REICE

Revista Electrónica de Investigación en Ciencias Económicas

Abriendo Camino al Conocimiento

Facultad de Ciencias Económicas, UNAN-Managua

 

Vol. 6, No. 11, enero - junio 2018                                    REICE ISSN: 2308-782X

http://revistacienciaseconomicas.unan.edu.ni/index.php/REICE

revistacienciaseconomicas@gmail.com

Análisis de indicadores socioculturales de desarrollo rural en la comunidad Santa Rita, Masatepe-Masaya, 2017

 

 

Analysis of sociocultural indicators of rural development in the Santa Rita community, Masatepe-Masaya, 2017

 

 

Fecha recepción: febrero 6 del 2018

Fecha aceptación: abril 2 del 2018

 

 

 

 

Joseph Orlando Torres Obando12

ORCID ID: http://orcid.org/0000-0002-2025-7482

Licenciado en Antropología Social

josephtorresrecuperacion@gmail.com

DOI: http://dx.doi.org/10.5377/reice.v6i11.6144

 

 

 

 

 

 

Resumen

 

Este artículo indaga en las experiencias de otros autores sobre el manejo de indicadores que puedan dar tratamiento a la dimensión sociocultural del desarrollo rural sustentable (dimensión que compete a la parte humana de la sustentabilidad) y, a partir de ello, explorar el estado de desarrollo de la comunidad campesina Santa Rita, ubicada en el municipio de Masatepe, departamento de Masaya. Para ello se utilizó recursos bibliográficos acorde al tema y una metodología cuali-cuantitativa, haciendo uso de encuestas y entrevistas en el contexto antes mencionado. Los resultados arrojaron que un 42% de las familias de Santa Rita se dedican a la producción agrícola, sin embargo, debido a la situación de la tenencia de la tierra, vulnerabilidad ante externalidades climáticas y el acostumbrado uso en grandes cantidades de agroquímicos, hacen de esta actividad una no sustentable, reflejándose en el porcentaje de emigración, el cual indica que en un 54% de las familias locales, por lo menos un miembro de la familia ha tenido que emigrar en los últimos 20 años para ocuparse laboralmente.

Palabras claves

Desarrollo rural sustentable; indicadores; dimensión sociocultural; sustentabilidad; Santa Rita.

Abstract

This article investigates the experiences of other authors who take care about the management of indicators that can give treatment to the socio-cultural dimension of sustainable rural development (dimension that corresponds to the human part of sustainability) and, from this, explore the level of development of the peasant community Santa Rita, located in the municipality of Masatepe, department of Masaya. To achieve these purpose bibliographic resources according to the subject and a qualitative-quantitative methodology were used, making use of surveys and interviews in the aforementioned context. The results showed that 42% of the families of Santa Rita are engaged in agricultural production, however, due to the situation of land tenure, vulnerability to climatic externalities and the accustomed use in large quantities of agrochemicals, this activity is an unsustainable one, reflected in the percentage of emigration, which indicates that in 54% of the local families, at least one family member has had to emigrate in the last 20 years to get a job.

Keywords

Sustainable rural development; indicators; sociocultural dimension; sustainability; Santa Rita.

 

Introducción

 

Hablar de desarrollo ineludiblemente es tener que trastocar el evolucionar de este concepto. A como menciona (Gutiérrez, 2007) la conceptualización de desarrollo ha pasado por distintos enfoques y momentos históricos, siendo sus inicios terminada la segunda guerra mundial, cuando los países del llamado “tercer mundo” reclamaban independencia y vías autónomas de avance.

 

Del trascender de esa evolución conceptual y, como apunta (Valcárcel, 2007), bajo la influencia de organismos internacionales como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, entre otros, surge el desarrollo rural como materia de estudio y práctica, asumiendo que existen lugares (lo rural) atrasados que necesitan salir de su desfase ante lo urbano.

 

Según (Castillo, 2008) al igual que el concepto mismo de desarrollo, el de desarrollo rural tuvo sus transformaciones periódicas, siendo evidencia de ello sus distintos paradigmas, como el de la economía dual, la dependencia estructural, el neoliberalismo y las estrategias de vida.

 

Entre todo ese devenir teórico de enfoques y paradigmas, en la actualidad, la tendencia apunta a la corriente de la sustentabilidad. En buena parte, esta corriente ha sido guiada por el pensamiento humanista, ubicando en el centro del desarrollo el fortalecimiento de las capacidades humanas para solventar sus necesidades y alcanzar un alto grado de bienestar haciendo un uso adecuado de los recursos naturales.

