RESUMEN
Los sesgos en la atención médica pueden tener consecuencias graves en la seguridad del paciente y la implementación de una cultura justa; al reconocer y abordar estos sesgos se pueden mejorar la calidad en la atención médica. El objetivo de esta investigación fue evaluar la efectividad de la intervención educativa implementada para fortalecer la práctica de la cultura justa y la cultura de seguridad del paciente en el personal de salud de una Policlínica del Hospital Militar Escuela Dr. Alejandro Dávila Bolaños, Managua, Nicaragua. El estudio fue cuasi experimental. Consistió en una intervención educativa a 140 participantes con 8 sesiones de clases presenciales en el periodo de agosto 2023 a abril 2024. La recolección de datos se realizó mediante cuestionarios antes y después de la intervención educativa. Las variables fueron: cultura de seguridad, cultura punitiva, cultura justa y sesgos. En los resultados se observó que la cultura de seguridad fue la temática mejor comprendida por el mayor número de respuestas correctas, por el contrario, la temática de sesgos y cultura justa, reflejaron mayor dificultad por el menor número de aciertos. Al aplicar la prueba de McNemar, 9 de las 25 preguntas arrojaron resultados estadísticamente significativos para mejorar el conocimiento. Podemos concluir que esta intervención educativa fue parcialmente efectiva; sin embargo, se identificó una brecha de conocimiento en cuanto a los conceptos de cultura justa y sesgo.
Palabras Clave:
Intervención educativa, sesgos cognitivos, seguridad del paciente, atención sanitaria, cultura justa.
ABSTRACT
Biases in medical care can have serious consequences on patient safety and the implementation of a just culture; recognizing and addressing these biases can lead to improvements in the quality of medical care. The objective of this research is to evaluate the effectiveness of the educational intervention aimed at promoting the practice of just culture and patient safety culture among healthcare personnel of a Central American Polyclinic of the Hospital Militar Escuela Dr. Alejandro Dávila Bolaños, Managua, Nicaragua. This was a quasi-experimental study involving 140 participants who attended 8 in-person education sessions between August 2023 and April 2024. Data was collected through questionnaires administered before and after the educational intervention. The variables assessed were safety culture, punitive culture, just culture and biases. The results showed that the safety culture was the best understood topic due to the greater number of correct answers; on the other hand, the topics of biases and just culture reflected greater difficulty due to the lower number of correct answers. When applying for the McNemar test, 9 of the 25 questions yielded statistically significant results for improved knowledge. We can conclude that this educational intervention was partially effective; however, a knowledge gap was identified regarding the concepts of fair culture and bias.
Key Words:
Educational intervention, cognitive biases; patient safety; healthcare, just culture.
INTRODUCCIÓN
La seguridad del paciente es un aspecto crucial en la prestación de atención médica en todo el mundo. La cultura de seguridad del paciente, que abarca la comprensión y promoción de prácticas seguras, la comunicación efectiva y la prevención de errores, es fundamental para garantizar resultados óptimos para los pacientes. Para promover una cultura de seguridad, es esencial establecer y hacer cumplir mecanismos administrativos y legales de protección para quienes denuncian eventos adversos definiéndose esto como: aquellos incidentes o acontecimientos no previstos, no deseables y potencialmente peligrosos, que ocurrieron a pacientes1 . Alrededor de 1 de cada 10 pacientes resulta con algún daño en su atención médica asociado a eventos adversos (errores cometidos durante la identificación de pacientes, el diagnóstico o la prescripción de medicamentos, así como a caídas de pacientes, transfusiones de sangre sin analizar debidamente y riesgos que se podrían evitar durante procedimientos quirúrgicos), cada año más de 3 millones de personas fallecen como consecuencia de ello2 . Sin embargo, más de la mitad de estos daños se pueden prevenir3 .
La cultura justa, se entiende como un entorno organizacional en el que los trabajadores perciben que serán tratados con equidad al reportar incidentes de seguridad4 . La cultura justa es uno de los elementos de la cultura de seguridad que se compone de valores, actitudes y comportamientos que determinan el compromiso institucional con la seguridad del paciente5 . Al contrario, la cultura punitiva se caracteriza por el temor a sanciones, lo que genera desconfianza, evita aprender de los errores y desalienta la innovación6 . En una cultura confiable y justa, los eventos adversos se reconocen como oportunidades valiosas para comprender los factores contribuyentes y aprender en lugar de asignar culpas7 .
