Artículos científicos

Análisis crítico de las alarmas sociales sobre la baja fecundidad en España: nuevos contextos y discursos

Critical analysis of social alarms about low fertility in Spain: new contexts and discourses

Análise crítica dos alarmes sociais sobre a baixa fecundidade em Espanha: novos contextos e discursos

Sara García Cuesta
Universidad de Valladolid., España

Análisis crítico de las alarmas sociales sobre la baja fecundidad en España: nuevos contextos y discursos

Revista Latinoamericana Estudios de la Paz y el Conflicto, vol. 7, núm. 13, pp. 38-57, 2026

Universidad Nacional Autónoma de Honduras

Recepción: 12 Agosto 2025

Aprobación: 05 Octubre 2025

Resumen: Esta propuesta analiza críticamente el discurso público y mediático que presenta la baja fecundidad en España como una “catástrofe demográfica”, señalando el comportamiento de los jóvenes y las mujeres - ajeno a lo esperable en el modelo reproductivo de la modernidad, como responsable. En contraste con estas retóricas, los análisis desde las ciencias sociales y la demografía permiten proponer este comportamiento como respuesta adaptativa a factores socioeconómicos sistémicos. Las indagaciones identifican la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda y la falta de políticas de conciliación como causas fundamentales de la actual bajada de la fecundidad en España, una de las más extremas del mundo. Se argumenta que la retórica alarmista es a menudo una instrumentalización ideológica que desvía la atención de las soluciones sistémicas, promoviendo en su lugar respuestas individualistas y contribuyendo a reproducir las violencias estructurales implícitas en esta operación. La propuesta concluye que, para abordar la baja natalidad, es crucial pasar del señalamiento individual o la apelación a modelos tradicionales que perpetúan la desigualdad a la implementación de políticas públicas que apoyen la corresponsabilidad social.

Palabras clave: Políticas natalistas, retos demográficos, factores sociales, conciliación y corresponsabilidad, Técnicas de Reproducción Asistida (TRA).

Abstract: This proposal critically analyzes the public and media discourse that presents low fertility in Spain as a “demographic catastrophe,” holding the behavior of young people and women—which deviates from the traditional, cultural reproductive model of modernity—responsible. In contrast to this rhetoric, sociological and demographic analyses suggest that this behavior is an adaptive response to systemic socioeconomic factors. Research in this field identifies precarious employment, difficulty in accessing housing, and a lack of work-life balance policies as fundamental causes of the current fertility decline in Spain, one of the most extreme in the world. It is argued that alarmist rhetoric is often an ideological tool that diverts attention from systemic solutions, instead promoting individualistic responses and contributing to the reproduction of the structural violence implicit in this operation. The proposal concludes that, to address low fertility, it is crucial to shift from individual blame and traditional models that reinforce inequality toward the implementation of public policies that support work-life balance and social co-responsibility.

Keywords: Natalist policies, demographic challenges, social factors, work-life balance and co-responsibility, Assisted Reproductive Technologies (ART).

Resumo: Esta proposta analisa criticamente o discurso público e midiático que apresenta a baixa fertilidade na Espanha como uma “catástrofe demográfica”, apontando o comportamento dos jovens e das mulheres —distante do esperado no modelo reprodutivo da modernidade— como responsável. Em contraste com essa retórica, as análises das ciências sociais e da demografia permitem propor esse comportamento como uma resposta adaptativa a fatores socioeconômicos sistêmicos. As investigações identificam a precariedade do trabalho, a dificuldade de acesso à moradia e a falta de políticas de conciliação como causas fundamentais da atual queda da fertilidade na Espanha, uma das mais extremas do mundo. Argumenta-se que a retórica alarmista é muitas vezes uma instrumentalização ideológica que desvia a atenção das soluções sistêmicas, promovendo em seu lugar respostas individualistas e contribuindo para reproduzir as violências estruturais implícitas nessa operação. A proposta conclui que, para abordar a baixa natalidade, é crucial passar da sinalização individual ou da apelação a modelos tradicionais que perpetuam a desigualdade para a implementação de políticas públicas que apoiem a corresponsabilidade social.

Palavras-chave: Políticas pró-natalidade, desafios demográficos, fatores sociais, conciliação e corresponsabilidade, Técnicas de Reprodução Assistida (TRA).

EXTENDED ABSTRACT

This proposal critically reflects on public and media discourses that address low fertility in Spain, often presenting it as a "demographic catastrophe" focused either on individual desires and solutions to resolve it or on the recovery of traditional family strategies. Sociological analysis, in contrast, reveals that this trend is a response to historical and contemporary factors closely linked to the socioeconomic contexts that frame the current reduction in fertility. The alarming current rhetoric on low birth rates ignores the structural, direct, and cultural violence that underlies the history of population policies and permeates renewed discourses. The text contrasts political narratives that appeal to the breakdown of the traditional family, the “immaturity" of young people, or the so-called “selfishness” of women with the proven fact that people in Spain and Europe are having fewer children than they wish. Therefore, the growing precarity of the labor market, the difficulty of accessing housing, and the scarce availability of public resources and effective policies for work-life balance are key factors that explain the fertility differential in Spain. A literature review is conducted based on current and relevant sociological analyses, as well as the identification of political and media discourses that illustrate the described trends. The text concludes that discourses appealing to "demographic alarm" often seek ideological instrumentalization, using low fertility to promote nationalist and far-right political agendas. Instead of offering deep, systemic solutions, these discourses promote individualistic and market-based responses, such as assisted reproductive technologies (ART), which do not address the underlying causes. In summary, low fertility in Spain is not an "inexplicable catastrophe" but a contextualized and logical response to economic and social factors that prevent people from fulfilling their aspirations to have children. To address the problem, it is essential to shift the focus away from individual blame and a return to models that place women in situations of structural violence and inequality, towards the creation of public policies that support work-life balance and co-responsibility.

1. INTRODUCCIÓN

El análisis sociológico es una herramienta de utilidad para poner los focos de reflexión e intervención sobre elementos obviados por los discursos mayoritarios que construyen la opinión pública, desde la política y los medios de comunicación. Los mensajes de autoridad pueden dirigir a la ciudadanía hacia la aceptación de propuestas que contribuyen a intereses reproductivos muy específicos. Estos discursos están actualmente definiendo la caída de la fecundidad casi exclusivamente como una alarma demográfica y un riesgo sistémico futuro, antes que como uno de los resultados de procesos históricos de modernización demográfica y, en los últimos tiempos, de respuesta ante el incremento de la precariedad y las políticas de austeridad impuestas desde la crisis del 2008, en el caso español que se propone como ejemplo.

A menudo, los discursos e intervenciones iluminadas por las creencias sobre el “deber ser” demográfico se aparejan a los tres tipos de violencia que señala Galtung (2003, p. 20). Los tres aspectos atañen especialmente a la concepción de las mujeres como objetos de intervención de los que se espera que tengan más o menos descendencia, en función de la alarma demográfica vigente: la violencia estructural reside en ignorar la atención a las necesidades reales asociadas a las posibilidades y decisiones sobre tener o no (y cómo) una descendencia. Además, la historia de las políticas de población evidencia la violencia directa que suponen ciertas intervenciones sobre los procesos sociales y sanitarios asociados a la fertilidad, embarazo, parto, crianza subrogación o la integración de estos sucesos en otros ámbitos vitales y sociales. Finalmente, e implicando directamente a los discursos, la violencia cultural legitima los silencios discursivos y las intervenciones más agresivas, bajo el supuesto de ciertas creencias sobre el óptimo demográfico que se asocia al bienestar de las poblaciones y la estabilidad de las estructuras políticas y económicas.