 

El desarrollo sustentable es por mucho uno de los temas principales en la agenta pública a nivel internacional, incluso las políticas públicas de los países tanto desarrollados como en vías de desarrollo apuntan a alcanzar un desarrollo sustentable. Como paradigma se le define de la siguiente manera:

 

El desarrollo sustentable. Es una nueva vertiente de pesquisa e investigación que expresa una preocupación por el uso de nuevos enfoques y la interdisciplina, que nos permita superar de modo integral la dicotomía entre crecimiento y medio ambiente. (Rojas, 2003, p. 51)

 

Y es que justamente, el crecimiento económico – a como es manejado en la práctica capitalista – suele ser antagónico a la preservación de los recursos naturales, poniendo en riesgo la capacidad de las futuras generaciones de satisfacer sus necesidades, siendo así el desarrollo sustentable un contrato intra e inter generacional. Y es que como señala (Escobar, 1995) el discurso del desarrollo sustentable surge en una situación histórica específica, en la que la relación sociedad/naturaleza se encuentra en un problema de degradación.

 

Lícitamente el desarrollo rural también se ha enrumbado en esta corriente de lo sustentable, no por nada actualmente al incluir el enfoque territorial como alternativa de alcance, se habla de “Desarrollo Rural Territorial Sustentable” por diversos autores. Asumiendo al territorio como una unidad de gestión de los recursos ambientales, humanos, tecnológicos y políticos que garanticen el mejoramiento del bienestar social en el medio rural.

 

Al entrañar la propuesta de desarrollo rural territorial sustentable (Sepúlveda, 2008) conceptualiza cuatro dimensiones que lo integran: sociocultural, económica, ambiental y político-institucional. Cada una de estas dimensiones vela por aspectos que imperan directamente en la calidad de vida en las zonas rurales, aspectos que de llevarles un monitoreo, puede estimarse el alcance del bienestar social de las generaciones actuales y lo que quedará para las futuras.

 

En la introducción del trabajo de (Velásquez Hernández, 2014) se menciona que las investigaciones en el medio rural tienden a abordar aspectos agronómicos y económicos, que conciernen a las dimensiones ambiental y económica. Esto deja ver que la indagación en las dimensiones socioculturales y político-institucional que menciona (Sepúlveda, 2008), pueden quedar un poco descuidadas de no ser por ciertos aportes en autores clásicos de la literatura antropológica y sociológica rural junto con algunos autores modernos, que de igual forma, se han preocupado de la parte humana del desarrollo.

 

Es así como este estudio busca, desde la óptica de las ciencias sociales aplicadas a la investigación en desarrollo rural, contribuir a la exploración de aspectos dentro de la dimensión sociocultural, retomando para ello indicadores socioculturales de una comunidad campesina de la región Pacífico nicaragüense. Tomando siempre en consideración que, el abonar directamente a una de las dimensiones del desarrollo rural sustentable, es contribuir indirectamente al análisis de las otras dimensiones, pues éstas están interconectadas.

 

El trabajo aquí presente se llevó a cabo en una comarca del municipio de Masatepe, la comunidad de Santa Rita, sitio donde la actividad agrícola rige la organización y el ritmo de vida de sus habitantes. Para guiar la labor investigativa se planteó el siguiente problema: ¿Cuáles son los indicadores a tomar en cuenta para la dimensión sociocultural de la comunidad Santa Rita, y, ¿qué reflejan e implican en términos de desarrollo rural?

 

Por tanto, el objetivo general en este escrito es analizar indicadores socioculturales y su impacto en el desarrollo rural del contexto en cuestión, por lo que éste se divide en dos objetivos específicos, los cuales son: primero, formular un sistema de indicadores socioculturales a partir de la experiencia de diversos autores; y, segundo, explorar el grado de desarrollo rural de Santa Rita a través del sistema de indicadores socioculturales formulado.

 

De esta forma, a continuación, se presenta la metodología de investigación especificando de manera sintética las fases y pasos seguidos; para luego, mostrar los resultados y su discusión divididos en cuatro sub-secciones: 1. categorización de indicadores para la dimensión sociocultural; 2. indicadores de trabajo y escolaridad; 3. indicadores de tenencia de la tierra; 4. indicadores de vivienda, edad y familia. Al término de los resultados se exponen las conclusiones.

 

Material y método

 

Ubicación del contexto:

Se tomó como contexto de investigación la comunidad Santa Rita, comarca rural del municipio de Masatepe en el departamento de Masaya, región del Pacífico de Nicaragua, durante el periodo que comprende al segundo semestre del 2017.

 

El municipio de Masatepe tiene una extensión territorial de 62 km y se sitúa en la meseta de los pueblos, en las coordenadas 11°55’ de latitud norte y 86°08’ de longitud oeste. Sus límites son: al norte con los municipios de la Concepción y Nindíri, al sur con el departamento de Carazo, al este con la laguna de Masaya y el municipio de Nadasmo y al este con el municipio de La Concepción, San Marcos y Jinotepe. Posee un clima semi-húmedo de sabana tropical, la precipitación varia en los 1,200 y 1,400 mm, y, la temperatura oscila entre 26° y 27° (Inifom, 2006).

 

Según los datos del (INIDE, 2008) Masatepe tiene una población de 31,583 habitantes, de los cuales un total de 382 residen en la comunidad Santa Rita. El número total de viviendas ocupadas en el municipio asciende a 6,142, y 35 de ellas se ubican en Santa Rita. En cuanto a las explotaciones agropecuarias el municipio comprende un total de 1,704, siendo 61 de ellas de Santa Rita. Por último, hay que mencionar que en el mapa de pobreza la comunidad en cuestión se muestra en estado de pobreza severa.

