)  
y la Fundación Grameen La Pampa. Resolución Ministerial 317-12-spu.  
12  
Varias de estas reflexiones, apreciaciones a base de evidencia, fueron plasmadas en artículos y libros. Para más información, véase Norverto,  
L. (Ed.). (2021). Redes vitales. Trabajo, relaciones de género y gestión de la vida en La Pampa contemporánea. https://www.teseopress.com/  
redesvitales), asimismo, Trabajo de mujeres: experiencias pampeanas de gestión colectiva en los albores del siglo xxi (2023).  
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13  
derechos , pero aún con deudas pendientes, nos involucramos activamente a extensionar a través de  
Memorias maricas pampeanas. Memoria e historia del colectivo lgbtiqnb+ de La Pampa (mmp) (Res. 279-  
cd-2023, periodo 2023-2025). Este es el primer proyecto de extensión de la unlpam que se dedica a  
(re)construir, junto con el colectivo de la diversidad sexogenérica de nuestra provincia, un acervo docu-  
mental sobre su historia y activismo14.  
El proyecto mmp se dedica principalmente a relevar, registrar, sistematizar y construir un reservo-  
rio digital abierto y colaborativo15. En su conjunto, muestra la imbricada tarea de conectar y poner en  
diálogo no solo distintas disciplinas y saberes (de la historia, la ciencia política, la sociología, la comu-  
nicación, la geografía, el arte y la cultura), sino también formas heterogéneas de este hacer (acciones  
y actividades, registros audiovisuales y fotográficos, textualidades, gráfica, etc.), incluso construir y  
abonar distintos vínculos entre/con la comunidad, la militancia y la academia. A su vez, conectamos  
con una de las líneas de estudio que desarrollamos referida al mundo del trabajo y las condiciones de  
vida de las personas del colectivo lgtbiqnb+.  
Parte de las acciones conjuntas que llevamos adelante entre ambas iniciativas, de investigación y de  
extensión, se materializaron en encuentros abiertos de formación sobre investigación con perspectiva fe-  
minista y lenguaje no sexista, actividades de intercambio sobre resultados de relevamiento relativas a las  
condiciones de vida de las personas de la sexodisidencia en Argentina, cine debate sobre temas como las  
infancias trans, participación en redes y workshops con pares y activistas de distintas partes del mundo.  
La implicación extensionista, nuestra activa participación en la movida comunitaria local y nuestra  
dedicación en líneas de investigación específicas para poblaciones vulnerabilizadas conectan distin-  
tas territorialidades que se superponen configurando fronteras difusas y colectivas donde vivenciamos  
nuestros proyectos. Hoy andamos entre las aulas y los archivos, en las calles y las marchas, en orga-  
nismos del Estado y en las casas, con presencias acuerpadas y virtuales. Múltiples territorios y lugares  
compartidos que establecen porosos «adentros» y «afueras» entre la universidad y su entorno.  
La fuerza de la grupalidad en el «hacer comunidad»  
Las revisiones de nuestras maneras de interrelación con otras instituciones de la comunidad no se li-  
mitaron a las funciones de investigación y extensión, sino que atravesaron las prácticas de enseñanza y  
aprendizaje. A partir del 2016 iniciamos las primeras experiencias de curricularización de la extensión  
en sinergia entre la propuesta de enseñanza de Fundamentos de sociología y ciencia política y el programa  
16  
institucional de prácticas comunitarias . Esta es una actividad curricular interdepartamental común a  
13  
Sintéticamente, podemos detallar los principales logros en materia de sus derechos como son la Ley de Educación Sexual Integral  
(2006), la Ley de Matrimonio Igualitario (2010), Ley de Identidad de Género (2012), Cupo Laboral Travesti Trans (2021), Decreto dni  
No binario (2021), Ley de Respuesta Integral al hiv, Hepatitis Virales y otras Infecciones de Transmisión Sexual (2022).  
