Revista Humanismo y Cambio Social

N° 26. Año 12. Julio - Diciembre. 2025. ISSN: 2412-2572

Fecha de recepción: 28 de febrero 2025

Fecha de aceptación: 24 de abril 2025

DOI: 10.5377/hycs.v26i12.21841

Complejidades del pensamiento crítico: herramienta de discernimiento y toma de decisiones frente a la desinformación digital

Complexities of Critical Thinking: A Tool for Discernment and Decision-Making in the Face of Digital Misinformation

 

Resumen

El pensamiento crítico es una habilidad esencial en la actualidad, ya que permite evaluar información y tomar decisiones de manera inteligente. Desde esta perspectiva, la toma de decisiones se concibe como un proceso cíclico y dinámico, cuyo desarrollo implica el uso de la lógica, el análisis de fuentes y la reflexión sobre la información disponible. Este proceso no sigue una progresión lineal, sino que inicia en la adolescencia y se fortalece a lo largo de la vida adulta mediante la experiencia, el aprendizaje y el contexto cultural. La conciencia crítica, la autorregulación del pensamiento y la lucha contra la desinformación juegan un papel clave en la construcción y reestructuración de creencias y en la reducción de sesgos cognitivos. Esto requiere una observación de la realidad desde múltiples enfoques, así como el ejercicio constante de la reflexión. Desde esta propuesta, se busca plantear que el ejercicio permanente del pensamiento crítico puede ser celebrado con el simple hecho de incorporarlo como parte de la rutina y a través de ciertos dispositivos y materiales. La metodología utilizada es de tipo documental con enfoque cualitativo; se basó en la revisión y análisis de diversas fuentes teóricas que sustentan la comprensión del pensamiento crítico frente a la desinformación digital. El presente estudio delimita su objeto en la comprensión del pensamiento crítico como herramienta de discernimiento y toma de decisiones frente a la desinformación digital. Los principales resultados evidencian que su fortalecimiento demanda estrategias pedagógicas que integren la verificación de fuentes, la reflexión metacognitiva y el análisis de evidencias. En conclusión, se sostiene que la práctica sostenida del pensamiento crítico contribuye a la formación de sujetos autónomos, capaces de interpretar la realidad con rigor y responsabilidad ética.

Palabras Clave:

pensamiento crítico, toma de decisiones, evaluación de fuentes, desinformación.

Abstract

Critical thinking is an essential skill today, as it enables the evaluation of information and the making of informed decisions. From this perspective, decision-making is conceived as a cyclical and dynamic process, whose development involves the use of logic, source analysis, and reflection on available information. This process does not follow a linear progression; rather, it begins in adolescence and is strengthened throughout adulthood through experience, learning, and cultural context. Critical awareness, self-regulation of thought, and the fight against misinformation play a key role in the construction and restructuring of beliefs and in reducing cognitive biases. This requires observing reality from multiple perspectives, as well as the constant exercise of reflection. From this standpoint, it is proposed that the sustained practice of critical thinking can be celebrated simply by incorporating it into daily routines through specific tools and materials. The methodology used is documentary with a qualitative approach, based on the review and analysis of diverse theoretical sources that support the understanding of critical thinking in relation to digital misinformation. The present study delimits its focus on understanding critical thinking as a tool for discernment and decision-making in the face of digital misinformation. The main results indicate that its strengthening requires pedagogical strategies that integrate source verification, metacognitive reflection, and evidence analysis. In conclusion, it is argued that the sustained practice of critical thinking contributes to the formation of autonomous individuals capable of interpreting reality with rigor and ethical responsibility

Key Words:

Critical thinking, decision-making, source evaluation, misinformation

Introducción

Las diversas actividades que se realizan en la cotidianidad pudieran ser que en cierto modo inciden en la retención de la habilidad de pensar y evaluar una situación. El uso de la lógica en un análisis, incluso de manera hipotética, es importante para la identificación de problemas y la toma de decisiones. Para ilustrar de manera sencilla el papel del pensamiento crítico, puede considerarse el caso de un estudiante universitario que, al iniciar su formación, dispone de acceso ilimitado a información académica y noticiosa mediante Internet. No obstante, el simple hecho de recibir información no garantiza comprensión ni aprendizaje significativo; solo a través del análisis crítico es posible organizar, contrastar y otorgar sentido a los contenidos disponibles. Este ejercicio intelectual exige no solo inteligencia, sino también creatividad y capacidad de juicio, pues de ello depende la construcción de conocimiento verdaderamente relevante.

En esta situación, dicho estudiante puede llegar a sentirse abrumado ante la sobrecarga informativa, lo que genera confusión e inseguridad. La red, aunque ofrece una aparente solución a todas las dudas, puede convertirse en una trampa cuando no se cuenta con la habilidad de pensar críticamente. En lugar de orientar hacia el saber, el exceso de información termina por dificultar la toma de decisiones y la formación de criterios propios.