Asimismo, las soluciones que se proponen dibujan un marco individualizante, donde se presentan las posibilidades estratégicas de quienes deseen ser padres y, especialmente, madres, como un plan personal de ahorro e inversión futuro, posibilitado por las técnicas de reproducción asistida (en adelante TRA). Estas dotan de reconocimiento científico y mercantil y otorgan validez sociocultural a la posibilidad de retrasar la descendencia hacia el límite físico y biológico de las mujeres, a fin de que esto no interfiera en las prolongadas condiciones de precariedad vital y laboral que atraviesan. A su vez, abren puertas a otras alternativas, con implicaciones éticas nada desdeñables, que aparecen viables en el horizonte, como es el caso de la subrogación.

Existe una larga tradición de ideologías e intervenciones sobre la fecundidad de las mujeres, desde las esterilizaciones forzosas masivas no tan lejanas en el tiempo hasta aquellas demandas construidas por las apelaciones al sentimiento patrio y a la defensa de la nación; o, ya en tiempos contemporáneos, las elaboradas desde las llamadas a la autorrealización personal a través de una maternidad idealizada, definida fundamentalmente por los mercados (Saletti-Cuesta, 2008). Sin embargo, lo cierto es que una gran parte de los países no tienen regulado un marco ético que garantice la no instrumentalización de las mujeres en tanto sujeto-objeto portador de la fecundidad y, desde luego, de los menores. Como señalan Gonzalo-Cirac y Roqué-Sánchez (2015, p. 245), los objetivos de las políticas de población, y esto incluye las políticas eugenistas y natalistas de todo tipo y los discursos que las sustentan, pueden suponer una agresión, especialmente, a los grupos más vulnerables, basada en fundamentos ideológicos utilitaristas.

Aunque hay algunos intentos de presentar estas cuestiones para el análisis, como indica la revisión realizada, faltan espacios de formación académica y sensibilización sobre un tema que requiere una intervención interdisciplinar para mostrar todas sus implicaciones. De forma más limitada, la intención de esta propuesta es señalar algunos aspectos obviados que pueden contrarrestar las posiciones discursivas dominantes tendentes a reproducir las violencias implícitas en los discursos e intervenciones sobre la fecundidad en España. Se pretende apuntar cómo los discursos del declive o crisis demográfica suelen obviar el contexto social, apenas dibujado en ellos como un escenario irreversible o irrelevante mientras se pone el foco en herramientas de actuación que priorizan las estrategias individuales asociadas a la economía de mercado.

Se expondrán referencias académicas que analizan los contextos y causalidades conocidos por la demografía, frente a los mensajes políticos y mediáticos elaborados para la opinión pública. La ciudadanía, alejada de hallazgos académicos y más expuesta a la construcción de la actual alarma demográfica, puede acabar aceptando y justificando soluciones drásticas, “adecuadas” a una supuesta catástrofe que implique cesión de derechos y aceptación acrítica de los diversos tipos de violencia mencionados.

2. MÉTODOLOGÍA

Este recorrido argumental pretende a) O1. señalar la relevancia de los factores socioeconómicos actuales para explicar el diferencial español -una de las fecundidades femeninas más bajas del mundo-. Esto aleja los deseos de las mujeres de la centralidad argumental que actualmente sirve para justificar las intervenciones tecnológicas sobre la fecundidad y natalidad. b) O2. Se apunta, en segundo lugar, que los discursos político-mediáticos sobre el “reto demográfico” tienden a una instrumentalización ideológica del “deber ser” poblacional. Una tradición que no es nueva en Europa y está asociada a miedos demográficos históricos de declive (“de occidente”) presentes en las ideas nacionalistas. Se añade además el mensaje del nuevo discurso biosanitario y empresarial sobre la disminución de la fertilidad y la necesidad de potenciar la fecundidad a través de técnicas de reproducción asistida (en adelante, TRA).

La reflexión selecciona contextos y discursos (dato y relato), en tanto que los discursos suelen obviar el dato y su contexto social, con un estilo negacionista sutil que tilda el escenario de irreversible o irrelevante para acabar poniendo el foco en las capacidades y posibilidades de actuación individuales. Se pretende proporcionar un análisis propio basado en el recorrido propuesto y se expondrán, a estos efectos, referencias académicas actuales, relevantes, detalladas y referenciadas, que analizan estos contextos, así como diversos ejemplos de mensajes políticos y empresariales de actualidad en los medios, que contraponen a estos hallazgos la construcción de la alarma demográfica y las soluciones “adecuadas”.

3. RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los argumentos basados en explicaciones culturales sobre la reducción de la fecundidad se asocian generalmente al cambio de ruta progresivo de los deseos y necesidades de las personas asociado a los valores postmodernos:

“Hace unos días, el profesor de Economía de la Universidad de Barcelona, Gonzalo Bernardos, achacaba, en un programa de televisión, la caída de la natalidad en España a la inmadurez de los jóvenes: «La adolescencia ha cambiado. Ya no es de 15 a 18 años, sino que llega hasta los 35, y la gente lo que quiere es disfrutar. Y si tienen hijos, pueden viajar y disfrutar menos. Por lo tanto, no se tienen hijos», afirmó”. (Albor, 2025, sp).

Estos discursos suelen dejar en un segundo plano el telón de fondo socioeconómico como una caja negra, dibujando un contexto más amigable para propiciar intervenciones mercantilistas adaptivas. La oferta apoya las decisiones de posponer la maternidad y la paternidad a través de tratamientos médicos, opciones de maternidad subrogada, seguros familiares, créditos bancarios específicos, financiación pública de estas iniciativas que aparecen como relevantes. Sin negar la enorme influencia del cambio cultural, cuando el análisis sociodemográfico se cuela tímidamente en los medios de comunicación, rescata el hecho de que, en realidad, las decisiones actuales sobre la fecundidad se basan mucho en la importancia de las condiciones materiales:

“Es un hecho que los estándares y anhelos de la generación joven actual no son los mismos que los de hace 30 o 40 años, y tampoco “las condiciones en que se quieren tener hijos”, remarca Constanza Tobío, “pero es que son las del mundo actual”. Coincide Mariona Lozano, del Centro de Estudios Demográficos: “Nadie les preguntaba hace 50 años por qué tenían hijos y qué esperaban de la vida, evidentemente el significado de la familia y de las necesidades vitales es diferente, pero eso no resuelve –señala la experta– el problema actual: la frustración de toda una generación que manifiesta querer tener hijos, pero no poder tenerlos”. (Borraz, Gea, Oliveres y Ordaz, 2021, sp).