 

Principios filosóficos de la investigación:

El enfoque metodológico es de tipo cuali-cuantitativo, pues se emplea tanto el método estadístico (cuantitativo) que comprende tres áreas: diseño, descripción e inferencia de las variables de investigación (Orellana, 2001), junto al método etnográfico (cualitativo) que consiste en la descripción del contexto y de las formas de vida de la población, por medio de la entrevista y observación. Cabe destacar que la etnografía, en este caso, fue concebida como una multitécnica (Apud, 2013) combinándole con la técnica de la encuesta, propia del método estadístico.

 

El tipo de estudio es observacional pues el investigador no manipula ninguna de las variables presentes en el contexto, mientras que el diseño es de corte transversal.

 

 

 

 

 

 

Fases metodológicas:

Fase I: Formulación del tema de investigación, planteamiento del problema y objetivo.

F. I. paso 1. Se seleccionó el tema y a lo inmediato se hizo una búsqueda documental referente a él en bases de datos online, escudriñando artículos científicos, libros y documentos de trabajo.

F. I. paso 2. Una vez revisada la documentación conseguida se planteó el problema en forma de pregunta y subsecuentemente el objetivo de investigación.

Fase II: Selección del contexto de estudio.

F. II. paso 1. Se buscó información demográfica sobre las distintas comarcas de Masatepe para elegir una que estuviese al alcance en términos de: transporte, cobertura (pues el investigador levantó datos de campo individualmente) y presupuesto.

Fase III: Construcción del diseño metodológico.

F. III. paso 1. En concordancia con los objetivos de investigación y tomando en cuenta la metodología de estudios anteriores, se formularon 3 instrumentos: uno de encuesta, uno para entrevista etnográfica y uno de observación directa.

F. III. paso 2. Se diseño un cronograma de actividades que incluía: fechas de visita de campo, de tiempos de procesamiento y redacción.

Fase IV: Trabajo de campo y procesamiento de datos.

F. IV. paso 1. Se visitó la comunidad en la semana del 14 al 18 de agosto del 2017, priorizando el levantamiento de encuestas durante los dos primeros días y el tiempo restante se destinó a las entrevistas, paralelamente se realizaron las observaciones correspondientes.

F. IV. paso 2. Durante la semana del 21 al 25 de agosto del 2017 se procesó la información levantada. Las encuestas se procesaron en Excel y SPSS, mientras que para los datos de entrevista y observación se creó una matriz cognitiva de elementos constitutivos.

Fase V: Redacción de artículo científico.

F. V. paso 1. Luego del procesamiento de datos se prosiguió a estructurar y redactar el artículo.

 

Selección de muestra:

Se tomó como unidad de muestreo las viviendas ocupadas de la comunidad, que como se mencionó anteriormente es de 35 (INIDE, 2008), siendo la muestra el jefe/a de familia de cada vivienda ocupada encuestada. Para obtener el número de muestras a encuestar se hizo uso de la fórmula de poblaciones finitas:

 

Resultando en un tamaño de muestra de 24 jefes/as de familia (un/a jefe/a por casa ocupada encuestada), con un margen de error del 10% y un nivel de confianza del 90%.

 

Por otra parte, para las entrevistas se hizo una selección de muestra teórica no probabilística a base de criterios, siendo éstos que fuese de la comunidad estudiada y líder comunitario, para brindar datos descriptivos del contexto.

 

Resultados y Análisis

 

En este espacio se muestran los resultados obtenidos a partir de la investigación documental y el trabajo de campo hecho en la comunidad Santa Rita. La primera sub-sección compara las propuestas de sistemas de indicadores utilizados anteriormente por otros autores, de manera que se buscan coincidencias entre ellos que permitan la formulación de un sistema propio; las siguientes sub-secciones muestran los resultados obtenidos a partir de la aplicación en Santa Rita del sistema de indicadores socioculturales propio.

Categorización de indicadores para la dimensión sociocultural

 

Para poder categorizar los indicadores que faciliten la exploración de la dimensión sociocultural del desarrollo rural en contextos nicaragüenses, lo idóneo es verificar con que variables e indicadores han trabajado cuestiones similares otros autores, tanto en el plano internacional como nacional.

 

Por ejemplo (Loewy, 2008) propone un modelo de indicadores sociales para analizar la sustentabilidad de las unidades productivas en el contexto rural argentino. Él hace hincapié en la equidad como el principal componente social del desarrollo, este componente debe presentarse en distintos aspectos como el uso y tenencia de la tierra para garantizar una distribución armoniosa en el territorio.

 

Manteniendo la idea de la equidad como componente que debe estar en otros aspectos (Loewy, 2008) desarrolla un listado de indicadores: tamaño de la unidad, tenencia de la tierra, residencia, arraigo y continuidad, interacción comunitaria, vinculación comercial, autonomía económica y demanda de empleo.