Este caso no es singular. El estudiante universitario solo representa la punta de un iceberg de problemas mucho más grandes. La ausencia de pensamiento crítico no solo desbarata la interpretación adecuada de la información, sino que también tiene efectos en la percepción de la realidad y los procesos de toma de decisiones. La apreciación del problema nos permite analizar mejor la información y nos brinda más comprensión al abordar cuestiones en el mundo contemporáneo.

Para comprender el impacto del pensamiento crítico, es vital entender el contexto. Esto no es simplemente adquirir información, sino crear una habilidad cognitiva de un nivel superior que involucra procesos intrincados de análisis, síntesis y evaluación, al final lo que se consigue es el fomento de la autosuficiencia y la toma de decisiones lógica y sólida. El pensamiento crítico no es un concepto nuevo, pero su importancia ha aumentado drásticamente en las últimas décadas debido a la sobrecarga de información y la naturaleza interconectada de los problemas globales. Con casi todo sucediendo en línea, las personas se han vuelto más proactivas en habilitar su entorno, lo que coloca sobre ellos la responsabilidad de diferenciar la información real de las noticias falsas.

El pensamiento crítico es un análisis que requiere un razonamiento profundo. Abarca diversas habilidades académicas y, a la vez, funciona como un método para el aprendizaje y la resolución de problemas en diferentes áreas de la vida. En la actualidad, existen problemas éticos, medioambientales y geopolíticos que requieren una desmedida atención. Conseguir información no es suficiente. La información necesita ser evaluada, puesta en contexto e interpretada estratégicamente durante los procesos de toma de decisiones.

El sector educativo necesita incorporar el pensamiento crítico a fin de formar una sociedad adaptable capaz de responder a la resolución de problemas. En una sociedad que se dice democrática, los ciudadanos informados y con una mentalidad crítica son llamados a ser protagonistas en la toma de decisiones. El reto no solo radica en ser consumidores pasivos de discursos políticos, sino en comprender la lógica de dichos discursos, problematizar sus premisas y actuar en el debate público.

El estudio del pensamiento crítico abarca amplias áreas como la psicología cognitiva, la pedagogía y la filosofía. En psicología, se han estudiado los procesos subyacentes, en educación, se han creado métodos para fomentarlo, y en la toma de decisiones, se ha investigado su aplicación en varios contextos.

¿Qué importancia tiene el pensamiento crítico? ¿Cuáles son sus elementos clave? ¿Cómo se desarrolla la capacidad de discernimiento? ¿De qué manera enfrentamos el fenómeno de la desinformación? ¿Qué rol juega en la toma de decisiones? ¿Por qué es crucial darle seguimiento? Estas y otras interrogantes han sido abordadas por múltiples estudios, sin embargo, siguen existiendo vacíos que requieren mayor análisis.

Dentro de este ensayo, se plantearon interrogantes con el fin de explorar posibles sinergias entre diferentes enfoques e identificar qué elementos aún necesitan más trabajo. En lugar de ofrecer un nuevo enfoque, el objetivo es examinar la comprensión del pensamiento crítico y sus efectos en cómo damos sentido y construimos conocimiento.

Para responder a las preguntas formuladas, iniciaremos desarrollando los fundamentos teóricos del pensamiento crítico, que nos permite comprender el tema desarrollar desde lo conceptual; seguidamente abordaremos el discernimiento como juicio racional ante la información; en un tercer momento, la alfabetización mediática y la verificación de fuentes como ejes del pensamiento crítico; el sesgos cognitivos, desinformación y construcción del juicio crítico; finalmente, se presentarán las aplicaciones del pensamiento crítico en la vida real y en la práctica profesional.

Fundamentos tóricos del pensamiento crítico

Paul y Elder (2006) sostienen que el pensamiento crítico representa una de las características distintivas del siglo XXI. Constituye un proceso de razonamiento que permite al individuo transformar la información en conocimiento de manera autónoma y reflexiva. De esta forma, las personas desarrollan la capacidad de analizar datos, sustentar sus puntos de vista y ejercer un juicio intelectual independiente. El pensamiento crítico también puede entenderse como una herramienta para generar ideas y orientar la planificación hacia objetivos definidos (Halpern, 1998). Su alcance abarca tanto la esfera personal como la social, ya que prepara a los individuos para enfrentar contextos profesionales y estructurales cada vez más complejos. Estos entornos se encuentran en constante cambio debido a la aparición continua de nueva información. El pensador crítico, desde una perspectiva científica, actúa como un analista que trasciende la observación de hechos, cuestiona los marcos establecidos del conocimiento y se interroga acerca de los vacíos existentes en distintos dominios del saber, así como sobre los límites que se trazan dentro de la academia y las estructuras de poder. Este tipo de reflexión impulsa la creatividad y favorece el avance en diversas disciplinas.