Dada la existencia de cultura punitiva, de castigar a la gente por cometer errores, los servicios de salud deben hacer que la prevención de un error sea un objetivo estratégico eliminando sistemas de reportes punitivos de tal forma que el trabajador o todo aquel que haya identificado el evento se sienta seguro al momento de hacer su reporte8 .
Es fundamental que todo el personal de salud, los administradores y los dirigentes entiendan en que consiste la seguridad del paciente. En concreto, deben tener una idea clara sobre la naturaleza e importancia del riesgo y la forma en que se genera el daño, los conceptos básicos de la ciencia sobre seguridad del paciente, las formas en que se investigan y comprenden las causas de la atención insegura, y las acciones requeridas para garantizar que la atención y los procesos individuales que la componen tengan la mayor seguridad posible9 .
El Hospital Militar Escuela Dr. Alejandro Dávila Bolaños (HMEADB) implementa la cultura justa con política y procedimientos estandarizados en documentos guías, alineados con uno de sus ejes prioritarios: la Excelencia en el cuidado y como prioridad estratégica consolidar la cultura de seguridad del paciente, así como un sistema de reportes de eventos. Estandarizando de esta manera la interrelación dentro de su organización de los actores (pacientes, colaboradores, gerentes, jefes de departamento, jefes de servicio, direcciones y subdirecciones, oficina de calidad); procesos (detección del evento, entrega de ficha de reporte de incidente o evento, conformación de equipo investigador para el análisis de los eventos, aprobación de plan de mejora, atención a colaboradores involucrados en el evento, monitoreo al cumplimiento del plan de acción de la mejora implementada con evidencia a la oficina de calidad del cumplimiento); y metodología para el análisis y prevención de errores (análisis de causa raíz).
Esta base normativa fue definida en 2022 y actualizada en 2024 y presenta tres propósitos claramente definidos:
- Generar un entorno de cultura abierta para el reporte de incidentes relacionados a la seguridad del paciente
- Sensibilizar sobre el aprendizaje de los eventos y la conducta no punitiva, es decir promover la conciencia sobre la importancia de aprender de los errores o eventos ocurridos, adoptando una actitud que no castigue a las personas, sino que favorezca el aprendizaje y la mejora continua
- Fortalecer los análisis causa raíz como herramienta para mejorar los procesos para la seguridad de los pacientes1 .
Estableciendo entre los lineamientos de la política de cultura justa que, es un ordeno de la dirección del HMEADB que los colaboradores deben recibir un trato justo y equitativo cuando se ven involucrados en un evento adverso, lo que propicia una atmosfera laboral de confianza y contribuye a la gestión de la cultura justa institucional.
La cultura de seguridad y la cultura justa, sus procedimientos y aplicación es un tema de interés e investigación de instituciones que brindan servicios en salud. Un estudio de cultura de seguridad del paciente en Hospitales Latinoamericanos que consistió en una revisión sistemática con 30 estudios aceptables para meta-análisis de cinco países, señala entre sus resultados que la percepción general de la cultura de seguridad del paciente debe ser una prioridad para la prestación de servicios de salud y que la percepción más preocupante fue la cultura punitiva10.
En Nicaragua, Turcios (2014)11 realizó el estudio: Percepción de la cultura de seguridad del paciente en trabajadores del HMEADB con una muestra de 685 trabajadores de 720 (95%), utilizo como instrumento un cuestionario sobre la cultura de seguridad en el hospital e identificó como las mayores fortalezas las acciones que se realizan activamente para mejorar la seguridad del paciente, el apoyo, respeto y colaboración, y como oportunidades de mejora promover una cultura institucional educativa y no punitiva frente al reporte de eventos adverso.