14  
En 2021, estudiantes y docentes de la Facultad de Ciencias Humanas formalizaron la primera acción de extensión (aeu) Memorias  
maricas pampeanas. Hacia una construcción colectiva del archivo de la memoria lgbtiqnb+ de La Pampa (Res. 272-2021, periodo  
2021-2023) y que luego siguió en 2023 como proyecto de extensión.  
15  
Su sitio de divulgación pública es https://memoriasmaricas.humanas.unlpam.edu.ar/  
En 2011 se había creado el Programa de Prácticas Comunitarias en la unlpam (Resolución n.° 297/11) y en 2017, en la Facultad  
16  
de Ciencias Humanas, se reglamentó su obligatoriedad por la Ordenanza n.o 83 del Consejo Directivo. Entre sus pautas se establecen  
que cada estudiante debe concretar 10 horas teóricas y al menos unas 30 horas de prácticas que en total acrediten su trayectoria por el  
programa comunitario.  
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estudiantes de carreras de Historia, Comunicación Social y Geografía, en la cual ampliamos el aula a  
diversas organizaciones comunitarias como merenderos, un comedor comunitario, una biblioteca popular,  
un centro de formación laboral para jóvenes con discapacidad intelectual y centros municipales de  
personas adultas mayores (Cumelén). Así gestamos el Programa de Extensión Universitaria (proeu)  
Prácticas comunitarias como espacios de aprendizaje y de compromiso social en el ingreso a la vida universita-  
ria entre los años 2017 y 2019 (Res. 125-CS-2017) y trabajamos contenidos curriculares en los espacios  
comunitarios, con prácticas de aprendizaje experiencial. Las y los estudiantes semanalmente desarro-  
llaron actividades y participación de talleres recreativos, lúdicos y expresivos para infancias, talleres de  
memoria para personas adultas mayores, cine comunitario, elaboración de alimentos y colaboración  
activa en comedor, organización de las meriendas, ayuda escolar a jóvenes que estaban en planes de  
terminalidad educativa, entre otras.  
En todos estos procesos, las mujeres aparecen como protagonistas de la sostenibilidad de la vida  
comunitaria: se suman a la gestión y organización, consolidan espacios de participación, de encuentro  
y construyen redes de apoyo y contención. De acuerdo con Nuria Pena (2013), estos espacios potencian  
el desarrollo personal y colectivo, al poner en valor las capacidades de las personas, y considerar que «la  
agencia, el protagonismo y el empoderamiento de la gente que vive en la pobreza constituyen la llave  
fundamental para superarla» (p. 27). Ello los convierte en territorios de aprendizaje muy valiosos para  
quienes nos involucramos desde la universidad.  
El trabajo iniciado desde dicho programa tuvo continuidad en otra experiencia más reciente, dentro  
del peu Prácticas sociocomunitarias en contextos diversos. Una propuesta de formación integral, 2020-2022  
(Res. 066-CS-2020), en el que expandimos el trabajo de la cátedra a otros espacios curriculares de  
distintos departamentos y al colegio preuniversitario de la fch. Además de las organizaciones men-  
cionadas, en 2022 sumamos un centro de salud ubicado en la zona periurbana, al noroeste de la ciudad,  
donde colaboramos en la organización de un espacio cultural en su interior que le ofreciera a la vecin-  
dad del barrio actividades culturales y recreativas; espacio, que hasta la actualidad, es el único con este  
tipo de oferta. Además de actividades de apoyo, lúdicas y artísticas destinadas a niñeces, recientemente  
se abrió un taller de tejido para mujeres. Allí ellas, de distintas edades, se congregan un día a la sema-  
na a tejer y entre lanas y agujas enlazan historias, sueños, frustraciones, esperanzas. Las tardes de los  
jueves son anheladas como un espacio propio, de encuentro y de comunidad.  