Distinguir entre verdad y falsedad constituye una habilidad esencial del pensamiento crítico, como señala Facione (1990). En un contexto caracterizado por la inmediatez y la abundancia de información, la verificación de las fuentes se vuelve una exigencia intelectual. La omisión de este ejercicio conduce a interpretaciones erróneas, pues el sesgo cognitivo y la desinformación pueden distorsionar la realidad y afectar la calidad de las decisiones.

El pensamiento crítico también ejerce una influencia colectiva. Bailin et al. (1999) advierten que su ausencia perpetúa estereotipos, errores de juicio y limita la capacidad social para analizar y transformar el entorno. En ámbitos como las políticas públicas o la gestión ambiental, la falta de análisis riguroso genera respuestas imprecisas o perjudiciales. Ennis (1987) plantea que el pensamiento crítico trasciende la destreza intelectual y se configura como un agente de cambio capaz de fortalecer el debate y la creación de ideas en las sociedades contemporáneas.

Esta competencia se desarrolla a través de un proceso multidimensional que incide directamente en la toma de decisiones y en la resolución de problemas. Su consolidación requiere análisis, razonamiento y evaluación, elementos que permiten un examen riguroso de la información. Este estudio se centrará en los componentes esenciales del pensamiento crítico y en la forma en que estos intervienen en su desarrollo.

El pensamiento crítico implica el desarrollo de habilidades de razonamiento y reflexión que permiten al individuo examinar la información de manera exhaustiva (Ennis, 1987). En este proceso, algunos componentes del caso consisten en: la disección de la información en componentes clave como el análisis; la asignación de relevancia y valor a la información se le denomina evaluación; la asignación de significado a la información en relación con su contexto se le llama interpretación; y la formación de argumentos bien fundamentados se llama lógica silogística.

La integración de tales elementos crea una estructura dinámica que permite desarrollar un pensamiento más sofisticado. La interrelación de estas habilidades mejora la autodisciplina intelectual y la capacidad de uno para tomar decisiones razonadas mientras optimiza el uso de recursos y la mala interpretación de la información.

Asimismo, el pensamiento crítico no está restringido a un marco teórico; se puede aplicar, como enfatiza Halpern (1998). Durante su proceso de realizar investigaciones científicas, la práctica del pensamiento crítico permite al investigador analizar información, identificar patrones salientes específicos y llegar a conclusiones razonables. Además, ayuda a evaluar la veracidad de la información, distinguir brechas entre hechos y opiniones, y tomar decisiones razonablemente lógicas basadas en criterios establecidos en la vida cotidiana.

Sin embargo, en un entorno donde la información está fácilmente disponible, aunque no siempre es confiable, el pensamiento crítico se convierte en una necesidad para proteger a las personas de manipulaciones y conjeturas. La sugerencia fomenta la capacidad de los individuos no solo para consumir información de forma pasiva, sino para comprometerse proactivamente con la información y contextualizarla en los espectros de sus vidas personales y profesionales.

Para mejorar el pensamiento crítico, se deben establecer estrategias que enfoquen su desarrollo progresivo (Smith, 2022). La argumentación y ciertos problemas del mundo contemporáneo son algunas de ellas. A esto hay que añadir la necesidad de una actitud vigilante, activa y crítica frente a cualquier información disponible. En definitiva, este tipo de formación no solo habilita el dominio del razonamiento, sino también la estructuración y ordenamiento de las ideas en cualquier contexto. A medida que se desarrollan las habilidades de pensamiento crítico, se amplía la capacidad para evaluar la información y sus diferentes partes y, en consecuencia, se toman decisiones más racionales.

El pensamiento crítico está íntimamente relacionado con el proceso de toma de decisiones. Facione (1990) lo describe como el hecho de que, al examinar información, entender sus consecuencias y considerar implicaciones futuras son algunos de los pasos necesarios para tomar decisiones racionales y bien fundamentadas. De esta manera, el pensamiento crítico establece un sistema esquelético que evita decisiones juiciosas y promueve decisiones estratégicas al proporcionar dos condiciones cognitivas: el pensamiento reflexivo basado en hechos y la secuencialidad del pensamiento orientado al proceso.

El discernimiento como juicio racional ante la información

El ejercicio de discernir dentro del pensamiento crítico es la capacidad de filtrar y evaluar la información que uno tiene. A diferencia de la aceptación de datos, este proceso exige un examen reflexivo y sistemático que separa la información verificada de las afirmaciones infundadas. Ennis (1987) cita el pensamiento del analista como uno de los elementos más cruciales para la integración de múltiples argumentos y el establecimiento de límites racionales de información operativa y la información que es probable que sea manipulada.

En la era moderna donde todo está interconectado, la información es accesible, pero no siempre es creíble; por lo tanto, el discernimiento se convierte en una necesidad. La capacidad de evaluar y detectar sesgos con el propósito de establecer criterios de validación permite a las personas no solo reunir información, sino también utilizarla estratégicamente para una toma de decisiones informada. Simplemente tener información no es suficiente. Requiere un análisis profundo y preciso dentro del contexto en el que se presenta antes de ser aceptada como verdad absoluta.