“El ideal de los dos hijos –tanto para las mujeres como para los hombres– prevalece (de momento) en España como en la mayoría de los países occidentales, lo que significa que la natalidad real –1,33 hijos por mujer– se aleja en nuestro país de las preferencias declaradas y, lo que es más importante, que no parece primordial concienciar de las bondades de la ma/paternidad a los jóvenes adultos en España sino más bien preguntarse por qué no logran cumplir sus aspiraciones reproductivas. La muy baja tasa de fecundidad se mantendrá indefinidamente en España si no se abordan los problemas del desempleo y precariedad laboral, los desequilibrios trabajo-familia y las desigualdades de género, con independencia de cualquier campaña publicitaria. Necesitamos políticas públicas que redistribuyan de forma más equitativa los costes asociados a la crianza de los hijos/as –sobre todo en los primeros años– entre las familias y la sociedad y que promuevan la corresponsabilidad en los cuidados de mujeres y hombres” (Martín, 2017, sp).

Hay tres grandes entornos conocidos a considerar que muestran la importancia de los factores de desarrollo económico sobre la fecundidad: a) En primer lugar, preexiste un contexto global con dinámicas de caída general de fecundidad como respuesta de eficiencia reproductiva ante los cambios productivos de la globalización. b) Además, el contexto europeo es escenario territorial del descenso histórico previo y progresivo de la fecundidad, con posteriores baby bust a finales del siglo XX y claros estrangulamientos en el período de crisis económica en el siglo XXI (Eurostat, Total Fertility Rate (TFR) EU-28 2009 (1,61)-2023 (1,56)). c) Finalmente, un escenario español con rasgos específicos de baja fecundidad más acusados que la media europea a partir de los noventa del siglo XX, con diferencias y cambios notables entre Comunidades Autónomas[1].

En el entorno español, los medios y discursos políticos nacionales han dado cuenta en los últimos años de la preocupación por la baja fecundidad más acusada que la media europea: “En cualquier caso, la baja natalidad en España preocupa a gran parte de la población. En este sentido, son muchos los que especulan sobre las causas que hay detrás de este descenso de nacimientos, tanto económicas, como sociales y culturales” (Marcos, 2025, sp). No obstante, Los citados contextos demográficos -global y europeo- desdibujan el escenario nacional como unidad de medida del fenómeno.

3.1 El uso de la “alarma demográfica” en los escenarios políticos radicales del siglo XXI

Conviene recordar, en primer lugar, que los indicadores demográficos construidos a mediados del siglo XX están asociados a un determinado concepto de “equilibrio demográfico” que entendió el cambio “crítico” desde un marco teórico interpretativo muy relacionado con el natalismo y las explicaciones desarrollistas.

Respecto al citado contexto global, la opinión pública recibe un mensaje alarmista que permanece alejado de la compresión de la caída de la fecundidad como hecho progresivo y diverso cuya tendencia a la baja parece ser una respuesta de eficiencia reproductiva ante los cambios de la organización productiva. Tal circunstancia histórica sin precedentes ha sido relatada, no obstante, por las grandes instituciones internacionales:

“Fertility has fallen markedly in recent decades for many countries. Today, two-thirds of the global population lives in a country or area where lifetime fertility is below 2.1 births per woman, roughly the level required for zero growth in the long run for a population with low mortality. The populations of 61 countries or areas are projected to decrease by 1 per cent or more between 2022 and 2050, owing to sustained low levels of fertility and, in some cases, elevated rates of emigration.” (World Population Prospects, 2022, p. 27-34).

Dado que el comportamiento demográfico responde adaptativamente a las circunstancias sociales, económicas y culturales de las sociedades, los procesos de homogeneización del consumo, producción y las formas de vida en el actual modelo de globalización están contribuyendo a reducir las tasas de fecundidad a nivel mundial con más eficiencia que las políticas precedentes de planificación familiar. Los llamados “desplomes” de la natalidad han generado múltiples propuestas de intervención natalista que suelen resultar polémicas y alarmistas (además de poco efectivas). Pero una compresión integral de la bajada global de la fecundidad puede también podría contarse así ante la opinión pública:

“Estamos, por tanto, ante una etapa nueva de la historia humana, y su principal motor, la democratización de la supervivencia durante todas las etapas de la vida, lleva camino de extenderse a todo el planeta. La eficiencia reproductiva, conseguida progresivamente en Europa primero, y tardía pero mucho más rápidamente en otros continentes, se habrá generalizado antes de que acabe el presente siglo y el gran crecimiento demográfico del siglo XX llegará a su fin (se calcula que en torno a los diez u once mil millones)” (Pérez-Díaz, 2020, p. 48).

Lamentablemente, no ha sido esa la opción elegida de forma sobresaliente en los foros públicos. Los discursos natalistas no se han hecho esperar a nivel mundial, asociados específicamente al eslogan “make great again” que identifica a la ultraderecha global. Es cada vez más habitual que los medios se hagan eco de discursos políticos encendidos de los líderes mundiales. Los argumentos no son racionales ni científicos, claro está, sino asociados a la simplicidad de un eslogan (le mot juste) y a la retórica liberal, populista y autoritaria que acompaña. "Lo diré de forma simple. Quiero más bebés en Estados Unidos de América" (J. Vance. Vicepresidente USA. Discurso en la Marcha por la Vida, enero 2025). Muchas consignas natalistas actuales defienden la familia nuclear como el modelo idóneo para fomentar la reproducción y no esconden el desprecio violento hacia otros modelos de organización familiar y hacia otras culturas e ideologías. "No necesitamos más inmigrantes, necesitamos más niños húngaros" (V. Orbán. Primer ministro de Hungría. Discurso sobre el estado de la nación, 2023). “La familia no es una unión entre un hombre y una mujer, sino la unión de dos personas, un padre y una madre" (V. Putin. Presidente ruso. Revisión de las enmiendas constitucionales, 2020). "La familia, como institución fundamental, la institución más importante que tenemos, es atacada por la ideología de género, el feminismo radical, la lucha de clases (…) el aborto ahora lo estamos pagando con caídas en la tasa de natalidad.” (J. Miley. Presidente de Argentina. Discurso en el Foro Económico Mundial, Davos, Suiza, 17 de enero de 2024). "Sí a la familia natural, no a los lobbies LGBT. Sí a la identidad sexual, no a la ideología de género. Sí a la cultura de la vida, no al abismo de la muerte." (G. Meloni. Presidenta del Consejo de ministros de Italia. Discurso en la plaza San Giovanni de Roma, 19 de octubre de 2019).

Estos mensajes son un revival nunca desaparecido. Conviene recordar que, a lo largo de la historia, el natalismo nacionalista y, en general, el control de la fecundidad, sobre todo de las mujeres, anclado a la defensa de la familia nuclear patriarcal, han generado no pocos ejemplos de violencia explícita, valorados como vulneración de los Derechos Humanos. Se han testimoniado los daños y abusos causados por las intervenciones eugenésicas: esterilizaciones forzosas, fomento de la natalidad diferencial, desconsideración de los contextos reales en los que se gesta y cuida (Pérez-Díaz, 2020, 1994; Miranda y Sierra-Girón, 2009; Miranda, 2005; Álvarez-Peláez, 1990). Además, estas intervenciones han obviado muy a menudo que tener más o menos descendencia responde a contextos sociales y económicos antes que a la capacidad fértil de mujeres y hombres o a sus deseos individuales.