En la misma sintonía, pero por otro lado, desde el espacio curricular de Metodología de la Investi-  
gación en Comunicación i (mic i), de la carrera de Comunicación Social de la misma fch, iniciamos  
en 2023 una primera experiencia de prácticas integrales con algunas estudiantes en el ya conocido cen-  
tro de salud. Allí realizaron sus prácticas comunitarias, al mismo tiempo que integraron los contenidos  
de la asignatura a través de sus acciones en talleres lúdicos y de arte para infancias.  
Al año siguiente, probamos una segunda experiencia más ambiciosa tendiente a la curricularización  
de prácticas integrales y comunitarias con perspectiva crítica de manera articulada con otros dos equipos  
de dos espacios curriculares del tercer año de la misma carrera: Metodología de la Investigación en Co-  
municación ii (mic ii) e Introducción a la Planificación Comunicacional (ipc). Juntas llevamos adelante  
nuestra primera iniciativa intercátedra con una comisión vecinal de un barrio de la periferia de la ciudad.  
Esta comisión tenía la particularidad de estar comandada en su mayoría por mujeres familiares y amigas  
que, a su vez, está estrechamente vinculada con una cooperativa de mujeres que se dedican al rubro textil.  
A través de un proceso de inmersión y conocimiento barrial iniciado en mic i surgió como una preocu-  
48  
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pación central la escasa participación y apropiación vecinal de la comisión como institución identitaria  
del barrio. El resultado de esa primera etapa posibilitó la elaboración de diagnósticos de parte de estu-  
diantes en torno a cuatro ejes de abordaje e intervención para la comisión: propuestas culturales y acti-  
vidades para la vecindad, la organización y promoción de la biblioteca, el cuidado de los espacios verdes  
y arbolado del barrio, la comunicación y posicionamiento de la propia comisión. En una segunda etapa,  
se trabajó, por un lado, con un relevamiento cuantitativo barrial que proveyera información asertiva  
sobre los ejes en mic ii y, por otro, con la planificación y el desarrollo de productos comunicacionales  
que favorecieran el vínculo barrial en el espacio de ipc. Desde los tres espacios curriculares se logró la  
articulación e integración de la formación aúlica de contenidos, con la iniciación y práctica investigativa  
(abonadas por la reflexión epistemológica y metodológica) a partir de las demandas de la organización,  
así como el accionar de prácticas comunitarias concretas.  
Ese antecedente intercátedras es el fruto de una intencionalidad directa por compartir el desafío  
de la integralidad y la curricularización, horizonte que volvimos a proponer este año a través de y con  
17  
la Biblioteca Popular Teresa Pérez, en el Barrio Escondido , de la ciudad de Santa Rosa, dando forma  
al proyecto de extensión (Re)conocernos. Tramas comunicativas comunitarias de aprendizajes situados con/  
18  
desde la Biblioteca Teresa Pérez .  
Con la Biblioteca tenemos un vínculo extensionista desde hace años y, especialmente, lo hemos  
profundizado a través de redes propias, así como de nuestra participación a través del Programa de  
Prácticas Comunitarias de la fch, con la integración permanente de estudiantes de distintas carreras.  
Dicho espacio comunitario cuenta con una sólida trayectoria de trabajo territorial, gestionado com-  
pletamente por mujeres desde sus inicios (a mediados de la década del 2000). No solo es una organi-  
zación clave en el barrio, sino que se ha convertido en un actor social relevante de la ciudad capital,  
especialmente en relación con la atención de infancias, adolescencias y mujeres. Las características  
heterogéneas y heterodoxas de su equipo de trabajo, así como su impronta feminista, opera como un  
espacio coformador que añade valor al trabajo colaborativo, ya que implica un espacio de aprendizaje  
exponencial para la comunidad universitaria (tanto estudiantes como docentes).  