Aguinaga (2024)12 realizó la investigación “Características del proceso de reporte de eventos relacionados con la atención del paciente en HMEADB – diciembre 2022”, enfocada en uno de los elementos de la cultura de seguridad del paciente y la cultura justa como es el reporte de evento. La muestra del estudio fue 1883 notificaciones de eventos de un total de 2074, obtuvo entre sus resultados que la frecuencia anual de notificaciones incremento de manera exponencial, destacando en su análisis que esto es el reflejo de mejoras en el sistema de reporte y más confianza del personal.
En el presente estudio se abordó el tema de los sesgos cognitivos como factor que influye en la toma de decisiones disciplinarias del personal de salud en caso de incidentes. Se hizo énfasis en el sesgo de resultado, tomando como referencia lo escrito por Raz13 el sesgo retrospectivo (creer erróneamente que los eventos eran predecibles) y el sesgo de atribución (atribuir errores ajenos a rasgos personales, y los propios a factores externos). Estos sesgos que son errores sistemáticos de pensamiento impactan negativamente en la cultura de seguridad del paciente y en la respuesta frente a eventos adversos.
Se impartieron conceptos de las cuatro maldades (error humano, negligencia, imprudencia, violación de reglas)4 , síndrome del sistema vulnerable (es un conjunto de patologías organizativas que hace que los sistemas sean más propensos a sufrir eventos adversos), en el cual están presentes entidades patológicas como son la culpa, la negación y la búsqueda obstinada de la excelencia equivocada14 otro concepto abordado fue el diagrama de culpa5.
En relación con el comportamiento en una cultura justa, cae en una de tres categorías: error humano (p.ej. errores involuntarios, lapsus de juicio y olvido) comportamiento de riesgo (P.ej. disminución de la conciencia del riesgo y creencia de que el riesgo es insignificante o justificado) y comportamiento imprudente (p.ej. acciones que son deliberadamente contrarias a los estándares establecidos y una indiferencia consciente de los riesgos injustificados). Con el error humano, los remedios deben están dirigidos a consolar al individuo, identificar formas de prevenir que se repita la situación, limitar las consecuencias negativas y brindar oportunidades de educación. Con una cultura justa, no se castiga a los individuos por comportamientos de riesgo. En cambio, se toma tiempo para capacitar a los individuos para que comprendan como y porque ocurrió el incidente. Dado que el comportamiento imprudente es censurable y el individuo ignoró conscientemente el riesgo, que es sustancial e injustificable, se toman las medidas disciplinarias apropiadas de acuerdo con las políticas y procedimiento de la organización para abordar la mala conducta7 .
Esta investigación es pionera y tiene el propósito de evaluar la efectividad de una intervención educativa implementada para promover la práctica de la cultura justa y la cultura de seguridad del paciente. Se justifica por el interés de encontrar formas de enseñanza que permitan conocer, afianzar y sensibilizar en estos temas.
MATERIALES Y MÉTODOS
El diseño del estudio fue cuasi experimental a través de una evaluación de conocimientos del personal de salud con un cuestionario que se aplicó antes y después de una intervención educativa. El área de estudio fue la Policlínica del Hospital Militar Escuela Dr. Alejandro Dávila Bolaños (HMEADB) en Managua, Nicaragua en el período de agosto 2023 a abril 2024. En la Policlínica se brinda atención a los pacientes de forma ambulatoria en consultas distribuidas en medicina general, medicina interna, pediatría, ginecología, cirugía, ortopedia, otorrinolaringología, oftalmología, odontología y oncología.
El universo y la muestra estuvo conformado por 150 colaboradores, todos los colaboradores tenían la oportunidad de participar, sin embargo 10 fueron excluidos por las siguientes razones: seis por renuncia, uno por jubilación y tres que fueron reasignados a otras áreas fuera de la policlínica por lo que no pudieron continuar participando con la intervención educativa.
El instrumento de medición fue un cuestionario de 25 preguntas diseñado por los autores del estudio, el cual se validó con seis profesionales de salud, a quienes se les pidió responder el cuestionario, dieran su opinión sobre la pertinencia, claridad de las preguntas, aspectos generales y el tiempo de duración. El instrumento fue estructurado con tres tipos de preguntas: 13 de falso o verdadero, 10 de selección múltiple y dos de complete.