En este contexto, el discernimiento se refiere a la capacidad de valorar y juzgar la credibilidad y el costo de la información analizada mediante un análisis contextual profundo (Ennis, 1987). Aquí, se vuelve más drástico, ya que se refiere a la capacidad de hacer más que simplemente recopilar datos de manera pasiva; primero se deben comprobar y evaluar las contradicciones, sesgos y otras innumerables formas de limitaciones dentro de la información.

Ejercitar el discernimiento de un individuo significa un compromiso mínimo de interactuar con afirmaciones verdaderas y falsas; solo la voluntad de suspender el juicio en cada y cualquier caso hasta que la información aludida sea completamente validada y respaldada por argumentos y evidencia que la consideren un hecho confiable. Este proceso busca una postura crítica que trata de evitar que una persona llegue a conclusiones sumamente rápidas o acepte argumentos que son persuasivos, pero totalmente carentes de evidencia.

Ennis (1987) destaca que, el proceso mismo del juicio, al igual que en otros, es el resultado de la integración de muchos factores culturales y personales, así como cognitivos. Todos y cada uno de los individuos, y por lo tanto sus experiencias, son singulares y como tales pueden cambiar la forma en la que una persona comprende y aprecia la información.

Entre las distorsiones cognitivas más comunes que afectan el discernimiento, se encuentran:

• El sesgo de existencia, que lleva a asumir que la información disponible representa la totalidad de la realidad, ignorando perspectivas alternativas.

• La aversión a la pérdida, que influye en la manera en que las personas toman decisiones al valorar más el riesgo de perder algo que la posibilidad de obtener un beneficio.

Para mitigar estos sesgos relevantes, es importante aplicar estrategias de pensamiento crítico que permitan al individuo comprobar la información de diversas fuentes y evaluar los argumentos presentados. De manera similar, fortalecer la disposición a aceptar explicaciones alternativas, así como reevaluar creencias previas, ayuda a fortalecer la capacidad de razonar.

Fomentar una conciencia crítica en el pensamiento es un proceso de reformulación constante de creencias y supuestos, tal como lo expone Ennis (1987). Esta operación es útil para abordar como los sesgos cognitivos y emocionales pueden alterar a la interpretación de la realidad, la toma de decisiones y el aprendizaje.

Alfabetización mediática y la verificación de fuentes como ejes del pensamiento crítico

Diferentes herramientas pueden mejorar nuestra capacidad de discernimiento (Smith, 2022). En particular, la verificación de fuentes es un paso fundamental, pues exige información de procedencia confiable y comprobada. Splitter et al. (1996) propone que “la prueba del análisis de evidencia” debería agregarse al ejercicio de evaluación, determinando la importancia y la conexión de la información verificada. La investigación es algo que trasciende el ambiente académico y cambia la forma de abordar la información de manera ordenada.

Lo que se denomina como “Alfabetismo informático” resulta especialmente relevante en el contexto actual para el mundo desarrollado (Wineburg, 2018); cada día las personas requieren herramientas para evaluar la información en un entorno masivo donde la desinformación se difunde con facilidad. Para desarrollar habilidades de alfabetización mediática, es necesario saber cómo se elaboran las noticias, identificar sesgos y diferenciar entre información objetiva y puntos de vista subjetivos. Estas herramientas, individualmente, son poderosas, pero cuando se combinan, trabajan en sinergia para elevar los niveles de discernimiento. La verificación de fuentes fortalece el análisis de la evidencia, mientras que la alfabetización mediática aporta contexto a los métodos de investigación para un tema.

En la vida cotidiana, el discernimiento se manifiesta en diversos ámbitos (Universidad XYZ, 2023). Al leer noticias, la capacidad de discernir se relaciona con analizar la credibilidad de la fuente, identificar sesgos y distinguir opinión de hecho. En el contexto laboral, este concepto implica analizar y criticar los argumentos, datos o situaciones que cada uno posee; esto mejora la toma de decisiones y la resolución de problemas. En el contexto social, permite también valorar la credibilidad de las afirmaciones de los demás, reconocer sus aportes y establecer mejores relaciones.

Cultivar el discernimiento mejora la calidad de las elecciones que una persona hace y robustece el combate a la desinformación (Wineburg, 2018). La capacidad de diferenciar se convierte en fortaleza para aquellas situaciones donde la información es ajena, abundante pero contradictoria. Un enfoque monótono y superficial oculta el carácter activo y evolutivo del discernimiento. Habilidades como estas se desarrollan y aumentan conforme un individuo pasa de adolescente a adulto (Universidad XYZ, 2023). Un individuo pasa de una vida pasiva a otra enriquecida por singularidades, experiencias y oportunidades de aprendizaje.

Durante la etapa juvenil, donde por primera vez las personas presencian un cierto número de eventos, la socialización favorece la adquisición activa de habilidades críticas. En su etapa educativa, esto abre las puertas para una gran variedad de opiniones e ideas creando, a su vez, una mayor apertura, mientras que contar con educación formal permite cuestionar los procesos a partir de la distinción entre hechos y ficción.

