
Revista Economía y Administración (E&A)
Volumen 18, Núm. 1, 2026
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si la comparamos con la estimada por Raudales (2011), fue del 16.6% para el año 2011, representa
una disminución del 6%, esta reducción se puede interpretar como que los empleadores están
menos dispuestos a premiar el esfuerzo de los trabajadores por su capacitación. Si bien no es
muy pronunciada, se puede deber a varios factores, como pueden ser cambios en la calidad de la
educación en esos años, incremento de la oferta de los trabajadores o reducción de la demanda de
trabajadores con cierto nivel educativo, la distribución del trabajo entre las distintas ocupaciones
o el crecimiento económico (Ordaz, 2008).
En efecto, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el porcentaje de la población
económicamente activa (PEA) con estudios universitarios era de 8% en el 2011 y del 10% en el año
2019, esto representa un incremento porcentual del 44.7% en 8 años, equivalente a un crecimiento
promedio anual aproximado del 5.6%, es decir, para dicho periodo egresaron en promedio entre
una mejora comparable en la calidad del empleo, dado que, según el observatorio del mercado
laboral de la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social (2022), para el periodo comprendido entre
los años 2011 al 2019 la tasa de empleo informal se mantuvo oscilando dentro de una banda del
51% al 80%, profundizando en este dato, Fernández (2017) estima para el año 2012 respecto a la
distribución total del empleo informal un porcentaje de participación del 8.3% para los trabaja-
dores con educación superior, por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (2020) para
10.7 puntos porcentuales, en este mismo sentido, para el 2019 el INE establece una tasa de infor-
malidad laboral del 43.15% para el universo de la PEA con educación superior, como consecuencia
En este orden de ideas se puede citar, que el crecimiento económico del 3.86% registrado en el
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ción graduada universitaria es del 5.6% anual, lo cual supera con creces este ritmo de expansión
graduados universitarios, orillándolos en muchos casos a la migración irregular o desempeñar
representa una pérdida de productividad para la economía y una reducción del potencial de in-
gresos para los individuos, lo cual afecta negativamente los retornos de la educación, creando un
círculo vicioso de baja productividad y escasos incentivos a la formalización laboral.
En conclusión, existe un desacople entre el sistema educativo y la estructura productiva del país,
esta cuenta con empleos en los sectores tradicionales como el agrícola, servicios, industria ma-
nufacturera y la construcción, no obstante, la proyección del foro económico mundial establece
2022 (World Economic Forum, 2018), esto por la rápida obsolescencia de competencias laborales
debido a la transformación tecnológica y económica global. Este hallazgo subraya la necesidad
de fomentar áreas laborales de alta demanda y actualizar las competencias de los trabajadores
mediante programas de formación continua y reciclaje profesional.
Finalmente, el período de recuperación de la inversión constituye un criterio ampliamente utiliza-
do en la evaluación de proyectos, debido a su simplicidad operativa. Este indicador mide el tiempo
necesario para recuperar el valor presente de la inversión inicial, proporcionando información
tanto sobre la liquidez como sobre el riesgo asociado al proyecto. En este sentido, el período de
tasa interna de retorno (TIR), contribuyendo a la toma de decisiones. Bajo este enfoque, se privi-