En los análisis de finales del siglo XX que definen las bajas fecundidades como una alarma social, se ha señalado a las mujeres como objeto de intervención en dos sentidos opuestos y con argumentos similares: por un lado, las mujeres occidentales han sido consideradas responsables del "declive (demográfico) de occidente" por su decisión de reducir su descendencia, (gracias a los anticonceptivos y al acceso progresivo a los derechos de ciudadanía). El ya centenario argumento del egoísmo de las mujeres occidentales (Zemmour, 2014; Houellebecq, 2010; Buchanan, 2002; Spengler, 2011) se complementa con la responsabilidad agenciada a las mujeres del sur global por hacer justo lo contrario: ser las paridoras y criadoras de las bombas demográficas en los países pobres en América Latina, África y gran parte de Asia (Ehrlich, 1968).

Así, por una cosa y por la contraria, tener "demasiados" o “no los suficientes" descendientes (¿cuántos son los adecuados? ¿para qué? ¿para quiénes?), se ha subrayado la responsabilidad de las mujeres, especialmente las mujeres del sur global y de los grupos sociales más pobres. Para ellas se han previsto medidas de control sobre su fecundidad que, al no considerar la potencia de los contextos sociológicos, a menudo no han tenido mucho éxito. En cambio, varios estudios muestran el efecto sorprendente de las telenovelas en los países donde tuvieron máxima audiencia, como es el caso de Brasil, al diseñar arquetipos de mujer cuyo proceso de movilidad social quedaba asociado a reducir su progenie para desarrollar otras facetas de su vida (La Ferrara, Chong y Duryea, 2012). La planificación familiar pública facilitada por los países en las últimas décadas responde (y no al revés) a los cambios culturales y económicos generados en estas sociedades, donde los medios de comunicación y el consumo extendieron modelos sociales propios de la modernidad tardía y cambiaron las expectativas de las culturas locales cada vez más rápidamente, a la par que mejoraban los indicadores de desarrollo de los países.

El contexto más cercano al caso español, la llamada Europa de bajas fecundidades y natalidades, también nos aporta información contra los burdos eslóganes que aliñan la alarma social: el descenso secular de nacimientos, asociado un desarrollo socioeconómico y cambio cultural que trascienden lo contemporáneo para relacionarse, ya en el siglo XX, con la invención, disposición y uso voluntario de anticonceptivos eficientes. En el marco de este modelo, a menudo se ha hecho referencia a la incorporación de las mujeres al empleo como factor discordante en un modelo óptimo de división sexual del trabajo. Esta cuestión se encuentra presente en los discursos economicistas de la Escuela de Chicago, enormemente extendidos en la segunda mitad del siglo XX y con vigencia muy actual. Los planteamientos de la lógica liberal respecto al papel de las mujeres han sido analizados desde enfoques críticos de revisión sobre el papel social de las mujeres en el trabajo desde hace décadas -Ver Marçal (2016) y Carrasco (2003). Esta revisión ha mostrado que una gran parte de las mujeres estuvieron en realidad trabajando incluso en los términos de la contabilidad laboral reconocida y "a buen ritmo" previamente a estos descensos: campesinas, empleadas en manufactura, en pequeño comercio, en el servicio doméstico y también en las fábricas (Pérez-Fuentes, 2000).

Sin quitarle peso a los cambios en la organización social y sexual del trabajo que acompañaron el proceso de industrialización, el descenso de la fecundidad europea es también un proceso cultural e imitativo entre clases sociales caracterizado por un cambio de expectativas respecto al número de hijos/as. Lógicamente, las expectativas estaban asociadas a las oportunidades novedosas de calidad de vida de la modernidad, a medida que estas posibilidades se han ido extendiendo a todos los grupos sociales.

Ya avanzado el siglo XX, la sociedad de consumo, la redistribución de los estados de bienestar y el citado acceso a anticonceptivos eficientes se subrayan como factores claramente explicativos del descenso cada vez mayor de las tasas de fecundidad y natalidad. Aunque el recorrido atraviesa el conocido Baby boom europeo en la segunda mitad del siglo, posteriormente, la clara tendencia es la de los Baby Bust desde finales del XX, definidos como estrangulamientos de la fecundidad por debajo del umbral 1,5 por mujer (las tasas de reposición señalan 2,1 hijos por mujer)[2]. La crisis económica con la que se inicia el nuevo siglo rápidamente interpreta este comportamiento demográfico desde los miedos atávicos a la pérdida de población en un escenario delicado y proclive a la tragedia. Se usan términos como la trampa de las fecundidades bajas -por debajo de los 1,5 hijos por mujer-. Un umbral que señala la escasa capacidad de recuperación de la fecundidad a medio plazo y que se asocia, esta vez claramente, con un serio impacto sobre el envejecimiento poblacional. Sobre todo, en los países más vulnerables de la UE se habla de “inviernos demográficos”, de “quiebra de los sistemas de garantía de los estados de bienestar”, de “crisis de los cuidados”, en tanto la falta de descendencia equivale a una futura ausencia de la necesaria población activa que acompaña a los complejos procesos de cambio productivo y sociocultural. Así, no son solo los jóvenes ni las mujeres (que supuestamente no desean comprometerse en la reproducción) sino también las personas mayores (cuya mayor supervivencia amenaza los ahorros de los estados del bienestar) quienes se localizan como objeto-sujetos responsables y la alerta está servida desde inicios del siglo XXI en medios muy diversos[3]: “Implosión de la población europea” (The Economist, 2003). “La Europa del Sur tiene cada vez menos hijos” (EL PAIS, 2012). “Europe needs many more babies to avert a population disaster” (The Guardian, 2015). “Las mujeres tienen cada vez menos hijos en Europa, especialmente en el sur” (20minutos, 2017). “Avec un taux de fécondité parmi les plus bas d’Europe, l’Espagne est confrontée à une grave crise démographique” (Le Monde, 2017). “La familia se encoge en Europa” (ABC 16.5.2018). “España está en situación de "natalidad crítica“ (ABC, 2019). "El futuro de las pensiones corre peligro en España: la jubilación del baby boom solo acaba de empezar" (elEconomista.es, 2024a). "Con una esperanza de vida en aumento, el problema solo se agravará" (elEconomista, 2024b)."Italia, al igual que España, tiene un serio problema demográfico: Envejecimiento brutal, cada vez más pensionistas y menos trabajadores." (Bolsas y Mercados Españoles, 2025)."La tasa de dependencia se dispara y acelera el colapso de las pensiones" (OKDiario, 2025).

3.2 La llamada de atención sobre las causas del diferencial de fecundidad español

La fecundidad española está localizada en ese grupo de riesgo, formando parte de estas tendencias, pero, además, con algunas propias. Con un descenso histórico tardío, natalidad y fecundidad se redujeron más rápidamente desde mediados de los setenta y ya por debajo de la media europea a partir de los noventa del siglo XX. Ya hace tres décadas que el país cuenta con uno de los menores niveles de fecundidad del mundo, con cierta diferencia entre Comunidades Autónomas. De hecho, con clara asociación al factor económico, regiones que históricamente han representado las tasas de fecundidad y natalidad más elevadas del territorio español, como es el caso de Canarias (1990: ICF 1,49 -2021: ICF 0,86), en la actualidad han invertido su tendencia y representan las fecundidades más reducidas, con inflexión clara en el periodo de crisis económica desde el 2008[4].