Se realizó una revisión exploratoria de literatura, se identificaron los temas relevantes y los indicadores claves. Los temas seleccionados fueron cuatro y se corresponden a las cuatro variables conceptuales del estudio: cultura punitiva, cultura de seguridad del paciente, cultura justa y sesgos cognitivos.
Para el desarrollo de la intervención educativa se usaron los documentos de la política y procedimiento de cultura justa del HMEADB y se profundizó al revisar la bibliografía relevante. La intervención educativa se organizó en los siguientes temas: glosario de términos y conceptos, introducción a sesgos cognitivos, política para la práctica de una cultura justa en el HMEADB1 , procedimiento para la práctica de una cultura justa en el HMEADB15, seguridad del paciente y cultura justa4 , diagrama de determinación de la culpa5 , diagnóstico del síndrome del sistema vulnerable14 y 2 ejercicios: un ejercicio con tres diferentes escenarios de seguridad del paciente y análisis de las cuatro maldades (escenario1: error de memoria, escenario 2: tubo de muestra mal colocado, escenario 3: el tecnólogo imprudente)4 y otro ejercicio que se aplicó posterior a la presentación del video: “errores cometidos en el procedimiento de aplicación de vincristina”16
La implementación de la intervención educativa incluyó sesiones informativas, material educativo y estudios de caso relacionadas con la cultura de seguridad del paciente, la cultura justa y la identificación de sesgos cognitivos. Los participantes de la intervención educativa se agruparon en ocho grupos y se hizo igual número de talleres. Estos se organizaron según área de trabajo en grupos de 15 a 20 integrantes, cada sesión docente tuvo una duración aproximada de 5 horas.
Las fuentes de datos fueron los participantes del estudio. Se calcularon los puntajes por cada participante tanto para el pre test como el post test y se calcularon frecuencias absolutas y relativas con el número de respuestas correctas e incorrectas. Además, se empleó el test de McNemar17 para comparar los cambios en las respuestas para cada pregunta.
Consideraciones éticas
El estudio fue autorizado por la subdirección docente del HMEADB y dictaminado por el comité de ética de UNAN-Managua/CIES. Se solicitó el consentimiento informado el cual fue incluido en el cuestionario de pre test y post test realizado de cada participante, con el compromiso de los investigadores de no presentar resultados personales, solo los consolidados y que la información se utilizará con fines estudio. Se siguieron los protocolos estrictos para proteger su confidencialidad y privacidad tomando en cuenta la declaración de Helsinki.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN


En la (tabla 1) se caracterizó a los participantes desde el punto de vista socio laboral; encontrando que la mayoría se ubican en el rango de edad de 20 a 39 años con el 39.2%, con una notable predominancia del sexo femenino con el 74.2%. Esto sugiere que el personal en el área de estudio es mayoritariamente joven, una característica que es una oportunidad para la transmisión y captación de conocimientos, representando una inversión a largo plazo que producirá aportes para el desarrollo de una cultura de seguridad.
Participaron todos los colaboradores; médicos generales, médicos especialistas, enfermeros y personal administrativo, brindándoseles la misma información; lo que dio la oportunidad de unificar criterios y conceptos, así como aclarar dudas sobre sesgos, protocolos y procedimientos para la aplicación de herramientas como el reporte de eventos, el flujo del reporte de eventos y la forma de actuar para la toma de decisión disciplinaria.
El tiempo de laborar en la institución es importante porque representa práctica y experiencia; en este aspecto se encontró que el 37.14% tienen 5 años trabajando en la institución, lo que puede ser beneficioso para la calidad del servicio y la atención al paciente. Pero también hay un grupo el 33.57% con menos de un año de laborar en la institución y que representan una muy buena oportunidad para sensibilizar en la importancia que le da la dirección del HMEADB a la cultura de seguridad y al aprendizaje continuo, introduciendo también conceptos nuevos como lo es el tema de los sesgos cognitivos; que ha sido identificado como un factor en los eventos adversos de seguridad del paciente18.
De los 140 participantes en el estudio; 12 de ellos (8.57%) tienen posición de jefes, esto es una excelente oportunidad ya que los lideres deben ser los primeros en comprender y aplicar los principios de una cultura justa y concientizar sobre la importancia de realizar evaluaciones basadas en procedimientos.
