Revista unah Sociedad, n.º 10, 2025, pp. 7-19
doi: https://doi.org/10.5377/rus.v7i10.21222
Masculinidad y violencia doméstica
En Honduras, la violencia doméstica es un patrón de conducta asociado a una situación de ejercicio
desigual de poder que se manifiesta en el uso de la violencia física, psicológica, patrimonial, económica,
sexual y el ejercicio desigual de poder (Poder Judicial, 1997).
La violencia doméstica es un problema social que vulnera derechos humanos, causando daños sig-
nificativos en las víctimas y victimarios, afectando también al entorno familiar y social. Los hombres
que ejercen violencia doméstica (hevd) suelen manifestar dominación y control sobre sus parejas de-
bido a patrones culturales y dificultades en el manejo emocional.
Reeducación de hombres que ejercen violencia domestica
La mayoría de los estudios sobre programas con hombres provienen de los Estados Unidos, Canadá y
Europa; en América Latina se cuentan con menos sistematizaciones y evaluaciones.
Los programas dirigidos a hombres que ejercen violencia basada en género (vbg) se han enfocados
en la reeducación y la prevención de futuros actos violentos, los cambios más positivos han sido, entre
otros, disminución del ejercicio de violencia, mayor responsabilización de sus actos, mejora en habili-
dades de comunicación y resolución de conflictos, y una paternidad más activa y equitativa (Iniciativa
Spotlight, unfpa, Promundo-us & emefundación CulturaSalud, 2021).
Los grupos de reeducación/reflexión con hevd (Secretaría de Salud, 2023) se desarrollan en Honduras
en un espacio (físico o virtual) que sirve como punto de encuentro entre hombres para conversar, dialogar,
cuestionar, confrontar y trabajar aspectos de su vida cotidiana que viven y les preocupan, por ejemplo, cómo
se aprende a ser hombre, la identificación y el manejo de las emociones, la amistad, las relaciones afectivas,
hablar sobre el proyecto de vida personal, del cuidado individual, generación y promoción de la salud, la in-
corporación y compromiso con el trabajo doméstico y de cuidados, visibilizar las redes de apoyo y colectiv-
idad entre hombres, identificar en todo momento la evolución del machismo, etc. Es un espacio de escucha
activa, de apoyo y contención, también de confrontación con las creencias, actitudes y comportamientos
personales, que a lo largo de la vida han hecho daño a mujeres, a otros hombres y al mismo hombre.
Ángels Carabí & Amengol (2008), Espinoza (2021), Boscán Leal (2008) estudian los nuevos mod-
elos masculinos no convencionales, que actualmente se están conformando dentro del colectivo de
varones. Abogan por una nueva masculinidad que se orienta por ser antisexista y antihomofóbica, pero
también antirracista y anticlasista. Corresponde a una vivencia de masculinidad más amplia, dinámica,
diversa, plural y abierta. Su ejercicio se traduce en prácticas respetuosas, igualitarias y equitativas en to-
dos los ámbitos de socialización de la vida. Esta masculinidad no se engloba en una categoría definida,
sino que es totalmente amplia y cuyo denominador común es el rechazo a la masculinidad hegemónica
tradicional, y de esto se trata la reeducación.
El objetivo primordial de este artículo es analizar cómo las consejerías de familia de la Secretaría de
Salud de Honduras (Sesal) contribuyen a conformar un nuevo tipo de masculinidad que busca desmitifi-
car la violencia y la discriminación, disminuir comportamientos machistas y el surgimiento de nuevas
masculinidades orientadas a minimizar la violencia de género y a la sana convivencia en la sociedad.
Además, se busca priorizar sobre las principales causas y consecuencias que en la formación de la
masculinidad contribuyen a fomentar la violencia, el machismo y la discriminación por sexo. También
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