 

En otra perspectiva (Hermida, 2014), desde la conceptualización de las dimensiones del desarrollo y tomando en cuenta las características demográficas y geográficas de la región argentina llamada Tierra del Fuego, fabrica un amplio subsistema de indicadores sociales que implican un alto grado de complejidad estadística para su levantado y procesamiento, pues alcanzan un total de 107 indicadores.

 

Ese alto nivel de complejidad incurre en un cierto grado de inviabilidad en su uso por parte de investigadores independientes, quedando así su utilización factible sólo para centros estadísticos de censo e investigación, no obstante, en su subsistema se menciona como indicador a la población de 20 años y más con secundaria completa. El indicador mencionado es importante porque señala un mínimo académico requerido para el desarrollo de la población económicamente activa.

 

De cierta manera, el indicador anterior tiene impacto en el índice de dependencia el cual, expresa (Canales Salinas & Morales Rivas, 2016), se basa en la interacción entre personas dependientes por su edad (mayores de 65 años y menores de 15) con personas que pueden sostenerlas con su actividad laboral (de 15 a 64 años). El impacto ocurre porque una persona en el rango de edad laboral con un grado escolar de secundaria aprobada tiene mayores opciones laborales y oportunidades de seguirse formando, por otra parte, sin contar con una secundaria y teniendo un número alto de personas dependientes de él, el escenario se torna económica y socialmente adverso.

 

Otra propuesta es la de (López & Gentile, 2008), proponen que la dimensión social vista desde un enfoque para el desarrollo local trabaje con un número manejable de indicadores por áreas temáticas, siendo estas: la población, analizando su ritmo de crecimiento; hogares, observando el tamaño medio de las familias y edad de los jefes/as de hogar; educación, poniendo atención a los niveles de escolaridad; salud, viendo el estado de salud de la población y la tasa de mortalidad; vivienda, evaluando el tipo de vivienda y servicios básicos; trabajo, analizando la disponibilidad laboral; pobreza, puntualizando la carencia de recursos; y cohesión.

 

Otro aspecto que debe mencionarse al momento de diagnosticar un contexto rural es la migración, según (Diez Hurtado, 2005) la movilización estacional o permanente fuera del territorio de origen para las personas del medio rural, puede llegar a ser una de las opciones principales, en ocasiones el número uno, para garantizar la reproducción social. El autor indica que la migración de campesinos tiende a asociarse con la falta de tierra ó desplazamientos debido a violencia.

 

Pasando de autores internacionales hacia experiencias de diagnóstico concerniente al desarrollo rural meramente en Nicaragua, la propuesta de los autores que han trabajado el plano nacional, más que enfocarse en un sistema de indicadores como tal, escudriñan aspectos esenciales del desarrollo por medio de distintas técnicas metodológicas, lo que en cierto sentido dificulta un poco la comparación de datos entre micro-contextos.

 

Entre las experiencias nacionales está la de (Dietch & Novoa, 2011) que realizaron un diagnóstico territorial sobre el desarrollo rural sostenible del municipio de Ciudad Darío, en él hacen una distinción sobre la dimensiones del desarrollo y por medio de la técnica FODA obtuvieron información de aspectos por dimensión, en lo que concierne a lo humano-social puntualiza aspectos como: procesos de migración; identidades y patrones culturales; in/seguridad; organizaciones presentes en la localidad; iniciativas de acción colectiva; participación ciudadana; circulación de bienes y servicios.

 

Otra experiencia nacional es la de (Velásquez Hernández, 2015) que analiza los factores socioeconómicos y culturales que tienen incidencia en el desarrollo de una comunidad campesina del Pacífico nicaragüense. En su trabajo condensa varias variables e indicadores tomadas de la literatura antropológica y sociológica rural, entre estos retoma: la escolaridad de los productores; los tipos de trabajos desempeñados; ingresos familiares y su distribución en la canasta básica; tenencia de la tierra; y el acceso a mercados.

 

Esta última experiencia mencionada es de gran provecho por su operatividad al momento del levantado y procesamiento de datos, además, cubre aspectos que versan otros tópicos del desarrollo rural como la tenencia de la tierra que impera en la seguridad alimentaria, o el nivel de escolaridad que permite abrirse a otras oportunidades de ingresos extra-agrícolas.

 

Por último, se abordará lo dicho por (Sepúlveda, 2008) que conceptualiza la dimensión sociocultural y, además, ofrece características puntuales para estudiar dicha dimensión. Sobre el concepto él dice:

En el centro de la discusión del desarrollo rural sustentable con enfoque territorial se encuentra el ser humano, su organización social, cultura, modos de producción y patrones de consumo. Se trata, entre otros, de un proceso de fortalecimiento de sujetos, grupos y organizaciones para que puedan constituirse en actores sociales y consolidarse como tales. (Sepúlveda, 2008, pág. 13)

 

Las características recomendadas por el autor anterior se dividen en temas integrados por numerosas variables, lo cual sería inoperativo mencionarlos todos aquí, entre estos se encuentran: demografía, población total y tasa de crecimiento; educación, población por grado de alfabetización; salud, tasa de asegurados; calidad de vida, número de miembros por hogar; servicios básicos, características físicas de la vivienda; económica, población económicamente activa agrícola y no agrícola por categoría ocupacional.