Aunque el 41% de los participantes ha recibido capacitación en seguridad del paciente y cultura justa, aún hay un margen de mejora en la formación del personal en estos temas, ya que, si bien aumentó el número de respuestas correctas en las preguntas que abordan cultura justa y seguridad del paciente en el post test, no fue tan significativo teniendo en cuenta la capacitación previa.


La variable cultura de seguridad se evaluó en 10 preguntas (tabla 2); 8 de estas preguntas presentaron incremento en el número de participantes con respuesta correcta, sin embargo, 2 de estas preguntas, aunque aumentó el número de participantes con respuestas correctas en el post test su resultado es menor al 50% (preguntas 10 y 12 de selección múltiple). La pregunta 1 de selección múltiple se mantuvo igual antes y después de la intervención educativa. La pregunta 11 disminuyó el número de respuestas correctas en el post test.
En el abordaje del error y su relación con la intencionalidad de las acciones, gestión de los mismos, la intervención del factor humano en la toma de decisiones, los conceptos de las cuatro maldades, se observó mejoras significativas en las respuestas post intervención educativa, ejemplo el principio que “todos podemos cometer errores” aumentó del 60% en el pre test a 76.43% en el post test, lo que indica una mejora en la percepción del error humano; también mejoró el porcentaje de respuestas correctas en el caso de la clasificación del comportamiento de la enfermera, lo que es indicativo de una mayor conciencia sobre la responsabilidad y la culpa; la intervención educativa también abordó el tema de las herramientas que se pueden utilizar para evaluar observando una mejora en la comprensión del uso del reporte de eventos, análisis causa raíz, algoritmo de detección de la culpa, test de sustitución, siendo algunos de estos, conceptos nuevos para los participantes.
El reporte de eventos se documenta en una ficha de reporte de eventos y el análisis se realiza utilizando el método causa raíz; esta es la metodología más conocida por ser la que implementa el HMEADB. Un estudio que reporta entre sus resultados que el reporte de eventos ha mejorado reflejando más confianza y disminución del miedo a las sanciones,12 así como una mayor conciencia de la utilidad del análisis de los errores para superarlos; lo que se traduce en seguridad para el paciente y aporta confiabilidad en la Institución. Para sostener este logro, una estrategia es la educación permanente en estos temas a todas las categorías de colaboradores, para que participen todos los actores del sistema de reporte que el hospital ya tiene definido dentro de sus estándares de calidad15.
En esta variable de cultura de seguridad se obtuvieron los mejores resultados expresados en porcentaje de participantes con respuestas correctas, cuatro de las 10 preguntas con que se aborda esta variable presentaron resultados estadísticamente significativos para la mejora de conocimientos al aplicar el test de McNemar, correspondiendo a los ítems de la gestión de errores (pregunta 5 de falso y verdadero), el error humano (preg. 5 de selección múltiple en el cuestionario) y el tema de la clasificación del comportamiento humano (preg.8 de selección múltiple).

El análisis de los datos antes y después de la intervención educativa muestra una mejora en el conocimiento sobre los efectos de los sistemas de reporte punitivos, con un aumento del 19.3% al 30% en las respuestas correctas (tabla 3). Este resultado refleja el impacto positivo de la intervención, especialmente en clarificar que los sistemas punitivos no fomentan la notificación de eventos adversos y que una cultura justa promueve un entorno más seguro para el reporte. Además, el incremento de 11 puntos porcentuales refuerza la idea de que ciertos contenidos fueron mejor asimilados, mientras que otros podrían requerir ajustes metodológicos o una mayor profundización en futuras intervenciones.
En contraste, la afirmación que plantea que la cultura justa y la cultura punitiva son dos enfoques complementarios, no evidenció mejora alguna. Las respuestas correctas descendieron ligeramente del 20.7% al 20%. Este hallazgo sugiere que persiste una confusión conceptual entre ambos enfoques, podría ser que el enunciado genere confusión semántica (al decir que los enfoques son “complementarios”, lo cual suena positivo) o que por el contrario el contenido educativo no profundizó lo suficiente en diferenciar claramente ambos modelos culturales.