España se caracteriza por un patrón de fecundidad tardía y una elevada infecundidad que subrayan numerosos estudios (Castro, Martín, Cordero y Seiz, 2020). De hecho, la muy baja fecundidad española queda asociada en buena medida al retraso en el nacimiento del primer hijo/a. Este retraso se ha explicado vinculado a la flexibilización cultural de “las normas sobre la edad ideal para la cohabitación, el matrimonio y el nacimiento del primer hijo, así como una mayor aceptación social de decisiones reproductivas y de convivencia no tradicionales. Los cambios son particularmente evidentes entre las mujeres de las generaciones más jóvenes.” (Seiz, Castro, Cordero y Martín 2022, p. 106). Sin embargo, la modernidad occidental puede explicar la tendencia que afecta tanto a la fecundidad femenina (ICF 1,18) como a la masculina (ICF 1,06), pero no el impacto diferencial que nos sitúa por debajo de la media europea (ICF España 1,12 – ICF UE 1,38) (Eurostat, 2023).

Los análisis, en este caso, ponen el punto de mira en sucesos más específicos del contexto español que nos distinguen de otros países europeos y visibilizan las circunstancias económicas y de ausencia de recursos de apoyo a la crianza como dos grandes elementos explicativos. Este último factor se explica fundamentalmente por el ajuste económico a la baja, como han puesto de relieve numerosos estudios que muestran el efecto de la última crisis económica en el continente europeo, especialmente en los países del sur (Goldstein, Kreyenfeld, Jasilioniene y Örsal, 2013; González-Rábago, Martín y Bacigalupe, 2017; Baranda-Ortiz, 2019). Durante todo este período en el que España se sitúa por debajo de la media europea de fecundidad, las mujeres y familias españolas han tenido rasgos diferenciales, cada uno de ellos un reto relevante para la intervención:

No obstante, de momento, las mujeres españolas -también las europeas- están más a tiempo parcial que los hombres para poder hacer frente de forma privada a la atención a los hijos y personas mayores: los datos del Módulo año 2018[5] sobre conciliación entre vida familiar y laboral muestran cómo, entre la población ocupada de 18 a 64 años con hijos propios o de la pareja menores de 15 años, el efecto más importante que ejerce sobre su empleo actual el cuidado de sus hijos es el de reducir su jornada laboral en el 20,6% de las mujeres. Este efecto sólo afecta al 3,1% de los hombres, mientras que el 85,2% de los hombres con hijos señalan que no hay efectos (65,2% en el caso de las mujeres). Mientras, el tiempo parcial en los hombres aparece asociado en las encuestas a la imposición del puesto de trabajo. Es decir, no eligen tiempo parcial -se les impone- y desde luego, no para cuidar. Los porcentajes más altos de parcialidad laboral se localizan en las personas jóvenes de 16 a 19 años, siendo la presencia de las mujeres significativamente más alta en todas las edades. Las mujeres entre 25 a 29 años mantienen unos niveles de parcialidad en el empleo en torno al 25% (frente al 12,7% de los hombres) que después se va reduciendo (INE, 2022). Se resuelve así, de manera tradicional, la falta de apoyo del escenario político y laboral, reforzando la situación de menores ingresos y peor acceso a la promoción laboral de las trabajadoras.

Finalmente, los hombres españoles dedican mucho menos tiempo que ellas a las tareas domésticas y de cuidados, evidenciando que la corresponsabilidad en el caso español aún no es un hecho y puede estar contribuyendo a la decisión de no tener más hijos. Aunque es rasgo general en toda la UE que las mujeres sigan siendo desproporcionadamente responsables de las actividades relacionadas con los cuidados, nuestro país presenta una desigualdad mayor en este aspecto mostrada claramente en los datos disponibles respecto antes y después de la epidemia Covid-2019 (Ver EIGE, 2022 y 2014)[6].

3.3 Ante datos incómodos, respuestas fáciles que reproducen la violencia y las desigualdades

Los cambios normativos y culturales de los últimos años pueden definirse como positivos frente a los elementos persistentes de violencia simbólica y cultural que perviven detrás de los datos de ausencia de corresponsabilidad y de conciliación selectiva de las mujeres en nuestro país. Sin embargo, la emergencia de discursos públicos y mercantiles orientados a legitimar prácticas discriminatorias y naturalizar los cuidados como responsabilidad de las mujeres -como una elección propia, libre y adecuada desde una ética de los cuidados solo asociada a ellas- suponen un contrapunto inquietante. Este es el caso del partido político Vox, que ha instrumentalizado el cambio demográfico en España frente a lo que define como “ideología de género” como refleja su Programa Electoral 23J (Vox, 2023, pp. 170-171):

“La solución estructural a largo plazo debe ser el incremento de la natalidad frente al invierno demográfico que asola nuestra nación” (p. 25). “Adoptaremos todas las medidas necesarias desde los po­deres públicos para revertir la emergencia demográfica en la que se encuentra España, fomentando la natalidad y com­batiendo la cultura de la muerte”.

Como señala el análisis de Aragón-Morales y Ruiz-Jiménez (2025), este discurso identifica a las féminas como reproductoras biológicas y simbólicas de la nación, subordinadas a la concepción ideal de un modelo de familia y Estado patriarcales. De ahí que el programa natalista de Vox pivote sobre una declaración explícita de familiarización de la sociedad (familia hetero y nuclear) que la propuesta de Vox pretende incentivar económicamente, limitando a su vez los derechos sexuales y reproductivos, particularmente, el derecho al aborto. Estos discursos reflejan una violencia simbólica que impone significados y emite representaciones estigmatizadoras claramente orientadas a mantener el todavía persistente estatus quo de las mujeres madres o cuidadoras, con independencia de su rol laboral. Cuestionar ese estatus subordinado a lo familiar y reproductivo pone en riesgo la natalidad y los cuidados en un ámbito de “desastre demográfico” que anula cualquier matiz. El señalamiento no será crítico ni colectivo, sino que recaerá, en estos discursos emergentes, nuevamente en el “egoísmo” de estas mujeres “díscolas” que no responden a lo esperado en el marco de las relaciones de poder que se desea mantener como óptimas ante una supuesta emergencia.

En sentido complementario, el papel de los mercados confluye en destacar la alarma demográfica, con una respuesta utilitarista que hace tiempo descubrió el filón y asoció la bajada de la fecundidad a un problema de fertilidad (alarma biológica) -por lo tanto, tratable con TRA y subrogación-, así como de cambio cultural y económico irreversible. "La ignorancia no es una bendición. Consejo: Hágase la prueba de la hormona antimülleriana (AMH) para comprender su reserva ovárica personal"[7].