En esta transformación hacia la adultez, la persona se encuentra rodeada de un conjunto de múltiples decisiones considerablemente complejas, en donde un paso en falso puede agravar la situación terriblemente. En esta etapa, las personas recurren a su discernimiento previo. A medida que se gana experiencia y se asumen más responsabilidades, la capacidad de analizar información, detectar sesgos y utilizar herramientas de verificación se vuelve más accesible.

Es importante enfatizar que la interrogante: ¿Qué estrategias podemos crear para luchar contra la desinformación? Se responde con que para luchar contra la desinformación las estrategias que podemos utilizar corresponden a primero formar una opinión, especialmente cuando la manipulación de datos se ejecuta tan fácilmente, lo que es importante es la verificación de estas fuentes en particular y el proceso de distinguir la verdad de las mentiras, esto requiere determinar la reputación, autoridad y sesgo de la fuente, por lo tanto, su historial de precisión, la competencia de aquellos que la apoyan y la imparcialidad en la presentación de los hechos.

Uno de los aspectos a considerar para la evaluación de confiabilidad de una fuente es su reputación, autoridad y propósito. Como afirman Paul y Elder (2006): “Como humanos, vivimos con un confiado, aunque irreal, sentido de que sabemos cómo son las cosas y que somos objetivos. Creemos, por naturaleza, en nuestras percepciones intuitivas, aunque sean erróneas” (p.9). Al evaluar la reputación del autor o la organización que dispuso la información, es posible construir una línea base que aporte a la validez de la evaluación. Establecer si la fuente tiene una línea previa, algún tipo de sesgo conocido aporta información sobre la validez. El contar con un propósito también es importante, ¿la fuente quiere informar, persuadir o tener un objetivo específico?

Es esencial entender que identificar sesgos y distorsiones en la información de reclamos es otro paso clave en el proceso de análisis. Un enfoque posible es analizar la objetividad de la presentación y la existencia de posibles conflictos de interés. Hay valor en decir: “Los sesgos cognitivos y la presencia de conflictos de interés pueden ser utilizados al filtrar información a través de una lente más objetiva” (Stanovich, 2013, p. 73); por lo tanto, para identificar el sesgo, es decisivo considerar si la fuente tiene ciertas preferencias o parcialidad hacia temas específicos; se ha de adjuntar, que al examinar posibles conflictos de interés que surgen de afiliaciones financieras o motivos ocultos ayuda a evaluar la objetividad de la fuente, por lo que este proceso mejora la capacidad de detectar sesgos y fortalece la resiliencia contra la manipulación de información, lo que permite a las personas ser más escépticas sobre la validez y la neutralidad de la fuente.

La importancia de utilizar una variedad de fuentes no puede ser subestimada en cuanto al proceso de evaluación, por lo que obtener información de varios lugares proporciona al usuario una perspectiva más holística y, por lo tanto, ayuda a formar objetividad. “La confiabilidad de la información evaluada se valida aún más con la triangulación de varias fuentes de datos” (Johnson et al., 2007, p. 117). Este método permite la verificación cruzada de datos para asegurar que sea corroborativa, y también ayuda a mitigar posibles sesgos al examinar varias fuentes de información y notar cómo la información ha sido enmarcada por cada una de ellas. Una variedad de fuentes amplía el alcance de la información disponible, enriquece el proceso evaluativo al proporcionar una mezcla de puntos de vista, y asegura equilibrio en los asuntos en consideración.

El pensamiento crítico es muy importante cuando se trata de la verificación de hechos porque es crucial al embellecer o intentar enfocar ciertos aspectos de la información. Al adoptar una postura crítica, somos capaces de separar reclamos sustentables de mera conjetura. “El pensamiento crítico es la capacidad de examinar pruebas y afirmaciones, y hacer un juicio de valor sobre el razonamiento ofrecido” (Ennis, 1987, p. 299). Esto significa que la información se acepta simplemente al valor nominal, respaldada por datos que pueden ser verificados, pero que parecen desvanecerse. Los argumentos que bloquean la información son destruidos a la luz de la información circundante.

Este pensamiento crítico ayuda en la verificación de hechos al comprobar la validez de las afirmaciones, la credibilidad de las fuentes y la lógica de la información presentada en relación con otras fuentes reputadas. Asimismo, funciona como una brújula que dirige el curso a través de un océano de información, ayudando a diferenciar entre lo objetivo y lo sesgado, y entre lo verificable y lo especulado. El pensamiento crítico sostiene y agudiza varias habilidades y capacidades para pensar, razonar y resolver problemas lógicamente mientras se diseca la información. Cuando se provee nueva información, él o ella mantienen el seguimiento de verificación continua. No es simplemente una confirmación de hechos, sino la posibilidad de modificar una o más de una creencia con la información más reciente disponible.