En conjunto, los resultados respaldan el valor de las intervenciones educativas para fortalecer la cultura de seguridad del paciente, pero también destacan la importancia de revisar y reforzar estos contenidos clave.


En la variable de cultura justa se abordaron los conceptos sobre cultura de impunidad, comportamiento imprudente, conducta temeraria, las sanciones disciplinarias, el error repetitivo. La cultura justa se caracteriza por un entorno organizacional en el que los trabajadores perciben que reciben un trato equitativo al reportar incidentes de seguridad4, no promueve la impunidad; una amnistía general sobre todos los actos inseguros carecería de credibilidad ante los ojos de los trabajadores5 .
En este contexto el HMEADB define un procedimiento a seguir ante el error humano, la conducta riesgosa y la conducta temeraria. Por otro lado, la cultura punitiva se caracteriza por el temor a las sanciones lo que impide aprender de los errores, en estos conceptos al aplicar el pre test el 48.6% de los participantes respondieron correctamente (tabla 4), lo que sugiere que antes del curso, aproximadamente la mitad comprendían la diferencia entre la cultura justa, la cultura de impunidad y la cultura punitiva. Luego en el post test, el porcentaje sube a 52.9%, aunque la diferencia no es muy grande, refleja una mejora en la comprensión del tema, lo que sugiere que el curso ayudo a clarificar conceptos importantes relacionados con la cultura justa y resalta la importancia de seguir promoviendo este tipo de actividades para fortalecer la comprensión y promover cambios en la percepción y actitudes.
La cultura justa tiene tolerancia cero al comportamiento imprudente, la proporción de respuestas correctas disminuyó significativamente después de la intervención, este resultado sugiere confusión en los participantes. En el desarrollo del taller se abordó el concepto “negligente” lo que pudo ocasionar confusión de términos, sumado a la tendencia de utilizar este término de forma general.
En este caso, aunque la prueba de McNemar tuvo un resultado estadísticamente significativo, la disminución en las respuestas correctas 69.3% en el pre test y 46.4% en el post test refleja que no hubo cambio positivo de conocimientos. Este tema deberá retomarse y buscar estrategias como por ejemplo ejercicios planteando escenarios para análisis; otro factor a tomar en cuenta es que la intervención se hizo en diferentes sesiones con el mismo test por lo que los participantes pudieron haberse memorizado respuestas y comentado entre los grupos, inclinándose a responder lo que contesto otro compañero sin estar claro de los términos.
Igualmente, las sanciones como factor correctivo presentan también una disminución en las respuestas correctas del post test, lo que indica que el curso pudo haber generado confusión o que hubo un cambio en la percepción que no fue favorable respecto a esta afirmación. Esto puede ser un punto por revisar para entender mejor que aspectos del contenido o la forma en que se presentó el tema podrían haber influido en el resultado. En este caso la diferencia significativa señalada por la prueba de McNemar indica que hubo un cambio en las respuestas, pero en este caso, ese cambio fue en dirección contraria a lo que se esperaba. Esto es valioso para ajustar futuras intervenciones y mejorar la comprensión del tema.
En relación a los temas que abordaron como proceder ante la conducta temeraria y el error repetitivo; las respuestas post intervención educativa incrementaron en número de participantes con respuestas correctas. La prueba de McNemar fue estadísticamente significativa, en este caso si hubo un cambio positivo mejorando la capacidad de los participantes para identificar conductas que no están alineadas con la cultura justa. Sin embargo, el porcentaje de participantes con respuestas incorrectas refleja que hay un número de colaboradores con la creencia que los errores se sancionan.
La cultura justa implica no solo la toma de acciones disciplinarias ante incidentes o eventos que se produzcan y que pueden provocar daño al paciente, también involucra analizar la conducta humana, por ejemplo, cuando la enfermera o el médico abandona una guardia médica, saltarse procedimientos o tomar atajos, entre otros. Por lo que es necesario capacitar para enfrentar estas situaciones, investigar y tomar decisiones.