Las empresas biomédicas alientan especialmente a las mujeres a programar sus maternidades adaptándose a una estabilidad que cada vez llega más tarde, a familias de doble salario inestable con una complicada crianza y alto grado de endeudamiento. Para ello, presentan las TRA como la vía posible, avalada por la ciencia, de respuesta individual adaptativa: las mujeres deciden tener hijos más tarde y hay que ayudarlas a poder hacerlo. Las clínicas de fertilidad diseñan mensajes digitales enfocados a la autonomía y al empoderamiento en los que las TRA permiten a las mujeres controlar su hoja de ruta reproductiva de manera personal y consciente, en un entorno de dificultades laborales y relacionales (pareja), así como de urgencia biológica. En ellas se pueden observar historias de madres tardías exitosas en su profesión como ejemplo[8]: "No dejes que tu reloj biológico dicte tu vida. Las TRA te dan la posibilidad de ser madre cuando tú lo decidas, sin renunciar a tus metas personales o profesionales" [9]. "La maternidad tardía, ¿una locura o una nueva realidad? Los proyectos, la pareja, la situación económica y profesional nos llevan a tener hijos cada vez más tarde. A los 35, 40, incluso 45 años, y es una tendencia que no parece que vaya a cambiar... Actualmente, una mujer en sus 40 es joven, dinámica, activa, autónoma y goza de buena salud durante muchos años. Es por eso, que le cuesta creer que sus ovarios envejecen y que su reloj biológico se despierta."[10]

Además de este uso creciente de las TRA, cada vez son más aceptadas otras alternativas que han sido señaladas también por su uso violento de la desigualdad social y de género. Tal es el caso de la subrogación comercial, considerada por el Tribunal Supremo (2022) como una vulneración de los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución y en los convenios internacionales sobre derechos humanos. Las empresas lanzan mensajes que construyen un relato de generosidad, salvación, cumplimiento de deseos irrenunciables, justificado además por la necesidad social de tener más hijos, siendo que las mujeres y hombres ya no pueden (problemas de fertilidad generalizados). Estos mensajes enmascaran procesos de gestión contractual en los que la madre debe renunciar a cualquier contacto y derecho sobre la criatura y someterse a un protocolo solo comprensible en un marco de extrema vulnerabilidad (Observatorio de Imagen de las Mujeres, 2022).

Tanto estos discursos como la pervivencia actual de la desigualdad en el reparto de los cuidados suponen en sí ejemplos de violencia simbólica y cultural. También lo es el hecho de que las organizaciones laborales dificulten la realización de tales tareas a sus trabajadores/as, contribuyendo a legitimar los roles tradicionales de las mujeres y a invisibilizar la relevancia de los tiempos y espacios reproductivos sin los cuales no es posible desarrollar individuos ni sociedades equilibradas.

3.4 Discusión: luz de gas discursiva

Respecto al primer objetivo, analizando la bibliografía sociológica sobre el caso español, se reconocen las influencias reveladas por las citadas investigaciones que explican el diferencial de fecundidad en España alejando el foco de los consabidos aspectos culturales de la transición demográfica. Se señala que los argumentos culturalistas acaban justificando los discursos de intervención mercantil y la postergación deseada de la fecundidad, el ejemplo de las TRA el más evidente, como respuesta adaptativa a las voluntades individuales. Al contrario, las referencias citadas ponen el foco en la precarización de la vida y señalan remedios externos a las decisiones individuales: 1) El acceso a la vivienda y al empleo como factores de relevancia en el retraso y ruptura de las trayectorias vitales asociadas a la fecundidad (Moreno-Mínguez y Sánchez-Galán, 2020; Moreno-Minguez, 2019; Moreno-Mínguez, López-Peláez y Segado, 2012; Del Rey et al, 2022; Miret, 2019). 2) La incertidumbre de la precarización que desajusta deseos y realidad respecto a cuándo y cuánto de la descendencia en España (Castro et al, 2020; González-Rábago et al, 2017; Alcañiz y Monteiro, 2016). 3) La insuficiencia de políticas de conciliación, corresponsabilidad, cuidados y apoyo a la crianza frente a países del entorno europeo (UNICEF, 2019). 4) El sesgo de género en prácticas, discursos e intervenciones. Especialmente en el empleo a tiempo parcial y sus motivaciones (Instituto de las Mujeres, 2023; INE, 2022), así como en la responsabilidad en los cuidados (EIGE, 2022 y 2014).

En cuanto a los contextos, la revisión refuerza el impacto del diferencial español (Castro et al, 2020; Seiz et al, 2022, p. 106). La indagación concluye que este comportamiento tiene un claro componente asociado el ajuste económico a la baja y relaciona el descenso de la fecundidad específica de las mujeres especialmente con la última crisis económica en los países sureuropeos (Goldstein et al, 2013; González-Rábago et al, 2017; Baranda-Ortiz, 2019). Se enfatiza en la relevancia de los factores contextuales a la hora de explicar el diferencial de fecundidad de las mujeres en España, en el marco del modelo de bajas natalidades. Estos aspectos críticos rompen con la asociación entre fecundidad e intervenciones únicamente tecno-biomédicas y demográficas, visibilizando elementos de violencia simbólica que pueden presionar hacia el retraso forzado de las maternidades y la intervención sobre los cuerpos de las mujeres, bajo intereses económicos soterrados. Los condicionantes de las nuevas formas de precarización se ignoran en los discursos eugenésicos, natalistas o aquellos otros mercantiles o biomédicos que inciden en potenciar la reproducción asistida como apoyo al retraso de la fecundidad y la subrogación (de momento ilegal en el país), como mecanismos de compensación para el escenario actual. Estos mensajes son transmitidos con intensidad en los medios de comunicación, usando datos descontextualizados y de tintes alarmistas, sin detenerse en la comparación y análisis más exhaustivo de las cuestiones relacionadas con la baja natalidad actual.

Respecto al segundo objetivo, se señala la existencia de discursos político-mediáticos que implican violencia simbólica y cultural cuando definen el “reto demográfico” en dos sentidos: 1. Instrumentalizando ideológicamente el “deber ser” poblacional, familiar y de nación. Una tradición que no es nueva en Europa y asociada a miedos demográficos históricos de declive (“de occidente”) presentes en las ideas nacionalistas. 2. Emergencia de un al nuevo discurso biosanitario y empresarial entorno a la “alerta de la fecundidad”, asociada a la fertilidad y a la necesidad de potenciar las TRA y la subrogación.

La reflexión incide en el hecho de que estas dos tendencias confluyen en obviar el contexto social, interpretado como escenario irreversible o irrelevante, apelando en ambos casos a la libertad de elección individual y de las familias. Las propuestas y la construcción de este reto demográfico se relacionan con el resurgimiento de las intenciones políticas pronatalistas que han demostrado tener muy poco respaldo empírico y efecto real sobre la fecundidad. Y también con el apoyo al argumento de una postergación “elegida” de los nacimientos que en realidad es muchas veces no deseada (Ver Seiz et al. 2022, sobre la diferencia entre la edad considerada óptima para el primer nacimiento y la edad real).

Obviadas otras dimensiones, la construcción de la alarma queda a menudo asignada a una solución naturalizada (tradición o biología) y adaptativa a nuevas circunstancias sociales que aparecen de fondo férreo. Los discursos conservadores definen la apelación a estos contextos como excusa. Es decir, “toca tener más hijos”, “no podemos cambiar las circunstancias sociales”, “hay que apoyar a las madres que tendrán descendencia al final de su período fértil” (Ver en García-Cuesta, 2020). La sociología señala estos aspectos, al contrario, como susceptibles de cambio social y recomienda ampliar el foco.