 

Ante todas las propuestas y experiencias expuestas en cuanto a un sistema de variables e indicadores que ahonden en la dimensión sociocultural del desarrollo rural, se puede consumar que las variables que se repiten continuamente son la tenencia de la tierra, la educación, la configuración de las familias, edades y viviendas, además de la disposición de trabajo o demanda de empleos y la migración.

 

Tomando en consideración estos elementos repetitivos y asumiendo como eje de la dimensión sociocultural el fortalecimiento de las capacidades de los actores sociales de la ruralidad, se propone como indispensable para un diagnóstico la siguiente categorización de indicadores socioeconómicos para la dimensión sociocultural:

 

 

 

 

 

 

Tabla 1. Sistema de indicadores socioeconómicos indispensables de desarrollo rural sustentable. Fuente propia

Dimensión del desarrollo rural sustentable

Categoría

Indicadores

 

 

 

 

 

Dimensión sociocultural

Trabajo y escolaridad

-Tipos de trabajo

-Ingreso y egreso mensual

-Nivel de escolaridad

Tenencia de la tierra

-Posesión de tierra para producción

-Tamaño de unidades productivas

-Obtención de tierra

Vivienda, edades y familia

-Tipo de vivienda

-Número de personas por vivienda

-Promedio de edad por vivienda

-Número de personas que trabajan por vivienda.

-Emigración

 

Este sistema toma en cuenta aspectos de desarrollo individual, tal es el ejemplo de la escolaridad, como aspectos de acceso a recursos, como el caso de la tenencia de la tierra. No debe pensarse que el sistema mostrado es cerrado y son todos los indicadores necesarios, de hecho, mientras allá mayor posibilidad de abordar otros indicadores que no están mencionados la información puede verse enriquecida.

 

Sin embargo, aunque este sistema propio no es cerrado y puede tomar otros aspectos en cuenta, debe entenderse que los indicadores presentados son considerados como indispensable para cualquier tipo de diagnóstico sobre desarrollo rural, por ser aspectos que influyen directamente en la formación y crecimiento de los actores sociales rurales.

Indicadores de trabajo y educación

 

Santa Rita, municipio de Masatepe, es una comunidad campesina y la actividad agrícola es el pilar central de la cultura de trabajo local, marcando el ritmo de la vida cotidiana de sus habitantes, la producción es predominantemente de granos básicos (maíz, frijoles y en menor grado arroz y sorgo), al levantar la encuesta el indicador de trabajo reveló lo siguiente:

 

Gráfico 1. Tipos de trabajo en Santa Rita, Masatepe. Fuente propia

El 42% de los jefe/as de familia tienen como su actividad laboral principal la producción agropecuaria y otro 21% son asalariados agrícolas. El número de productores y jornaleros tiene estrecha relación con las transformaciones históricas que ha tenido el acceso a la tierra.

 

Durante las entrevistas se logró constatar que en las últimas décadas del siglo XX un porcentaje más alto, si es que no el total de las familias locales, se dedicaban a la producción agropecuaria; sin embargo, para la década de 1990s las cooperativas locales dejan de recibir los paquetes tecnológicos subsidiados resultado de la política agraria de la Revolución Sandinista, y entra a la comunidad el Fondo de Desarrollo Local (FDL) a trabajar con los campesinos.

 

Estos últimos ponían sus tierras como garantías para obtener financiamientos con el FDL y por diversas circunstancias, que versan entre mal manejo financiero por parte de los productores, externalidades climáticas y otros, los campesinos terminaron perdiendo parte de sus parcelas.

 

Otro aspecto destacado en el testimonio de los informantes es que muchos de los pobladores locales han dejado la agricultura como su principal actividad porque no la consideran rentable. De cierta manera, esto coincide con algunas observaciones realizadas, pues el 100% de los productores son dependientes de las lluvias sin acceso a sistemas de riego, la técnica agrícola se fundamenta en el uso abundante de insumos químicos y su producción es sólo de granos básicos. Esto hace de la agricultura local una a nivel de subsistencia, alta en costos y poco resiliente.

 

Lo anterior forzó a un porcentaje de la población a buscar otro tipo de actividades laborales que le permitiese la reproducción social, de ahí que un 8% labora en zonas francas, un 17% se dedica meramente al comercio – ya sea moviendo mercancías o por medio de una pulpería – un 4% labora como guarda de seguridad, y un 8% trabaja la madera.

 

Cabe destacar que aunque el número que trabaja la madera no es muy elevado, la mayoría de las familias en la comunidad tiene grandes consumos de dicho recurso en actividades de cocina, lo que vuelve la extracción maderera una actividad bastante común por los pobladores.