Los resultados obtenidos en la variable cultura justa indican los temas en los que se debe afianzar conocimientos y los temas que son oportunidades de mejora. En el contexto de la metodología de esta investigación que fue presencial y con grupo heterogéneos de todas las categorías se podría experimentar en capacitaciones futuras de forma virtual, o continuar con la modalidad presencial; con grupos divididos por área de trabajo, en búsqueda de la mejor forma de comunicación y de transmisión de conocimientos en todas las áreas.

Los resultados de la (tabla 5), reflejan que no hubo comprensión del rol de los sesgos en la toma de decisiones, lo que implica que la intervención en lugar de aclarar posiblemente confundió a los participantes, esto pudo deberse a: 1. que las preguntas fueron complejas para los participantes; 2. la intervención no abordo estos conceptos de forma clara; 3. las preguntas deben rediseñarse con un lenguaje más sencillo para facilitar la comprensión. En estas preguntas fue donde la intervención educativa tuvo menor impacto con el menor número de respuestas correctas post intervención. Esta variable representa una oportunidad de mejora.
Se incluyeron dos preguntas de complete sobre sesgos; específicamente en la pregunta 6 en el cuestionario aplicado se formuló de la siguiente manera: “El sesgo de resultado es la tendencia a evaluar una decisión basada en la información disponible en el momento de tomarla sin considerar los resultados posteriores”; esta pregunta planteaba la definición de sesgo de resultado, en la que no se obtuvo ningún acierto ni antes ni después de la intervención, analizando la formulación de la misma, se observó que no es clara y tiende a confundir a los participantes, el enunciado no define ninguno de los sesgos cognitivos del estudio, por lo que la respuesta aquí era “ninguno”, aunque la definición en la pregunta podría confundirse con la definición de sesgo de resultado si no se leía con detenimiento, esta pregunta deberá rediseñarse en futura intervenciones educativas.
En la pregunta 7 se aborda el concepto de sesgo retrospectivo ninguno de los participantes respondió de forma correcta antes de la intervención, posteriormente el 25% (35) de los participantes respondieron de forma correcta, el 58.40% (82) se arriesgó a responder, aunque sin acertar y el 16.20% (23) respondió no saber.
En ambas preguntas de complete, los conceptos son nuevos para los participantes y puede que la intervención no haya sido suficientemente práctica como para generar comprensión; o bien, que las preguntas fueran difíciles o ambiguas lo que se puede comprender ya que el aprendizaje de sesgos requiere reflexión, repetición y práctica por lo que las preguntas deben rediseñarse. Una parte de los participantes respondieron con “sesgos cognitivos”, lo que indica que hay mayor conciencia sobre dicho concepto, aunque se requiere reforzar el conocimiento sobre los sesgos específicos, tales como el sesgo de resultado y el sesgo retrospectivo.
El HMEADB tiene un gran avance en la promoción de la seguridad del paciente, cuenta con política y procedimientos de cultura justa priorizando la seguridad y la mejora continua a través de un enfoque equitativo que reconoce que el errar es de humano y que busca aprender de estos errores en lugar de solamente culpar a las personas. Esto fomenta la denuncia de incidentes y errores, permitiendo identificar la causa raíz para prevenir que ocurran nuevamente. También cuenta con un departamento de calidad, con un sistema de reporte de incidente12, capacitación de mejora de la calidad basado en la metodología “Evidence-based participatory quality improvement” (EPQI), publicaciones sobre calidad y seguridad en la revista salud y ciencia del hospital y en redes sociales, formación de recursos humanos y trabajos de tesis en calidad y seguridad.
CONCLUSIONES
De forma específica se identificó que las preguntas que presentaron mayor grado de dificultad fueron las que abordan la definición de las cuatro maldades, los conceptos de conducta imprudente, la toma de decisiones y corrección disciplinaria, definición de cultura justa y punitiva, así como definiciones y tipos de sesgos cognitivos.
Se evidencia que la intervención educativa fue efectiva de forma parcial, sin embargo, hay conceptos que deben fortalecerse y sobre todo promover el análisis e interpretación de hechos o situaciones que produzcan resultados no deseados utilizando las herramientas como el reporte de eventos, algoritmos y protocolos de conducta con los que ya cuenta la institución para la toma de decisión. Esto contribuiría a disminuir el sesgo de resultados y con ello influir significativamente en la percepción de justicia y equidad en las evaluaciones.
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