4. CONCLUSIONES Y PROPUESTAS

Se concluye que las condiciones en las que mujeres y hombres deciden sobre su fecundidad están asociadas no solamente a su capacidad fértil sino a sus posibilidades de engendrar, parir y criar en los escenarios productivos -inciertos y complejos- de la posmodernidad, con una afectación clara sobre las mujeres. La construcción de la alarma demográfica europea del siglo XXI pivota entorno a la resiliencia de las mujeres como trabajadoras y consumidoras postmodernas atomizadas, sin que las instituciones de gestión se plateen qué efecto tendrían la estabilización laboral y la corresponsabilidad real en sus decisiones de descendencia.

La opinión pública recibe mensajes de “alerta demográfica” que problematizan a las personas mayores, a los jóvenes y a las mujeres, carentes de análisis sobre las condiciones de vida y trabajo y que, además, no consideran las posibilidades actuales de eficiencia tecnológica y la diversidad de roles del XXI. Algunos discursos alientan directamente a las mujeres a la planificación “individualizada” de maternidades tardías o en situaciones de incertidumbre, que deposita el riesgo en sus espaldas, sin modificar las relaciones producción-reproducción.

El caso español aparece como ejemplo diferencial de baja fecundidad que muestra la confluencia de este tipo de factores sociales. Existe una distancia clara entre discursos, intervenciones y aquellas soluciones que puedan reducir la brecha entre expectativas y descendencia real en España, así como los sesgos de género en la crianza. La caída de la fecundidad en España se plantea en los discursos políticos, empresariales y medios de comunicación como un reto demográfico de relevancia, sin considerar que los fenómenos demográficos responden a contextos socioeconómicos y culturales de largo y medio recorrido. Antes que apostar por la reforma de contextos que pueda producir ciertos efectos en la fecundidad, los discursos se focalizan en la “alarma social” fácilmente instrumentalizada por los discursos supremacistas y por la aplicación adaptativa de las TRA.

Coexisten para sostener la alarma y plantear soluciones varias tendencias no exentas de cargas violentas: a) una instrumentalización política del cambio demográfico y el papel de las mujeres en él por parte del populismo político más conservador que, plantea la indagación de Aragón-Morales y Ruiz-Jiménez (2023), “puede dar lugar a un “efecto contagio” a los partidos mainstream, incrementando la polarización ideológica, invisibilizando las desigualdades que aún no se han resuelto y repercutiendo en la calidad de la democracia. B) una apuesta tecnobiológica que contribuye a afianzar el retraso de la descendencia y a mercantilizar las nuevas posibilidades de generarla hacia la explotación de los cuerpos femeninos. Las circunstancias vitales que contribuyen a explicar el retraso y la (muy reducida) fecundidad local quedan un segundo plano. Esto puede producir efectos no deseados y perjudiciales sobre los sujetos afectados -especialmente las mujeres, paridoras y también mayores cuidadoras en la práctica.

Tras las indagaciones sobre el caso, se propone: a) localizar claramente las causas de la insuficiencia de las medidas de conciliación y corresponsabilidad; b) reivindicar la continuidad de datos de “uso del tiempo” que visibilizan la relación crianza-condiciones de vida y trabajo, para apoyar una intervención más eficaz; c) afinar las políticas y discursos que pretendan animar la fecundidad, considerando cambios que permitan una redistribución más equitativa del empleo y del trabajo reproductivo, antes que mantener discursos que motivan la procreación, obviando las desigualdades y las violencias estructurales asociadas a las condiciones actuales de los escenarios reales de crianza; d) profundizar en estudios que visibilicen los elementos de violencia, vulneración de derechos y reproducción de las desigualdades asociados a las propuestas natalistas actuales en los discursos políticos y mercantiles.

De todos los contextos descritos, presentados como elementos para la compresión multidimensional de la alarma demográfica, el más relevante lo aporta precisamente la fecundidad diferencial: la modernidad tecnocultural posibilitó la voluntad de reducir la prole, pero ahora SÍ se observa una diferencia clara entre las expectativas de descendencia y el número de hijos/as que acaban teniendo las europeas, especialmente en los países mediterráneos, como muestra el caso español: estas mujeres desean más hijos de los que se han tenido al final de su vida fértil. Las intervenciones, más que tratar de apostar por recuperar a quienes no desean tener hijos, asociado esto a las nuevas expectativas y convicciones de la posmodernidad (extensión del ocio, cambio en las prioridades vitales, cuestiones éticas, etc.) deberían considerar estos frenos a la fecundidad dentro del modelo actual.

En ese sentido, las medidas propuestas podrían apostar por apoyar el desarrollo de maternidades y paternidades corresponsables y compatibles con el desarrollo de otras facetas vitales: a) con ayudas eficientes para el acceso a vivienda a los jóvenes, b) mejorando las condiciones de entrada al empleo en estabilidad y condiciones laborales dignas y corresponsables, c) estableciendo políticas de acción directa sobre la conciliación -apoyo a empresas y organizaciones laborales- y para incentivar la corresponsabilidad en la crianza y el trabajo del hogar, d) reduciendo la jornada de trabajo para propiciar un reparto del empleo y entre el empleo y los cuidados, generando así condiciones equilibradas tanto para mujeres como para hombres, e) y poniendo en marcha discursos que valoren el cuidado y su relevancia para el mantenimiento social, como un bien común por el que deben velar todos los actores sociales, incluidas las organizaciones empresariales y laborales.

Conviene que, frente a los citados discursos populistas, la valorización de los cuidados evite activar el dispositivo de asignación del trabajo reproductivo nuevamente a las mujeres y a las estrategias familiares que las subordinan. La maternidad intensiva e idealizada asociada al modelo neoconservador es incompatible en la práctica con el desarrollo de otras facetas vitales, especialmente la relacionada con la autonomía, emancipación y el desarrollo vital definidos desde el presente. Valorar los cuidados supone, además, despedirse definitivamente de los agresivos eslóganes de superwoman que podía con todo lo que se esperaba de ella -empleo, cuidados y autocuidado- que ha tenido un impacto generacional y sobre las mujeres nefasto y evidente (Campos, 2010; Moreno, 2002) e incorporar un lenguaje más acorde con los retos reales. Muy relevante, visibilizar y normalizar la paternidad en los cuidados, reconociendo y mejorando también las condiciones de los empleos vinculados, en el sentido que apunta Durán (2018) cuando analiza la emergencia social del cuidatoriado y su relevancia para el siglo XXI.