 

Hay que mencionar que la presencia de un porcentaje dedicado a la ebanistería no es de extrañar, pues como mencionan (Hidalgo, López, & Espinoza, 1993) en la zona de la Meseta de los Pueblos –  Santa Rita y todo Masatepe en general forman parte de dicha zona – una de las estrategias de subsistencia campesina ha sido la combinación de actividades agrícolas con actividades artesanales, pues el campesinado en estos lugares, en su enorme mayoría, son pequeños productores con pequeñas extensiones de tierra, que utilizan la actividad artesanal como fuente de ingreso extra-agrícola.

 

En cuanto al indicador de ingreso y egreso económico mensual los datos de la encuesta son los siguientes:

Tabla 2 Egresos e ingresos de Santa Rita, Masatepe. Fuente propia

 

Egreso Mensual

Total

De C$500 a C$3000

De C$3500 a C$5000

De C$5500 a C$7500

De C$8000 a C$13000

Ingreso Mensual

De C$500 a C$3000

33%

-

-

-

33%

De C$3500 a C$5000

25%

17%

4%

-

46%

De C$5500 a C$7500

-

8%

-

-

8%

De C$8000 a C$13000

-

-

-

13%

13%

Total

58%

25%

4%

13%

100%

En cuanto a ingresos un 79% de las viviendas encuestadas percibe ingresos mensuales entre C$500 a C$5000 córdobas. Estás familias, que son la gran mayoría, deben priorizar que si y no consumir de la canasta básica, pues según los datos del Banco Central de Nicaragua para febrero de 2016 ésta tiene un precio total de C$12,445.02 córdobas (USD 409.12 según el tipo de cambio a la fecha del 01 de octubre, 2017), y tan sólo el total de alimentos es de C$8,348.26 córdobas (USD 274.44) excediendo los ingresos de dichas familias.

 

Por supuesto no todos los productos de la canasta básica son requeridos por las familias de la localidad, sin embargo, muestra una condición de pobreza que limita el consumo en la comunidad. Además, partiendo de la teoría propuesta por (Wolf, 1971), debe asumirse que los excedentes generados por los campesinos tienen la función de consolidar un fondo de reemplazo, uno de renta y uno ceremonial; el primero es para poder adquirir nuevamente los utensilios que necesita para su labor, mientras que los dos últimos garantizan su reproducción social, en la medida en que los ingresos son pocos también lo es la capacidad de generar esos fondos.

 

Ante este escenario económicamente adverso una de las estrategias de las familias rurales es la reutilización de herramientas artesanales, elaboradas por ellos mismos, de manera que se reduzcan sus costos. De cierta manera, lo antes mencionado, se refleja en el segmento más alto de egresos, pues un 58% de las viviendas encuestadas tienen egresos mensuales entre C$500 a C$3000, la interpretación a esto es que las familias al tener bajos ingresos buscan minimizar al máximo sus gastos, y la reutilización de herramientas es una forma de hacerlo.

Pasando a la escolaridad los datos muestran lo que sigue:

 

Gráfico 2. Nivel de escolaridad de los jefes/as de familia en Santa Rita, Masatepe. Fuente propia.

El nivel de escolaridad de los jefes/as de familias encuestadas refleja que un 4% ha alcanzado llegar a la universidad y otro 4% obtener una educación técnica, mientras que un 38% ha alcanzado su secundaria, lo que le abre puertas a otras oportunidades laborales a parte de la actividad agrícola o seguir su formación académica.

 

Hay que decir que otro aspecto importante en cuanto al aspecto de la escolaridad, es la formación técnica agraria, puesto que la comunidad es predominantemente agrícola una de las estrategias de desarrollo puede girar en función de fortalecer ese conocimiento empírico existente, dos puntos clave para hacerlo son: la asistencia técnica y la preparación en técnicos agropecuarios.

 

Tan sólo el 17% de los productores encuestados han recibido en algún momento asistencia técnica. A la mitad de los que han tenido este acceso lo hicieron en temática de manejo y selección de semillas, mientras que la otra mitad recibieron la asistencia en tema de abono orgánico y fertilización. Estas asistencias fueron brindadas en su momento por el INTA.

En lo que se refiere a haber cursado una carrera técnica agropecuaria un 88% de los productores encuestados mencionó que nunca han cursado tal tipo de carrera, mientras que un 4% pasó un técnico en abono orgánico con colaboración de la UNAG, un 4% curso un técnico en agronomía y otro 4% lo hizo en un técnico sobre ganado menor, estos dos últimos facilitados por la Universidad Nacional Agraria en conjunto con el INATEC.

 

Estos datos son importantes pues aquellos productores que cuentan con un conocimiento técnico en las áreas específicas de su producción, pueden encontrar alternativas para hacer frente a eventos adversos a su producción e incluso, en caso de intervenir en la comunidad con nuevas propuestas agrícolas, estos productores con formación tienden a asimilar mejor esas nuevas propuestas. Lo aquí mencionado se justifica en lo dicho por (Cardin, Riveireo, & Alvarez, 2011), aduciendo que la formación específica en producción de los agricultores fija su actitud y aptitud ante alternativas de desarrollo rural.