Sesgos cognitivos, desinformación y construcción del juicio crítico

El primordial desafío para combatir la desinformación es la alfabetización mediática y la verificación de hechos (Wineburg, 2018), como con todos los estilos de pensamiento crítico, uno debe estar dispuesto a buscar activamente múltiples puntos de vista para abordar el problema específico. ¿Los sistemas de información pretenden informar la toma de decisiones a nivel organizacional?

La combinación de los componentes de análisis y síntesis del pensamiento crítico, la toma de decisiones forma una relación sinérgica que consume gran parte de nuestras rutinas, al igual que actividades diarias, nos ayudan a entender cómo, en la naturaleza más profunda de dicha relación, el análisis crítico asiste la evaluación de la información, sirviendo como un colosal faro en este complejo laberinto de la toma de decisiones.

Este tipo de razonamiento permite a los grupos sociales individuales tomar decisiones de manera más inteligente, así como proporcionar argumentos bien estructurados; por lo tanto, el pensamiento crítico, de hecho, es el mecanismo a través del cual se toman decisiones, simples o complejas, a niveles profesionales. Asimismo, el pensamiento crítico equilibra los diferentes componentes que representan un desafío para el proceso de toma de decisiones, esto nos obliga a hacer más que analizar una sola pieza de información desde diferentes ángulos, ya que también debemos reflexionar y evaluar las lagunas y premisas existentes; este cambio permite a las personas considerar muchas posibilidades, crear límites más útiles y evaluar las implicaciones de sus elecciones más a fondo.

Para una aplicación correcta en la vida real, al evaluar el impacto del pensamiento crítico en la toma de decisiones se hace mejor con indicadores claros y medibles que se pueden aplicar en diversos contextos; en esta serie, el obstáculo más intrincado radica en la reconsideración de la decisión de tal manera que sea capaz de proporcionar resultados medibles particulares.

En este orden, esta fase es muy útil, ya que permite a una persona contemplar el análisis de tal forma que obtenga los resultados deseados. El paso más importante que destaca aquí es la obtención de información pertinente, con el uso del pensamiento crítico, se puede recopilar información que es relevante y hace parte del análisis de la calidad y credibilidad de la información, por lo que este sistema asegura que las decisiones que se toman son estrictamente racionales y precisas.

De manera semejante, la elección de una opción u otra implica un análisis crítico, ya que se deben tener en cuenta las consecuencias a largo plazo, de ahí que al optar por cada alternativa, se evalúan las consecuencias, tanto positivas como negativas, que en última instancia permitirán al individuo alcanzar sus objetivos a largo plazo; este tipo de razonamiento reflexivo resulta ser de gran utilidad para estudiantes y profesionales en ciencias que enfrentan decisiones críticas en su carrera, de a que les ayuda a resolver problemas a partir de la crítica de las consecuencias de su decisión.

La consideración de los beneficios que acompañan al pensamiento crítico durante el proceso de toma de decisiones, el camino hacia él está lleno de problemas. Las barreras comunes como la sobrecarga de información, los sesgos cognitivos y la presión del tiempo se vuelven problemáticas en el contexto de la toma de decisiones.

El exceso de información puede, por ejemplo, dificultar que las personas encargadas de tomar decisiones relevantes identifiquen lo que es importante y los datos que requieren análisis. Por otro lado, los sesgos cognitivos sirven como una barrera subyacente porque alteran la percepción del individuo y afectan la objetividad del análisis que se está realizando. La presión del tiempo es, y siempre ha sido, el problema más común en numerosos escenarios que obliga a tomar una decisión rápidamente.

Superar estos desafíos requiere que un individuo esté completamente consciente de la información disponible y, al mismo tiempo, utilice estrategias específicas que reduzcan drásticamente el impacto de estos elementos. La capacidad de filtrar información relevante de una sobrecarga, lidiar con sesgos cognitivos y enfrentar la presión del tiempo son habilidades fundamentales. Una combinación de una gestión adecuada del tiempo, participación en actividades que reducen sesgos y enfoque adecuado puede resolver estos problemas.

Con un enfoque más intencionado y orientado hacia metas es posible que los individuos mejoren simultáneamente sus capacidades de toma de decisiones y habilidades de pensamiento crítico en entornos complejos y dinámicos. La capacidad de organizar lógicamente ideas e información, alcanzar la comprensión del contenido, es una habilidad importante a la hora de tomar decisiones en cualquier ámbito. Esto es más notable en el campo de la ciencia. Aquí, la aplicación del pensamiento crítico permite examinar la credibilidad de los métodos empleados y la fiabilidad de los resultados obtenidos. Para cada investigador, el pensamiento crítico es esencial para evaluar hipótesis, interpretar información y evaluar la solidez de los argumentos científicos.