Para concluir de manera más general, sería conveniente que los esfuerzos de intervención tuvieran más en cuenta los factores socioeconómicos que afectan a la decisión (muy condicionada) de retrasar la descendencia, tener menos hijos/as o renunciar a ella por encima de otros países del entorno europeo. Los medios difunden soluciones adaptativas que usan las tecnologías y los préstamos bancarios para extender el modelo de maternidad tardía en lugar de propiciar reformas laborales y culturales más saludables, menos riesgosas física y socialmente. Resulta llamativo que se presente lo biológico como menos inamovible que lo social, con la gran emergencia de las TRA, cuyas implicaciones éticas son también objeto de reflexión crítica (Cuervo, 2023). ¿No sería más sencillo procurar medidas sobre el trabajo, la vivienda y las condiciones de vida que permitieran que las y los jóvenes españoles -en el marco de un modelo de decrecimiento demográfico global- puedan tener su descendencia cuando tienen toda la capacidad, voluntad y energía para ello? Los discursos alarmistas usan los conceptos demográficos del siglo XX en un contexto que deposita la responsabilidad en la adaptación estratégica de mujeres, familias y mayores a un mercado y una nación inamovibles y definidos desde el XX sin considerar cambios sociales posibles. El mensaje de alarma populista conservadora y la ausencia palpable de corresponsabilidad pública, privada y doméstica, con un interés in crescendo de los mercados en reproducir esta situación, señalan la debilidad real del impulso hacia modelos alternativos. No obstante, estos modelos son imprescindibles para evitar la confluencia de corrientes nuevas y tradicionales que naturalizan las desigualdades de género, reproducen estereotipos sexistas y clasistas y desprecian el cuidado maternopaternal como actividad fundamental.

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Notas

1. Indicador Coyuntural de Fecundidad 1990-2021 por CCAA: https://www.ine.es/up/BFpZX9td
2. Para abordar estas cuestiones al detalle, entre otros muchos estudios, destaco el monográfico de Fernández-Cordón (2020), con firmas relevantes de la demografía española. https://ecosfron.org/wp-content/uploads/2020/01/Dossieres-EsF-36-DEMOGRAF%C3%8DA.pdf
3. The Economist (17.07. 2003) Implosión de la población europea. The Economist. Recuperado de URL: https://www.economist.com/europe/2003/07/17/europes-population-implosion; EL PAIS (19.03.2012) La Europa del Sur tiene cada vez menos hijos EL PAIS. Recuperado de la URL: https://elpais.com/sociedad/2019/03/12/actualidad/1552388916_941343.html; The Guardian (22.08.2015) “Europe needs many more babies to avert a population disaster”. The Guardian. Recuperado de URL: https://www.theguardian.com/world/2015/aug/23/baby-crisis-europe-brink-depopulation-disaster; 20minutos (11.01.2017) Las mujeres tienen cada vez menos hijos en Europa, especialmente en el sur. 20minutos. Recuperado de la URL: https://www.20minutos.es/lainformacion/economia-y-finanzas/las-mujeres-tienen-cada-vez-menos-hijos-europa-especialmente-sur-5430465/; Le Monde (17.12.2017) Les Espagnols font de moins en moins d’enfants. Le Monde. Recuperado de la URL: https://www.lemonde.fr/international/article/2017/12/17/les-espagnols-font-de-moins-en-moins-d-enfants_5230916_3210.html; ABC (16.5.2018) La familia se encoge en Europa. ABC. Recuperado de la URL: https://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-institucion-familiar-encoge-europa-28-201805160207_noticia.html; ABC Familia (28.2.2019) Sólo 5 comunidades autónomas ofrecen ayudas por nacimiento. ABC, Recuperado de la URL: https://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-solo-5-comunidades-autonomas-ayudas-nacimiento-201905091730_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Ffamilia%2Fpadres-hijos%2Fabci-solo-5-comunidades-autonomas-ayudas-nacimiento-201905091730_noticia; elEconomista.es (03.01.2024) El futuro de las pensiones corre peligro en España: la jubilación del baby boom solo acaba de empezar. elEconomista.es. Recuperado de la URL: https://www.eleconomista.es/economia/noticias/12606202/01/24/el-aterrador-futuro-de-las-pensiones-en-espana-la-jubilacion-del-baby-boom-solo-acaba-de-empezar.html; elEconomista.es (03.06.2024) El envejecimiento de la población alargará las listas de espera, elEconomista. Recuperado de la URL: https://www.eleconomista.es/opinion/noticias/12786799/04/24/el-envejecimiento-de-la-poblacion-alargara-las-listas-de-espera.html; Bolsas y Mercados Españoles (06.03.2025) El sistema de pensiones italiano. Bolsas y Mercados Españoles. Recuperado de la URL: https://www.bolsasymercados.es/es/sala-de-comunicacion/noticias/2025/el-sistema-de-pensiones-italiano.html; OKDiario (12.05.2025) Choque generacional: la tasa de dependencia se dispara y acelera el colapso del sistema de pensiones. OKDiario. Recuperado de la URL: https://okdiario.com/economia/choque-generacional-tasa-dependencia-dispara-acelera-colapso-del-sistema-pensiones-14743574.
4. Ver Indicador Coyuntural de Fecundidad por Comunidad Autónoma, según orden del nacimiento y nacionalidad (española/extranjera) de la madre 2021: https://www.ine.es/up/BFpZX9td
5. Ver módulo de datos web INE - Base desde el Censo 2011: https://www.ine.es/jaxi/Datos.htm?path=/t22/e308/meto_05/modulo/base_2011/2018/l0/&file=01004.px#!tabs-grafico
6. Ver especialmente datos comparativos en Enduring housework disparities hinder gender equality. Figure 16. Scores for the domain of time and changes since 2010 in the EU Member States (EIGE, 2022, p.40), y las conclusiones principales sobre el Indice de Desigualdad de Género en Europa (EIGE, 2014, p. 23).
7. Virtus Fertility Centre Singapore (2020): Blog de la Clínica de fertilidad que ofrece consejos sobre la planificación familiar. https://www.virtusfertilitycentre.com.sg/en/blog
8. Codedesign: análisis de marketing digital para clínicas de FIV que describe las estrategias de segmentación y mensajería. https://codedesign.org
9. Ver: Club de Malasmadres: Blog que refleja testimonios y discusiones sobre la maternidad tardía, incluyendo el uso de TRA. https://clubdemalasmadres.com/blog/
10. Ver: Clínica Eugin: Blog. https://www.eugin.es/blog/page/7/

Notas de autor

Sara García Cuesta es profesora titular de Sociología (UVa, 2022; ULL, 2019) y previamente profesora contratada en diversas universidades (2000-2019). Ha trabajado como técnica de investigación social y de mercados y está especializada en Sociología de la Población en la UCM (1995) con formación de postgrado en metodologías sociales (UCM, 1997; UCM, 2000; UNED, 2001). Ha participado en diversas investigaciones sobre cuestiones sociodemográficas emergentes, relacionadas con las migraciones, la trata y el tráfico humano, el impacto de las políticas sociales, de población y de igualdad en diferentes grupos sociales, especialmente en el seno del grupo de investigación Migraciones y Género (MIGEID, ULL). Este escrito se relaciona con una línea de investigación que ha generado diversas publicaciones, entre las que destaco "La redefinición del papel de las mujeres europeas en los retos demográficos del siglo XXI: aproximación a los discursos sobre la fecundidad femenina" (Ed. Bormazo, 2020), https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7795298 como precedente que origina la inquietud de esta propuesta.

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Cómo citar / citation: García-Cuesta, S. (2026). Análisis crítico de las alarmas sociales sobre la baja fecundidad en España: nuevos contextos y discursos. Estudios de la Paz y el Conflicto, Revista Latinoamericana, Volumen 7, Número 13, 38-57. https://doi.org/10.5377/rlpc.v7i13.21289

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