Indicadores de tenencia de la tierra

Respecto del acceso y uso de la tierra para la producción agrícola, la encuesta mostró que un 67% posee tierra con escrituras legales mientras que un 33% no dispone de ella. Este porcentaje que no dispone de tierra recurre al alquiler de manzanas, labora como jornalero ó busca en la medida de sus capacidades generar ingresos no agrícolas. Los datos referentes al tamaño de las parcelas fueron los siguientes:

 

Gráfico 3. Tamaño de las parcelas en Santa Rita, Masatepe. Fuente propia

Los datos indican que la mitad de los productores tienen bajo su poder parcelas de ½ a 1 manzana, mientras que un 16% posee parcelas de 2 a 4 manzanas. Si estos datos se clasificaran en la categoría de pequeños, medianos y grandes productores desarrollada por (Zúñiga, 2011) todos los productores de Santa Rita caben como pequeños productores (0-5 manzanas), sin presencia de medianos (de 6 a 50 manzanas) y grandes productores (más de 50 manzanas), lo que suele mover la fuerza de trabajo jornal hacia otras comunidades en las que las explotaciones agrícolas demandan mayor número de brazos para ser trabajadas.

 

Debe entenderse que las circunstancias de pequeñas explotaciones de pequeños productores, y por consiguiente una agricultura de subsistencia, en Santa Rita, ha sido una condición histórica del campesinado en la Meseta de los Pueblos (Hidalgo, López, & Espinoza, 1993).

Los datos de obtención de tierra reflejan que:

 

Gráfico 4. Obtención de la tierra en Santa Rita, Masatepe. Fuente propia

Un 29% la consiguió por herencia de sus padres, un 21% la adquirió por compra-venta, un 17% fue beneficiado por la reforma agraria y no se deshizo de la tierra, mientras que el 33% es el segmento que no tiene tierra propia para producir. De esto se interpreta que el sistema imperante de tenencia de la tierra es la herencia, sin embargo, con la información de las encuestas se constata que, en la actualidad, los jóvenes no suelen tener mucho acceso a tierra, pues cuando son heredados se les da es una fracción de la tierra de su padre, pero muchos campesinos han perdido parte de sus tierras con los financieras.

Indicadores de vivienda, edades y familia

La información recolectada sobre los tipos de vivienda en Sata Rita indican que:

 

Gráfico 5. Tipos de vivienda en Santa Rita, Masatepe. Fuente propia

La mayor parte de las viviendas que suman un 33% son de minifalda, un 25% son hechas de madera, un 29% tienen una mayor firmeza pues son de concreto y un 13% edifica sus paredes con zinc.

 

Para dar interpretación a este indicador de tipo de vivienda es necesario retomar el análisis de (Sánchez & Jiménez, 2010), que en una revisión a distintos autores que tratan el tema de la vivienda rural, enfatiza en concebir el medio rural y urbano como dos partes en constante intercambio, transfiriendo tipos de ideas, materiales e interpretaciones, de manera que, la vivienda rural es un reflejo de los usos, disposiciones socioculturales, educación y sistema de creencias; básicamente, el tipo de vivienda conceptualiza la situación humana, porque a medida la persona se hace de recursos ideológicos y materiales se transforma la estructura de su hogar.

 

Por tanto, puede decirse que en la comunidad de Santa Rita la extracción maderera, en parte, es aceptada y bien vista porque facilita materiales de construcción para sus viviendas, siendo el fundamento de este argumento los dos porcentajes de las viviendas construidas con madera y de tipo minifalda – que también utiliza madera – pues más de la mitad de las familias viven en este tipo de construcciones. No obstante, la interacción con el medio urbano se refleja en las viviendas de concreto y zinc.

 

Es justo señalar que al ser un poco más de un cuarto el porcentaje de las viviendas de concreto, se deja ver la precariedad económica de las familias locales, pues las edificaciones de concreto es sabido que son más duraderas y conceden otro estatus social a las personas, sin embargo, incurren en mayores costos en mano de obra, materiales y el transporte de los mismos; por otro lado, las viviendas de zinc son otra señal de precariedad, pues son las construcciones más vulnerables junto con las de madera.

 

Ahora hay que pasar a la información sobre la cantidad de miembros que conforman el hogar por vivienda. Un poco menos de la mitad de las viviendas encuestadas, 46%, indicaron que su hogar se conforma de 4 miembros; un 17% de los hogares se configura de 3 miembros, otro 17% de 5 miembros, un 8% de 6 miembros, y, un 12% se configura por una pareja conyugal (2 miembros).