Como sucede en tantas otras organizaciones comunitarias, son pocas personas para resolver y afron-  
tar los múltiples desafíos que no solo son de la atención diaria, sino que también refieren a cuestiones  
institucionales (por ejemplo, solicitud de subsidios, balances, trámites burocráticos) y por supuesto,  
a sobrellevar cuestiones vinculares propias de la vida compartida (enfermedades, sostén afectivo, es-  
trategias de supervivencia económicas ante situaciones críticas, etc.). La demanda planteada para esta  
colaboración situada se ancla en la importancia, según reconocen, «de conocerse y poner en común»  
aspectos centrales del lugar donde viven para iniciar cualquier proyecto comunitario colectivo con la  
vecindad, para lo cual necesitan actualizar con más certezas características sociodemográficas de las  
familias del barrio. Asumen que avanzar en contar con información actual les permitiría accionar  
demandas concretas (insistir con necesidades básicas como líneas de colectivos, circulación a escuela y  
hospital, cuestiones de economía y sostenibilidad, alumbrado y limpieza) para la incidencia política, así  
como proyectar acciones comunitarias valiosas para las personas del barrio.  
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Ubicado también en zona periurbana de la ciudad, pero en el extremo sureste.  
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Si bien iniciamos las acciones de trabajo en abril junto con la cursada del primer cuatrimestre, actualmente el proyecto acaba de ser  
reconocido en la Convocatoria General de Extensión, Res. 110-2025, de la Universidad Nacional de La Pampa.  
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Asimismo, entienden que es importante generar acciones y registros que aporten un acervo que  
documente y pueda dar a conocer la vida de «la Biblio» y «El Escondido», así como que sistematicen las  
experiencias de prácticas que se llevan adelante en el espacio. En este sentido, fortalecer su comunicación  
comunitaria es una necesidad para la cual reconocen débiles destrezas y escasísimo tiempo para dedicarle.  
Esta propuesta está en marcha, los meses de abril y junio iniciamos las visitas, entrevistas, primeros re-  
gistros con estudiantes para aproximarnos al nuevo territorio que se nos ofrece. El tiempo compartido  
nutrirá los procesos y cristalizará los aprendizajes que nos llevaremos, singular y colectivamente.  
Reflexiones finales  
El propósito de esta historización es recuperar y poner en diálogo estas experiencias integrales de  
estudio-trabajo-incidencia que tuvieron sus marcas contextuales y de época. La cronología nos per-  
mitió identificar algunos rasgos interpretativos comunes, donde la fuerza de la grupalidad y el «hacer  
comunidad» delinea una trama compartida, emergen para fortalecer redes colectivas de aprendizajes,  
contención y resistencia que operan como trincheras para la organización, el empoderamiento y el de-  
sarrollo de procesos tendientes a la autonomía.  
Lograr que, en la formación universitaria, las y los estudiantes tengan experiencias concretas que  
pongan en cuestión los modos hegemónicos de organización y gestión del conocimiento, así como los  
saberes presuntamente válidos, promoverá formaciones más profundas y comprometidas atentas a las  
coyunturas actuales (Petz, 2017). Así, la propuesta intercátedra que iniciamos, promueve concretamen-  
te una práctica extensionista crítica que apunta a la integralidad donde se plasma la sinergia activa entre  
investigación, enseñanza y extensión a fin de acompañar al estudiantado en la de la producción de un  
conocimiento nuevo donde vincular reflexiva, práctica y críticamente el saber académico con el popular  
(Tommasino & Cano, 2016). En la medida que se respalda desde la perspectiva de género y feminista  
en nuestros modos de hacer, vivenciar y reflexionar (Norverto, 2021; Tomassino Comesaña & Correa  
García, 2023), entendemos que abonamos modos sensibles de politizar los procesos de habitar los ba-  
rrios y las aulas, potenciándolos como lugares de (auto) conocimiento, (re)encuentro y construcción de  
nuevos horizontes para la incidencia transformadora de la universidad mano a mano con la comunidad.  
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