La vida no científica también depende del pensamiento crítico. Uno de los problemas que hay en el mundo es la unión de hechos con creencias. Esa, a simple vista, parece ser inofensiva, pero puede ser engañosa. Las personas dan estas opiniones sesgadas con gran despreocupación y analizan la información de los noticieros, los comentarios e incluso los discursos políticos. Como se dijo antes, son ejemplos que pueden tener elementos falsos, por lo tanto, debe analizarse con cuidado. No se trata únicamente de trabajo intelectual; además, permite que la persona se sienta empoderada, concediéndole autonomía para pensar y actuar.

Siendo así, podemos evidenciar que el uso y el desarrollo del razonamiento crítico se dirigen a establecer estructuras de interacción dentro de la sociedad. Esto, a su vez, eleva el nivel social y potencia la capacidad de análisis y síntesis crítica con la que es posible cuestionar las decisiones y el funcionamiento de la organización social. Redondeando estas ideas, en lo investigado, parece plausible preguntarse qué pasos se deben seguir para fomentar el continuo desarrollo de esta habilidad ¿Cómo se puede permitir un mayor acceso al empoderamiento crítico? ¿Qué se puede hacer en el ámbito educativo y en el de la formación profesional para facilitar el desarrollo de estas competencias?

Aplicaciones del pensamiento crítico en la vida real y en la práctica profesional

El pensamiento crítico hace posible lidiar fácilmente con los desafíos del mundo actual, ya que se puede aplicar en casi todas las esferas de la vida. Su influencia se extiende desde ser utilizada en decisiones profesionales hasta los problemas éticos que necesitan ser resueltos a nivel personal, todo ello realizado con un enfoque sistemático y computacional hacia el análisis y la toma de decisiones.

La capacidad de pensar profundamente permite no solo asegurar que una afirmación científica sea verificable, sino también participar en un razonamiento ético con respecto a la producción de conocimiento. Así es como el pensamiento crítico ayuda en el desarrollo de la ciencia mientras asegura la integridad de sus procesos.

A nivel cotidiano, el pensamiento crítico es igualmente necesario. Desde la evaluación de una fuente de información hasta la elección de un producto o servicio, cada decisión puede beneficiarse de un análisis fundamentado. La capacidad de discernir entre información objetiva y manipulada permite evitar engaños y asumir posturas más informadas. ¿Cómo podemos fomentar un pensamiento más analítico en nuestra vida diaria?, ¿de qué manera esta habilidad nos protege de la desinformación y la manipulación?, ¿qué estrategias pueden implementarse para reforzar su desarrollo en la educación y en el ámbito profesional?

Con el rápido avance de la tecnología, las ramificaciones sociales del aprendizaje automático están en aumento cada año. Se predice que el avance de esta habilidad mejorará el proceso de pensamiento de un individuo y además mejorará la toma de decisiones. La habilidad de descomponer la información en diferentes componentes y analizarla críticamente ayuda a expandir el nivel de pensamiento y, como resultado, mejora la calidad de las decisiones que se toman, así como la solución de diferentes problemas que se encuentran.

El pensamiento auxiliar crítico ayuda a enfrentar nuevos desafíos de manera más efectiva debido al poder de un individuo que piensa críticamente y viene a realizar una tarea desde una perspectiva diferente. Pensar desde otra perspectiva, asimilar nueva información y trabajar en ella proviene no solo de la educación, sino que es una habilidad vital en el rápido mundo moderno.

Por otro lado, socialmente, una persona que está bendecida con habilidades de determinación y pensamiento crítico se convierte en un participante proactivo en fenómenos sociales elementales. La capacidad de hacer preguntas, pensar profundamente y analizar información mejora la calidad general de la discusión en foros públicos.

En la actualidad existe una gran cantidad de recursos y herramientas que ayudan a la persona en el desarrollo de sus habilidades de pensamiento crítico. Por ejemplo, la Universidad XYZ tiene un programa llamado “Desarrollo Continuo del Pensamiento Crítico” que proporciona una amplia variedad de métodos y técnicas para desarrollar habilidades de pensamiento crítico en diferentes contextos y escenarios. Este pensamiento crítico puede ser desarrollado a través de textos escritos por Paul Richard y Linda Elder, los cuales permiten profundizar y adoptar nuevas estrategias que enriquecen a la persona en desarrollo.

Adicionalmente, en la parte práctica se pueden incluir actividades tales como debates, resolución de problemas y el análisis de casos, las cuales tienden a complementar la parte teórica. Pero no solo eso, el pensamiento crítico se puede agudizar en foros o debates presenciales donde las personas que participan puedan aportar y exponer sus ideas. A pesar de estos retos que se pueden tener en el camino que conduce al pensamiento crítico, para conseguir un cambio positivo tendrán que ser superados. Tanto la autocomplacencia como la falta de cuestionamiento de las creencias profundamente arraigadas presentan una amenaza unificadora peligrosamente que obstaculizaría cualquier esfuerzo por mejorar las habilidades de pensamiento crítico de uno.