 

En cuanto al promedio de edad en las viviendas encuestadas, los datos son los siguientes:

Tabla 3. Matriz de indicador de edad mínima, máxima y promedio en Santa Rita, Masatepe. Fuente propia

Comunidad de Santa Rita

Edad

Mínimo

Máximo

Promedio

Menos de 1 año

96 años

26.5 años

 

En total, con las encuestas levantadas se contabilizó la edad de 94 habitantes de la comunidad, pues se le pidió al jefe/a encuestado que brindara la edad de cada uno de los miembros de su hogar. Sumando las edades de todos ellos y dividiendo entre la cantidad total de edades contabilizadas resulta que el promedio de edad de la comunidad es de 26.5 años, en otras palabras, es una comunidad joven. La edad mínima registrada es de menos de un año, mientras que la máxima es de 96 años.

 

Estos datos indican que la comunidad está en una fase en la que su población, al ser predominantemente joven, es más abierta a alternativas de desarrollo que pudiesen llegar a la comunidad, además, cuentan con la experiencia de las prácticas tradicionales de las personas de edad más avanzada.

 

Ahora, hay que señalar que la edad también juega un papel en cuanto a la dependencia de las personas, aplicando el criterio del índice de dependencia (Canales Salinas & Morales Rivas, 2016) a los datos de las 94 edades contabilizadas, resulta que 34 de ellas son dependientes de 60 que están en edad laboral activa. Esto quiere decir que por cada 10 personas en edad laboral hay 5.6 personas dependientes.

 

En términos de desarrollo rural este último dato expuesto es una ventaja de la comunidad, pues las personas con edad laboral activa casi que dobla en número a la cantidad de personas en edad dependiente; sin embargo, no necesariamente el total de personas en edad de trabajo se encuentra laburando, y es que entre los factores que influyen en su capacidad de ubicación en un empleo se menciona un mínimo de educación secundaria, de lo que el nivel de escolaridad ya indicó que es sólo un 38%, limitando algunas posibilidades de empleo.

 

Por otro lado, si se explora el número de personas que trabajan por vivienda, resulta que en un 54% de las viviendas encuestadas tan sólo un miembro del hogar trabaja, en un 29% trabajan 2 miembros, en un 13% trabajan 3 miembros y mínimo 4% laboran 4 de sus miembros. Esto deja saber que no toda la población en edad laboral activa se encuentra trabajando en beneficio propio y de sus familias.

 

Por último, se hará un breve análisis del indicador emigración en los últimos 20 años. Acorde a la información conseguida de las encuestas, se afirma lo siguiente:

 

Gráfico 6. Familias de Santa Rita, Masatepe, que han emigrado en los últimos 20 años. Fuente propia

En los últimos 20 años, en un 54% de los hogares por lo menos uno de sus miembros emigro de la comunidad buscando posibilidades de empleo en otro sitio. Para este porcentaje que ha incurrido en la emigración, un 92% de ellos ha tenido como destino el país vecino de Costa Rica, mientras que el 8% faltante tuvo como sitio de destino otro departamento de Nicaragua. Que el porcentaje de emigración sea tan alto significa que la comunidad ha quedado en un letargo laboral, en parte, esto se debe a que la producción agrícola tradicional de la localidad no es sostenible.

 

Conclusiones

 

A partir de la revisión de bibliografía y análisis de datos se concluye que los indicadores socioeconómicos indispensables para dar tratamiento a la dimensión sociocultural del desarrollo rural sustentable en una comunidad campesina son el trabajo, educación, tenencia de la tierra, vivienda rural, edades y familia, debido que estos indicadores reflejan el nivel de disposición, avance y condiciones de vida de las personas en un territorio y el desarrollo rural sustentable debe tener como centro el desarrollo de las personas.

 

Estos indicadores en Santa Rita expresan que la actividad productiva agrícola tradicional de la localidad no es sustentable, por su insuficiencia en la generación de excedentes reflejados en los ingresos familiares y ser, en cierta forma, antagónica con la preservación de los recursos naturales por la costumbre de usar en grandes cantidades agroquímicos y la alta extracción maderera.

 

Hay que agregar que algunos factores que influyen en la insuficiencia de generación de excedente de la actividad agrícola, es la falta de calificación técnica agropecuaria, la situación de tenencia de la tierra ante el temor a prescindir de ella por mal manejo de créditos, vulnerabilidad ante externalidades climáticas y falta de diversificación. Todo esto mantiene a la actividad agrícola de Santa Rita en un nivel de subsistencia y poca resiliencia.

 

Al ser la agricultura el pilar central del ritmo de vida en la comunidad y con su estado actual, infiere de forma negativa en otros aspectos de la vida de la población, evidenciándose en el tipo de vivienda y el alto porcentaje de miembros por hogar que ha recurrido a la emigración en las últimas dos décadas.

 

Por todo lo que hasta el momento se ha expuesto, puede decirse que para alcanzar un desarrollo rural sustentable en Santa Rita, deben crearse estrategias que impulsen el desarrollo agrario primeramente, para luego alcanzar otros niveles de desarrollo rural.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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1 Licenciado en Antropología Social por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) y maestrante en Ciencias del Desarrollo Rural por la Universidad Nacional Agraria (UNA).

2 Este es mi primer escrito publicado desde que Thomas Andrés Torres Pérez nació, por ello dedico estas páginas a él, mi hijo y razón de seguir adelante.