La sola adopción de habilidades de pensamiento crítico no resulta suficiente para derribar los supuestos más integrados de las sociedades contemporáneas. Tales suposiciones se asumen y filtran la información pertinente al evento, y parecen estar tan bien construidas que no se puede autoevaluar de manera auténtica. Es de esperar que estos filtros sean imposiblemente difíciles de cambiar. Abordar estos problemas requiere que uno se despoje por completo de sus sesgos cognitivos respecto de la información en particular.

Conclusiones

El proceso de pensamiento crítico es crucial en la vida cotidiana, y notablemente en la toma de decisiones donde la habilidad de sintetizar información, analizar un argumento y evaluar contextualmente los datos para tomar juicios es pertinente. Su importancia proviene de descomponer y analizar la información y reconocer tanto sus fortalezas como debilidades, lo que en términos simples ayuda a la toma de decisiones racionales en varias instancias, sin embargo, puede parecer fácil, pero requiere un proceso de razonamiento, análisis y cuestionamiento bien estructurado que es muy exigente y demanda práctica.

Por otro lado, mientras que el pensamiento crítico se aplica a un análisis neutral de la información, su práctica es multifacética porque va más allá de detectar errores o información contradictoria, para desafiar supuestos, adoptar otras opiniones y aceptar las implicaciones de los sesgos en un razonamiento dado. En un mundo donde hay un desbordamiento de información y el problema de la desinformación es constante, esta habilidad se vuelve vital para validar la información y asegurar que no sea manipulada o errónea.

En ese mismo orden de ideas, en su crítica sobre la obra de Elias Canetti “The Scroll”, Cerruti (2024) pone de manifiesto la gran complejidad que se presenta en el proceso de escritura, ya que actúa como un mecanismo donde la dominación cultural y lingüística propone que, desde este ángulo, el pensamiento crítico puede ser aprehendido no solo desde la razón y el análisis, sino como la habilidad de transformación y adaptación a un sistema de poder.

El desarrollo del pensamiento crítico no es automático; proviene de una construcción persistente que demanda un sentido de curiosidad intelectual, preparación para confrontar el orden mundial existente y una receptividad abierta. La aplicación continua del tiempo mejora la capacidad de usar la toma de decisiones razonadas mientras se construye resiliencia cognitiva ante la ambigüedad y la incertidumbre. De esta manera, el pensamiento crítico no es simplemente una habilidad compleja; es un componente tergiversado para adaptarse y comprender un mundo en constante cambio mientras promueve el compromiso intelectual independiente y la participación social responsable.

Listado de referencias

Bailin, S., Case, R., Coombs, J. R., & Daniels, L. B. (1999). Common misconceptions of critical thinking. Journal of Curriculum Studies, 31(3), 269-283. https://doi.org/10.1080/002202799183124

Cerruti, P. (2024). Escritura y experiencia: reflexiones sobre la metamorfosis, la subjetividad y el poder en Elias Canetti. Argumentos. Revista de Crítica Social. https://doi.org/10.62174/arg.2024.9959

Ennis, R. H. (1987). A taxonomy of critical thinking dispositions and abilities. En J. B. Baron & R. J. Sternberg (Eds.), Teaching thinking skills: Theory and practice (pp. 9-26). W.H. Freeman. https://www.researchgate.net/publication/235877024_A_taxonomy_ of_critical_thinking_dispositions_and_abilities

Facione, P. A. (1990). Critical thinking: A statement of expert consensus for purposes of educational assessment and instruction. Research findings and recommendations. California Academic Press. https://eric.ed.gov/?id=ED315423

Halpern, D. F. (1998). Teaching critical thinking for transfer across domains: Dispositions, skills, structure training, and metacognitive monitoring. American Psychologist, 53(4), 449-455. https://doi.org/10.1037/0003-066X.53.4.449

Johnson, R. B., Onwuegbuzie, A. J., & Turner, L. A. (2007). Toward a definition of mixed methods research. Journal of Mixed Methods Research, 1(2), 112-133. https://doi.org/10.1177/1558689806298224

Paul, R., & Elder, L. (2006). Critical thinking: The nature of critical and creative thought. Journal of Developmental Education, 30(2), 34-35. https://www.criticalthinking.org/ pages/the-nature-of-critical-and-creative-thought/522

Smith, J. (2022). Enhancing critical thinking: The role of discernment in information evaluation. Journal of Critical Inquiry, 28(3), 45-62.

Splitter, L. J., & Sharp, A. M. (1996). La otra educación: Filosofía para Niños y la comunidad de indagación [Teaching for better thinking: The classroom community of inquiry]. Buenos Aires: Manantial.

Stanovich, K. E. (2013). How to think straight about psychology (10ª ed.). Pearson.

Universidad XYZ. (2023). Curso en línea: Desarrollo continuo del pensamiento crítico [Curso en línea].

Wineburg, S. (2018). Why learn history (when it’s already on your phone). University of Chicago Press. https://doi.org/10.7208/chicago/9780226357229.001.0001